Replicantes.

Replicantes.
España, 2009.

Sunset Boulevard

Sunset Boulevard
España, 2009.

El que Busca Encuentra

Mostrando entradas con la etiqueta Documental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Documental. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de octubre de 2022

Saloon Cazale Num. 92

 El Documental proviene en parte de una investigación, toda construcción lejana de la Ficción -donde se intenta controlar una narrativa sin controlar del todo las acciones- pertenece a un uso de exploraciones más cercanas a lo que acontece en nuestro día a día. Si bien el Documental de Investigación no existe como una tipología del todo acordada por los expertos, aquí nos tomamos la licencia de utilizarlo como una categoría donde en cuasi un ejercicio periodístico el encadenado se va abriendo paso entre ciertos muros que intentan no abrirse pues podrían delatar secretos que no convienen. Reflexiones y realidades que nos topan de frente. 


¡Dale Play!




viernes, 19 de julio de 2019

Apollo 11



REDONDO.

Apollo 11
Apollo 11 (Todd Douglas Miller, 2019)

Documental complice, sugestivo y armado con un alto grado de estoicismo que se torna innato a la naturaleza del hecho, del viaje y el acontecimiento –momento sin precedentes en la historia– que sin presunciones mayúsculas se ata al intimo campo de la descripción y el atestiguamiento, subrayando claramente la linea de la aventura y el extremo recorrido desde la arista humana. Secuaz de la crucial odisea que marcó y ha marcado el imaginario colectivo de las consecuentes generaciones a quienes lo presenciaron; mostrada esta bajo una pasmosa naturalidad que nos sumerge en ella, que nos envuelve y nos hace participe de lo vivido, del asombro que renace frente a nosotros y nos emociona; nos preocupa y nos alienta. 

So pretexto del 50 aniversario de la misión espacial que llevará a Michael Collins a pilotear el Modulo de Mando, y a Buzz Aldrin y Neil Armstrong a pisar la superficie lunar, la NASA desempolva el baúl de sus recuerdos y los cede a Douglas Miller para repasar y aludir la hazaña. Si bien parte de ese material (mucho de el filmado en 70 mm) ya era conocido, otra gran parte de ese metraje aún no era revelado y es en su conjunto tratado con gran cautela para trazar con mucha precisión, en el lienzo de la pantalla, los momentos que se fueron encadenando –uno a uno– para marcar la historia. La embalsamada curatoria de este metraje es por demás sencilla pero no por ello interesante, tanto así que el mayor acierto de este montaje es el ser evocativo, no reflexivo; el realizador esquiva de manera poderosa y elegante la obtención de material reciente (nuevas entrevistas, consideraciones actuales y hasta impresiones contemporáneas) que a bien podrían ensombrecer y/o vanagloriar en desmedida el fenómeno que se presenta: el logro al que nos enfrentamos minuto a minuto y que rompe las barreras del tiempo. En el filme, pues, no hay mas voz que la que circundó mientras las cosas se iban suscitando como una clara y franca ventana abierta al pasado para que todo sea revivido desde una recelosa primera fila. 

El trabajo de Douglas Miller sobresale por ello, por la honestidad y la franqueza con que teje un camino que sigue cronológicamente los hechos y que desde una perspectiva cuasi personal podamos coexistir con ellos, para que podamos avivarlos y reconstruirlos como si un distante presente nos abrazara la mirada, y nos tomará el pulso, gracias, claro, al montaje del propio director y en gran medida a la elemental pero muy eficiente música de Matt Morton que acelera y baja el ritmo de la cinta cuando esta lo requiere. 

