Replicantes.

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España, 2009.

Sunset Boulevard

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lunes, 10 de mayo de 2021

Saloon Cazale Num. 18

 Pues con el pretexto de que le hemos dado ya una vuelta más al sol, decidimos regresar a los temas musicales. Como la decisión fue un tanto personal pues nos centramos en el Grunge, ese estilo que marcó tanto a la generación de los 90. 

¡Dale Play!




martes, 4 de junio de 2013

Soundgarden. Palacio De Los Deportes. México. 2013.


Soundgarden. Palacio De Los Deportes. México. 2013.
31/Mayo/2013


Tal vez porque estaba justo detrás de una reja cuasi oxidada la cual la gente se empeñaba en hacer vibrar al ritmo de la música, tal vez porque el poco quórum hizo del ambiente camaradería, o en realidad porque nadie los esperaba con las ansías de quien mantiene las velas encendidas a diario con inocente anhelo. Quizá simplemente porque la nostalgia nunca apareció de una forma pretérita sino que nos hizo dar un salto temporal a nuestros mejores años de intensa juventud; insurrecta, activa y portentosamente “X”, para dejarnos llevar con justicia a un concierto cuyo ambiente se nos negó en sus tiempos pero que ahora escuchamos  y vivimos bajo la siempre agradecida suma de la experiencia de los años…

En realidad pocos lo entendimos durante el concierto, pero era una realidad tajante que cegaba con una emoción creciente; Soundgarden estaba en México –nuestra tierra– y sobre el escenario que se encontraba frente a nosotros mostrando garbo, energía y buena forma. Éramos, pues, breves los testigos no de un hecho histórico, sino de un legado personal que terminará por ser territorialmente nuestro orgullo.

Las primeras lecturas lo suponían, era incluso hasta lógico; contrario a otras agrupaciones contemporáneas, Soundgarden no ha fue consumiendo seguidores a gran escala durante sus años de retiro. Cierto olvido se ha ido apoderando de ellos; casi se puede asegurar que sus dos más grandes éxitos (popularmente hablando) se han convertido en clásicos gustados por las nuevas generaciones, pero que igualmente se ha ido perdiendo (para ellas) el nombre de la banda que las ejecuta… Las primeras lecturas, pues, lo dictaban; este sería un concierto para todos aquellos gustosos de la banda en sus años más ilustres y exitosos.

Después del ajetreo por la reorganización de secciones debido al poco boletaje vendido, el concierto asumía una atmosfera de azar; ¿con quién me habría tocado estar?, ¿cómo lo habría vivido allí?... Y así como nadie se podía quejar realmente por estar más cerca del escenario, dicha replantación trajo consigo el retraso del evento y la gente comenzó a desesperarse ligeramente para después entrar en sintonía con la inercia del momento; indolencia plena de los años que habrían de retornar. Con los ánimos, entonces, en suspenso y con un poco de agobio debido a las dudas suscitadas durante la estadía y la espera, las luces cedieron cronométricamente en el momento correcto; cuando uno ya se había acoplado a su sitio como hogar y conocido a sus casuales nuevos vecinos; mismos que habrían de terminar siendo más que cofrades de un momento lleno de gratas impresiones compartidas.

Las figuras de antaño que se posicionaban en el entarimado regresaban a la memoria con cierto desgaste en el cuerpo y tinte en el cabello, pero no en el arresto de su música y su potencia. Desde el primer y hasta el último acorde hicieron palpitar a un pequeño número de sobrevivientes de una accidentada generación que se vio reunida nuevamente, como bien ha pasado en otros conciertos, pero bajo un manto de franqueza y sinceridad; sin extraños en la casa, con abrazos en los coros y saludos en los saltos. Las figuras de los brazos levantados, las camisas fuera de la coraza corporal, las danzantes cabezas a un rimo pausado, denso, oscuro y las siluetas de aquellos que nadaban entre los brazos de la gente no hacían recordar el polvo sino que nos bañaban en el. No nos empapaban de historia sino del momento. En realidad, no habría mejor forma de resumir el suceso sino como una máquina del tiempo.

Canción tras canción, los exaltes se fueron suscitando pues la atmosfera del concierto fue trazada bajo lupa; combinando la pesadez de ciertas sintonías actuales con las de himnos generacionales –nuestros himnos– que sonaron sin las barreras del tiempo. Las fronteras de las estaciones no existieron y el primer lustro de los 90 emergió durante poco más de las dos horas que duro el concierto. Después del único encore, posterior al último grito, las luces retornaron a la cúpula y al dominio de la noche… La hipnosis había terminado y la rigurosa realidad comenzaba a pesar sobre nuestros hombros; no así en la energía sobrante que aún cargábamos junto a la ligera y mal sana sonrisa de felicidad que heredábamos para los sueños de la velada.