Apollo 11 es, pues, al final, un documento que no externa con aspavientos las causas y consecuencias detrás de tan emblemática fecha. No se enmarca en esa fácil directriz discursiva de la conquista y la victoria sino que se apega a ella de manera individual, nos hace sentir el hecho como si fuera la primera vez que sucediese,  como si los experimentáramos castamente y nos hace divagar en el tiempo redescubriendo en nosotros el desconcierto y la fascinación. El Apollo 11 de Douglas Miller no es un encadenado formativo o didáctico sino un emocionante umbral que nos lleva de nueva cuenta a mirar al cielo nocturno bajo una vista llena de espejismos, simpatía y ensoñación. Nos nos marca las posibilidades o imposibilidades a las que somos capaces, sino toda esa frontera que coexiste en el medio; es decir todo aquello que bien hemos rozado y rozaremos para vivirlo y revivirlo cada que nos sea posible. 

Apollo 11  de Todd Douglas Miller
Calificación: 3 de 5 (Buena).

martes, 29 de noviembre de 2016

Bellas de Noche.

REDONDO.

Bellas de Noche
Bellas de Noche (Maria José Cuevas, 2016)

El tema y universo elegido por la documentalista debutante Maria José Cuevas se apetece literalmente hacía las grandes luces; las aristas que trastoca dentro del imaginario colectivo es amplio y harto interesante. Lamentablemente su mano se deja conquistar por sus personajes para que la obra se torne a leguas condescendiente; correcta en lo político y medianamente en lo social, alejándonos por completo de temas discutibles que harían enfrentarnos al escaparate del espectáculo y su doble moral dentro de la industria nacional. 
Si bien el seguimiento que hace de 5 vedettes nos trae a la mente –ya sea como recuerdo o virginalmente– aquella época de entretenimiento nocturno centralizado en luminarias cuya ropa servía tanto para lucir su cuerpo, como para reflejar los "brillos" de una sociedad que escapaba así a sus deseos e ideales, termina por quedarse corto en profundidad y pobre en consistencia. Indaga muy escuetamente el mundillo detrás del espectáculo dejándose abatir por el carisma de sus “bellas”, ganándole estas la partida. Y es que más que historias de vida y/o rastreos de su carrera profesional; más que retratos íntimos, logra una peligrosa camaradería obteniendo respuestas cuasi planificadas en llanas entrevistas y no confesiones que pusieran en juego todos los factores detrás de la maquila de aquellas figuras, cuasi heroínas sexuales, que tanto sirvieron a los medios para la pantalla social y que después hicieron a un lado con la misma convicción. 
Los homogéneos temas que se intentan poner sobre la mesa se entretejen de manera truncada: momentos aletargados, sosos y algunos bellos e interesantes (los menos) en los cuales podemos alejar a estas 5 damas de ese pasado glamuroso que hizo de sus nombres parte dorada de la farnadula, o bien de este intento de justicia mediática –que al parecer fue el pretexto inicial para la fabricación del filme. Igualmente su parte final, donde el documental se obliga a adentrarse a la lucha que tienen estas mujeres frente a un mundo que si bien no las ha olvidado, las sigue utilizando como patiños, siluetas o vil existencia de nostalgia. Igual la cinta.
Las partes técnicas distan mucho más aún del contenido. Los encuadres en ocasiones salen sobrados, demasiado amplios y vagos en composición. El montaje es previsible; denotado mayormente por las acciones previas, lo que ahoga al ritmo y hace que el proyecto termine por no marcar un ritmo pertinente; la obra se siente más larga de lo que realmente es. 
Bellas de Noche, pues, resulta ser un ejercicio de añoranza que queda a deber. Señala un camino que deja abierto y expuesto a distintas interrogantes que se pierden frente al espectador. Es un producto bonachón que no dice más de lo que se puede ver en pantalla, no hay un volumen temático ni preciso al debate; se enmarca la sensibilidad de estas mujeres a través de sus inseguridades, faltas de criterio, excentricidades e ignorancia. No se trataba tampoco de atropellar las personalidades y desenmascarar a diestra y siniestra un periodo lleno de irregularidades, no, pero sí de revelar claramente ciertas guías; de encontrar la honestidad y el diálogo en reflexiones sin tapujos. Curioso resulta entonces al final que estas damas terminen por mostrarse más desnudas en los pietajes de las cintas de sus años mozos, que en estos sus relatos y supuestos retratos de certeza. 

Bellas de Noche de Maria José Cuevas

Calificación: 2.5 de 5 (Regular). 

viernes, 28 de agosto de 2015

Eco De La Montaña

REDONDO.

Eco De La Montaña
Eco De La Montaña (Nicolás Echevarría, 2014)

El trabajo de Nicolás Echevarría siempre ha ido más allá del simple retrato narrativo. Su obra documental, misma que recorre una buena extensión de su filmografía, se aleja del ser un simple espejo social y sirve –y ha servido siempre–para atestiguar de viva voz (como en este caso), o bien de manera mucho más presencial y directa (como en “Niño Fidencio”, 1980), lo que pasa allí: afuera de nuestras cavilaciones y “normalidad”. El clisé de sus temas siempre ha mantenido con fuerza y valentía una profundidad estética, social y hasta antropológica que le ha hecho ser merecedor de un estilo propio en un cine –el nacional– que carece de dichas sellos. 
Con “Eco de la Montaña” quedan claros sus argumentos y manejos. La franqueza que logra de su personaje es tal, que el camino –la guía espiritual y artístico/creativa a la que nos enfrentamos– se nos abre con una pasmosa belleza y cercanía; ágilmente nos coge de la mano para hacernos testigos del trayecto que ha de atribuir a su historia: Santos de la Torre es un artista Huichol que realiza murales a base de chaquiras; uno de ellos expuesto en la estación de metro de Paris que arriba al museo de Louvre. Santo de la Torre es un Huichol que vive en su pueblo, bajo sus tradiciones y el olvido mayúsculo por parte de la nación. Santos de la Torre está en el proceso de realizar un nuevo mural; por ello decide ejercer la ruta hacía Wirikuta para pedirle permiso e inspiración a los dioses. 
El camino, si bien resulta anacrónico, nunca nos deja de mostrar la certeza de un artista y la belleza por la que se ha decidido hacer lo que hace. Bajo la honesta cámara del propio Echevarría y la de Sebastián Hofman (Halley, 2012), los temas se convierten en paisajes que hilan las artes de la pintura, la música y la tradición; sobre todo las ganas por compartirlo y contar y luchar por algo a través de el. Resulta, sí, un poco sorpresivo el enfoque, un tanto menos contemplativo que en otras obras del director; incluso una casta gracia se presenta y en diversas partes de la trama se le puede dibujar una sonrisa al espectador… Llena de imágenes poderosas que rozan la muerte y la vida, como es una constante en el realizador, esta cinta no deja de pertenecer a aquellas cintas que nos explotan en la cara con un mensaje de apasionamiento hacía el arte y las situaciones, justificaciones y efectos que le anteceden y marcan a posterior.
“Eco de la Montaña” es la experiencia viva de un proceso creativo bajo una pureza que en ocasiones no tenemos la oportunidad de presenciar. No estamos, pues, ante un artista que se maneja bajo los cánones de la industria, estamos ante una persona que ha decidido exponer y liberar sus emociones ante un conflicto que no sólo le atañe a él sino a todo su pueblo, que trata de aportar algo a la lucha a través de su oficio y el apoyo que recibe de su familia sanguínea y social. Es el camino y la idea, el trayecto y la consecuente belleza. 
Ganadora del premio a la mejor película en el pasado festival de Guadalajara, así como al mejor documental en el Festival de Toronto, Echevarría logra convertirnos en fieles testigos de lo que vive, piensa, siente y circunda a Santos de la Torre, un arista que explica de manera tan clara los conceptos de su obra, que no queda de otra que respirar ante la disposición y talle de su obra, que cabe resaltar, no hace más que sorprender cada que aparece en pantalla. Y eso, queda más que claro, siempre es de agradecer. De agradecer por un muy largo tiempo. 

Eco De La Montaña de Nicolás Echevarría
Calificación: 3.5 de 5 (Muy Buena)

miércoles, 19 de agosto de 2015

Ecos de Fortín: Metlac

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Primer Capítulo. 