Quizá porque la descendencia de los nuestros se conjugó en su total imagen: crudeza, inclemencia y expiación mientras pisábamos los años con las suelas de nuestros zapatos gastados, la garganta afónica y los brazos en forma de cruz… Quizá porque no fue sobre el mejor sonido de todos sino bajo esa tonalidad gris y garage tan característico de nuestros años, o quizá porque no fue el mejor concierto de todos, sino más bien mero azar, es que en realidad fue el más emocionante, hondo e inquietante en que muchos de los presentes hemos estado. Por lo menos aquí hablo con pluma fija y personal al decirlo así, pero puedo asegurar que muchos de los pocos que quisimos tomar el viaje, lo siguen y seguimos llevando en la sangre. La misma sangre que nos hervirá cada que nos lo recordemos.

SETLIST: Searching With My Good Eye Closed. Spoonman. Jesus Christ Pose. Rhinosaur. Burden In My Hand. My Wave. The Day I Tried To Live. Been Away Too Long. Never The Machine Forever. Hunted Down. Drawing Flies. Non-State Actor. Loud Love. Mailman. Taree. Outshined. Superunknown. New Damage. A Thousand Days Before. Fell On Black Days. Blow Up The Outside World. Rusty Cage. ENCORE: Flower. Like Suicide. Black Hole Sun. Slaves & Bulldozers.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Pearl Jam. Foro Sol. México. 2011.

Pearl Jam. Foro Sol. México. 2011.

24/Nov./2011


Seis años debieron de pasar para que los sobrevivientes de esa masiva farsa de industria, etiquetada como “Grunge”, volvieran a tierras aztecas a dejarse conquistar por una audiencia que siempre los ha recibido de manera por demás honorable y cariñosa. Dos discos con sus respectivas giras de abandonó no fueron marca de olvido en el público nacional para que en éste, su tercer advenimiento al país, se rindiera ante su música, a la vez que ellos se dejaran dominar por las energías de un coro multitudinario que desde hacía años, tenía muchas ganas de verles y escucharles nuevamente.

Los rumores siempre fueron altos, su retorno sumamente esperado, deseado. Sin embargo, no fue sino hasta mediados de este 2011 que la nota oficial de su retorno apuntaló los deseos de todos sus seguidores. ¿El pretexto?, la gira de sus 20 años; el recuento de las dos primeras décadas de carrera: logros y derrotas, buenas, pobres y medianas producciones que a pesar de los problemas internos dentro de la agrupación, han salido a flote y se han manifestado con bríos de voluntad y carácter. Lejos, eso es claro, han quedado los muchachos rebeldes de Seattle que lograban perfectamente romper las fronteras del escenario con el sitio de la audiencia hipnotizando e hipnotizándose cuasi ritualmente con su música. No obstante, restos de esas fuerzas y electricidad aún permean su estilo y forma…

La cita fue en esta ocasión una jurisprudencia tres veces mayor a la de las dos ocasiones anteriores, una noche templada y la ilusión a punto de ser extinguida de 60,000 almas reunidas para escucharles y celebrar en conjunto estos 4 lustros de mutua compañía.

Eran aproximadamente las 20:00 horas cuando el silencio se rompió por parte de “X”, legendaria banda Angelina de Punk, la cual no caló del todo en el gusto de la audiencia; un ligero sentido de hastío logró sentirse con ciertas rechiflas que terminaron por volverse aplausos cuando en su última ejecución, el propio Eddie Vedder subió al escenario para acompañarlos. El silencio entonces, al termino de esta monótona apertura, clamó de nuevo por su fin. Y es que todos los presentes sabían que la espera, esa larga espera de 6 largos años estaba por concluir. No obstante, pasaría casi media hora para que las luces se apagaran de tajo y todo comenzará a “liberarse”, redimirse. Para que las notas emprendiesen el camino y el coro de sesenta mil gargantas se gestará inmediatamente.

La selección de canciones se fue suscitando con un sano equilibrio entre éxitos y las canciones más gustadas por parte de los fanáticos presentes. Un repaso a sus primeros 5 discos en la primera parte del concierto fue una muestra total de la experiencia aprehendida en todos estos años; las baladas y las canciones más rockeras se fueron tomando suavemente de la mano a la vez que la masa se movía casi litúrgicamente con el balanceo de los compases de cada melodía y uno que otro ya considerado himno. El manejo, no ya del escenario, sino de la audiencia fue claro y preciso para que el vaivén de emociones comenzará a germinar con suspenso mientras algunas piezas, quizá para un sector más perito en la agrupación, se iba dando paso. La primera parte concluyó, entonces, no sólo con algunas de las piezas más esperadas por los fans, sino también con la introducción de una canción nueva por parte de la banda. Un obsequio de lo que quizá termine siendo el tan anunciado nuevo disco.