La barranca del Metlac no sólo es una de las más bellas del país, sino que es una de las más importantes históricamente hablando. Por ahí cruzaban algunos de los primeros caminos de México; los primeros trazados de la nación que mismo sirvieron de guía como de defensa en algún momento. No obstante, para Fortín ha sido de igual manera un pretexto de unión, de jolgorio. La gran mayoría de sus habitantes tienen historias allí que le son de suma importancia. En este sitio nació Fortín y con él todos los Fortinenses. Aquí su historia. 

Ecos de Fortín: Personajes

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Segundo Capítulo. 


Todo pueblo toma importancia, volumen y relevancia social a través de su gente. Es ésta la que le da color y calor a todo lo que circunda el territorio; son los personajes que resaltan los que nos dirigen al pasado y detallan la dirección del presente y el futuro. Son la historia de Fortín muchos de estos personajes, son su sentimiento y su camino; su Salud, su Fe y su Vida Social. Aquí su historia.

Ecos de Fortín: Floricultura

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Tercer Capítulo. 


La Floricultura y Fortín van de la mano. Parte de la fama de uno radica en el otro; la belleza y el color del municipio tienen años de ir de la mano; han trazado ya una tradición que en ocasiones se ha visto algo perdida. En tiempos presentes la gente recuerda ese colorido paisaje que eran todas las calles de Fortín y algunos de ellos nos las relatan y nos las hacen ver a través de la gente que lo hizo posible. El Fortín de las Flores renace a través de sus voces. Aquí su historia. 


Ecos de Fortín: La Monte Blanco

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Cuarto Capítulo. 


Podría decirse que son sólo ruinas, pero los muchos o pocos vestigios que quedan de la Hacienda de La Monte Blanco nos hablan de siglos de historia, no sólo para la región sino para toda México. Tanto ex-presidentes de la nación como revolucionarios han utilizado el terreno para diversas operaciones y objetivos. El trasfondo de la Hacienda es rico en anécdotas y es de suma importancia para la comprensión de algunos momentos clave de nuestro país. Aquí su historia.


Ecos de Fortín: Rafael Guerrero Morales

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Quinto Capítulo. 


Rafael Guerrero Morales fue uno de los más grandes artistas plásticos mexicanos; sus esculturas son expuestas en diversos sitios del mundo –Japón, Yugoslavia, Estados Unidos– bajo un trasfondo cultural y artístico de suma importancia. Su historia, queda claro, es universal; al termino de sus días era ya un ciudadano global. No obstante, sus primeros, medianos y finales pasos circundan Fortín; fue aquí donde aprendió los primeros trazos para lo que sería toda su carrera. Aquí su historia. 

lunes, 25 de mayo de 2015

La Sal De La Tierra

REDONDO.
The Salth Of The Earth
La Sal de la Tierra (Wenders & Ribeiro Salgado, 2014)