Entre la oscuridad y la expectativa un tanto falsa –es ya de todos conocido que la banda sale por lo menos dos veces más al escenario– se fueron generando las listas de canciones en cada uno de los asistentes para el cierre. La espera no fue larga, Eddie Vedder en plan solitario salió al escenario para brindar una balada, seguida de otra ya con la entera agrupación. Y con el sentimiento a flor de piel (la hermandad cercada), de nuevo la energía golpeo indistintamente los estribos para que el coro multitudinario de nuevo descargara la fuerza, la saña y el furor. Fue así como entre éxitos de antaño y una de sus canciones más recientes, el primer encore concluyó. Las luces de nuevo se extinguieron al horizonte.

El final, ahora sí, se olía cerca. La lista mental de cada uno debía irse reduciendo, las posibilidades podían emerger con cierto temor. El primer corte –ya disponible en la red– de sus próximo material resonó para gusto de muchos y sorpresa de otros. Fue así como comenzó la curvatura final del concierto que se fue apaciguando entre canciones pocas veces interpretadas en vivo y covers muy bien conocidos por los fanáticos, pero que no habían sido interpretados en sus anteriores visitas al país. Cabe resaltar que en uno de ellos, original del abuelo del “Grunge” “Neil Young”, los vasos de cerveza comenzaron a volar por todo el foro, haciendo que una lluvia amarilla de cartón brindará una belleza inusitada a todo lo que se había ido presentando en una muy sentimental velada rockera. Ya calmados los tenores de tan improvisada acción –argumentos que sólo pueden verse y sentirse en estas latitudes del globo– el concierto terminó con dos canciones calmas. El último respiro fue la tradicional melodía que interpretan para cerrar la gran mayoría de sus conciertos.

El regreso a casa no fue el más fácil y dócil. Entre el clamor del frío, las múltiples peleas encontradas en el camino de retorno y los recuerdos de una ejecución apasionada por parte de una banda que, una vez más, se entregó por completo a un público que los ha mantenido allí, donde se guardan los mejores momentos –momentos que se rememoran y siempre se esperan volver a vivir–, sólo falta por saber cuántos años más pasarán para volverlos a tener cerca. Esperemos, ansiosamente, que no muchos.

SETLIST: Relesase. Last Exit. Severed Hand. Corduroy. Given To Fly. Brain Of J. Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town. Faithfull. Even Flow. Setting Forth. Unthought Known. Red Mosquito. Daughter. Of The Earth. Nothingman. Better Man. Porch. ENCORE 1: Just Breathe. Off He Goes. Do The Evolution. Black. Spin The Black Circle. The Fixer. Jeremy. Why Go. ENCORE 2: Olé. Last Kiss. Leash. Alive. Rockin' In The Free World. Indifference. Yellow Ledbetter.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Hype!

REDONDO.


Hype! (Doug Pray, 1996)

Mientras que bandas se afanaban más en cierta moda visual preestablecida por el mercado en una década que ha pasado ya a la historia por su estética sobre-actuada y exagerada como fue la de los 80s, no muy lejos de allí –aunque ocultos en una región perdida sobre la sociedad mercantil estadounidense– se afanaba el próximo movimiento musical que habría de poner a la industria de rodillas para después, como todo, terminar siendo utilizado y apagado en un desenlace parecido al de aquellos “rockeros” ochentenos, en lo que fue un simple pase de estafeta de lo que está en boga y no.
Ese movimiento, naturalmente, fue el industrialmente nombrado y conocido como “Grunge” que entre otras cosas, no obstante de marcar a una generación (la “Generación X”), daría paso, entre otras cosas, a lo “alternativo” comercialmente hablando en años posteriores. Pero, ¿qué hay de cierto en la leyenda regida en el ámbito de un sonido (que no lo fue, como tampoco movimiento)?, ¿qué hay de todas esas voces que se apagaron cuando 4, o más bien 5, bandas apenas alcanzaron el main stream? ¿Qué hay que decir del “grunge” (nomenclatura jamás aceptada por sus ejecutantes) a través de estos, sus sobrevivientes? ¿Qué es lo que realmente sucedió en Seattle en esa década que cubre el ultimo lustro de los 80s y el primero de los 90s? Pues bien, muchas de las respuestas a esos cuestionamientos básicos que nunca nadie se hizo en su época, las logra con gran mano narrativa el realizador Doug Pray en su documental Hype! a través de un viaje tan honesto como real sobre los lugares originales, las causales voces (no sólo en lo tonal, sino en el diseño grafico, en la producción musical, la fotografía, etcétera) y los grandes perdedores de este llamado a las grandes ligas. Hype!, pues, no es sólo el llamado a los fanáticos de este ciclo musical de los 90s, sino a todos aquellos gustosos del documental musical y social, a todos aquellos críticos de la música y la industria, sí, pero sobre todo –y sin temor a exagerar– a todos aquellos gustosos de un cine contado sin ataduras y con una frescura insospechada.

Hype! de Doug Pray
Calificación: 4 de 5 (Más que Buena).