Más que una documental en forma que presenta la obra, influencia y pormenores del contexto personal, familiar y profesional del fotógrafo Sebastião Salgado, que se cuenta desde esas aristas, este nuevo trabajo de Wim Wenders recae más en una película tributo; un vistazo personal más no intimista del creador para con su obra misma: una suerte de espejo (más visual que en contenido) que nos mantiene, eso sí, maravillados con una serie de impresionantes placas en blanco y negro que dan muestra y fe de unos de los talentos fotográficos más relevantes en las últimas décadas. 
Narrada mayormente de manera cronológica, pasada la presentación de nuestro personaje central, la obra de Salgado se nos introduce con sus propias vivencias a través de las propias colecciones que él ha ido realizando: sus pretextos para introducirse en este mundo de la escritura de la luz y los objetivos y sacrificios realizados para con cada compilación. Su voz, calma y hasta cierto punto reflexiva, nos coloca en un bello pero difícil camino que sesga hasta cierto punto el límite central del acto de Documentar: el autor nos comparte sus construcciones pero es él mismo, al igual que el conflicto, la única voz cantante dentro de este universo fílmico: acto y testigo, hecho y consecuencia. El artista hablando de su propio arte a través de los caminos ya fundados y cimentados. No está de más decir que los resultados terminan siendo convenientes y hasta lógicos para con el propio realizador. El espacio de la crítica o el halago ganado y merecido se deja a un lado; está claro que esa es la apuesta pero de la misma manera este camino torna con una línea homogénea todo el filme que, sí, se logra sostener gracias al material propio del fotógrafo y un par de capítulos que nos alejan de la formula. 
Con una mano que se lee a las primeras de cambio: Wenders reverencia el trabajo de Salgado, el camino es claro y directo desde las primeras líneas de la cinta: Salgado ha visto a través de los años el lado más oscuro del humano, las junglas sociales y la aridez moral de nuestra raza. El mundo es un campo de guerra que al parecer no tiene salvación y hasta cierto punto es merecido. Su lente, siempre cautivo, se ha prestado con un estilo peculiar y constantemente entre halos de luz y polvo levantado para sorprendernos, muy bellamente, del lado antes mencionado: el lúgubre, el incoherente, el indescifrable, el incomodo. 
Bajo un final que se intenta esperanzador, este documento nos relata también un lado, quizá el más desconocido, del homenajeado: la lucha por la reforestación de la sierra donde habita su abuelo y que le marcó su visión desde pequeño. Esta disputa, que sí bien se presenta como perdida en cierta parte media del filme, deja el resquicio, obvio también, para que en el desenlace se nos de una especie de ejemplo y creencia de poder hacer de este mundo –este ombligo social que apenas sale bien librado a través de la obra de Salgado– un lugar mejor. 
¿El mundo puede cambiar?, parece preguntarnos hasta cierto momento la nueva cinta de Wenders y el mismo hijo del fotógrafo. “Ha cambiado”, parece respondernos la obra de Salgado, para mal, casi siempre para mal. Pero con un poco de esfuerzo y sacrificio las cosas podrían girar hacía el otro lado. Claro esta que dichas insinuaciones son una interpretación libre que se dejan entrever en el discurso-monólogo del propio artista. Queda claro, también, que en esta cinta-homenaje, más que la narrativa uno debe ir preparado para dejarse llevar por la belleza y portento de la obra fotográfica de Salgado, pues al parecer estamos ante una galería meditativamente viviente. Pero eso tampoco es una novedad.

La Sal de la Tierra de Wim Wenders & Juliano Ribeiro Salgado

Calificación: 3 de 5 (Buena a secas)

viernes, 28 de noviembre de 2014

Ecos De Fortín: Trailer

El último proyecto en el que hemos estado involucrados fue en la dirección de una serie de 5 Documentales Cortos que relatan parte de la Historia del municipio de Fortín, Ver. México. Aquí está el Trailer de dicha seria. En pocos días estará ya completa en el canal que se menciona. 


Ecos de Fortín: Trailer from A. Güiris V. on Vimeo.

viernes, 16 de septiembre de 2011

The Cove

REDONDO.

The Cove

Operación Delfín (Louie Psihoyos, 2011)

Siempre resulta hasta sano no sentarnos (ni mucho menos sentirnos) tan cómodos cuando nos encontramos de frente a la mano narrativa del documental estadounidense actual (aunque parte ya del tradicional reportaje televisivo más que arcaico y visto), y es que aunque su sentido de denuncia parezca el objetivo para confrontar los problemas de lo que ellos consideran su guarida –entiéndase mejor el mundo entero– las realidades se encuentran en la propia ideología con la que son educados y formados los estadounidenses.

Y es que en The Cove se nota claramente la mano culposa y gustosa del sentido coloquial “americano”; ese que se enmarca bajo las capuchas de héroes y súper héroes que no hacen más que tomar conciente y sufridamente las riendas de todo aquello que está mal, y sobre todo oculto, por parte de una cultura ajena, diferente, o bien influenciada bajo los contra-argumentos de la filosofía nacionalista norteamericana. Lo curioso aquí, si nos sinceramos un poco, es que pocos tienen tan estructurada la forma y el poder de conseguir la profundidad en cuanto a la calidad –de industria– y manejar (obvio) el mensaje, pero también de llevarlo masivamente.

Es así, entonces, como bajo el primordial argumento de una masacre anual de delfines que se lleva a cabo secretamente en un pequeño pueblo pesquero japonés, Richard O' Barry (el principal creador de esta industria marítima/espectáculo que ahora busca redención), contacta a Louie Pshihoyos –fotógrafo y activista estadounidense en pro de la vida marina– para documentar esa terrible verdad que se lleva a cabo no solamente sin que nadie realmente haga nada por detenerla, sino que parece ocultarse con placer y malicia desde todos los ángulos posibles del poder político y económico de la región. Claro está que ­–y es aquí donde regresa nuestra primera aproximación al tema– el espíritu de liberadores universales toma esencia dentro de la verdadera trama de la cinta. Y es que aunque todo lo vendan (el poder de industria) como la cruzada en contra de ésta maldad, la historia principal de la cinta dista de ello y nos centra más bien en toda la justificación ideológico-moralista (los pecados a lavar de Ric O' Barry), pero sobre todo los preparativos técnicos y tecnológicos de la logística (cual guerra) para llevar a cabo la tan prohibida y difícil, o así nos lo hacen pensar, grabación que cambiará el curso (también eso nos hacen creer) de la política que permite y ha permitido desde hace décadas este tipo de masacres y barbaries en contra de la fauna marina. Bien debemos hacer notar que, en efecto, el suspenso se maneja adecuadamente hasta el punto en que como espectadores les deseamos éxito y queremos –a la vez que tememos– por fin experimentar el poder de esas imágenes, finalmente resueltas en un montaje de fuerte potencia visual (que no llega a ser por completo explicito), y formalizado con buen gusto.

Es así, entonces, como nos encontramos de nuevo ante la siempre disyuntiva del cine estadounidense; que más que ocasionalmente se toma las libertades de policía mundial disfrazado de héroe furtivo y romántico: ¿qué tanta carga de ficción hay en su mediada y convenida realidad? Lo irónico de todas las posibles respuestas resulta en la verdadera potencia de su industria, como también mencionamos anteriormente. Y es que si lo pensamos bien, ¿quién más podría maquinar estas llamadas de auxilio con tal eficacia mercadológica? Lo que resulta, al final en The Cove, es en realidad una entretenida trama, que aunque de origen documentalista, es trabajada bajo los artilugios del melodrama televisivo. ¿Qué si hay que verla? Claro, resulta siempre conmovedora la fuerza de la gente que se ha decidido por hacer de este lugar, nuestro mundo y hogar, un mejor espacio para todos los que habitamos en el.

Operación Delfín de Louie Psihoyos

Calificación: 3 de 5 (Regularmente Buena).

lunes, 27 de junio de 2011

Los Que Se Quedan

REDONDO.

Los Que Se Quedan

Los Que Se Quedan (Hagerman & Rulfo, 2008)

Al inicio de ésta, su más reciente película, los documentalistas Juan Carlos Rulfo y Carlos Hagerman, presentan una pequeña pero sumamente efectiva y poderosa escena donde dejan en total libertad las voces de una nueva generación de mexicanos –representados lógicamente por unos niños de kinder; inocencia y sapiencia incluida– que se cierra de una manera tan pulcra, admirable y circular, que no nos dejan camino ajeno más que a la excelente trama tan maravillosamente contada que nos tienen reservada.

Con un manejo sumamente efectivo de sus personajes, elogios aparte al acercamiento tan vital, encarnado y entrañable que lograron los realizadores con las familias, y sumado a un entramado bien organizado, estructurado y catalizador de “realidades” diversas sobre el eje central del tema de la cinta; objetivizar el “otro lado del cristal” de aquellos que se van hacía los Estados Unidos en busca de las oportunidades que no encuentran en el territorio nacional, “Los Que Se Quedan” nos mantienen atentos a su metraje de una manera tan amena, cercana y fresca que poco a poco la basta gama de emociones nos consumen con acentos propios de una alta belleza cinematográfica. Sobran mencionar las secuencias finales del las celebraciones y los abrazos de despido para poner en alto la dimensión que logra este estupendo trabajo fílmico.

Con un apego total a la honestidad, explotando la misma dinámica de cada uno de los personajes que se toman la libertad de contarnos su historia, somos espectadores de un mural tan rico de sensaciones: alegrías y tristezas, risas y juegos, lagrimas e impotencias: de una muralla tan efímera realmente pero que se ha ido construyendo cíclicamente por la necesidad, la mala educación y la tradición rural del endurecimiento de los sentimientos. ¿Hasta que punto somos en realidad una sociedad sin memoria?, ¿hasta que camino andado debemos sentirnos por completo llenos, alegres, satisfechos? ¿Qué es en realidad la belleza que ofrecemos, cuál es la nuestra expuesta en nuestras manos y miradas?

De una beldad inusitada, con gallardía y elegancia, pero sobre todo con ánimo de mostrar a manos llenas un lado muy profundo de México, los dos realizadores que se enfrentaron ante tal proyecto, nos han dado el lujo de poder empotrarnos ante tal realidad: circunstancias y condiciones: para sentirnos y sentarnos frente a el. Para afrentarlo y enfrentarlo, para despedir con un nudo en la garganta a aquellos que se van y abrazarnos juntos, como pueblo, por los que permanecemos y estamos. “Los Que Se Quedan”, entonces, resulta de una fuerza inconmensurable. Es una cinta que demuestra, sin explotaciones, un pequeño rincón escondido en el corazón de la nación. Es una película que todo mundo debería de observar, escuchar y gritar. Eso sí, antes que nadie, son los ojos de México los que la deberían aprender a sentir.

Los Que Se Quedan de Juan Carlos Rulfo y Carlos Hagerman

Calificación: 4.5 de 5 (Excelente)

jueves, 16 de diciembre de 2010

Hype!

REDONDO.


Hype! (Doug Pray, 1996)

Mientras que bandas se afanaban más en cierta moda visual preestablecida por el mercado en una década que ha pasado ya a la historia por su estética sobre-actuada y exagerada como fue la de los 80s, no muy lejos de allí –aunque ocultos en una región perdida sobre la sociedad mercantil estadounidense– se afanaba el próximo movimiento musical que habría de poner a la industria de rodillas para después, como todo, terminar siendo utilizado y apagado en un desenlace parecido al de aquellos “rockeros” ochentenos, en lo que fue un simple pase de estafeta de lo que está en boga y no.
Ese movimiento, naturalmente, fue el industrialmente nombrado y conocido como “Grunge” que entre otras cosas, no obstante de marcar a una generación (la “Generación X”), daría paso, entre otras cosas, a lo “alternativo” comercialmente hablando en años posteriores. Pero, ¿qué hay de cierto en la leyenda regida en el ámbito de un sonido (que no lo fue, como tampoco movimiento)?, ¿qué hay de todas esas voces que se apagaron cuando 4, o más bien 5, bandas apenas alcanzaron el main stream? ¿Qué hay que decir del “grunge” (nomenclatura jamás aceptada por sus ejecutantes) a través de estos, sus sobrevivientes? ¿Qué es lo que realmente sucedió en Seattle en esa década que cubre el ultimo lustro de los 80s y el primero de los 90s? Pues bien, muchas de las respuestas a esos cuestionamientos básicos que nunca nadie se hizo en su época, las logra con gran mano narrativa el realizador Doug Pray en su documental Hype! a través de un viaje tan honesto como real sobre los lugares originales, las causales voces (no sólo en lo tonal, sino en el diseño grafico, en la producción musical, la fotografía, etcétera) y los grandes perdedores de este llamado a las grandes ligas. Hype!, pues, no es sólo el llamado a los fanáticos de este ciclo musical de los 90s, sino a todos aquellos gustosos del documental musical y social, a todos aquellos críticos de la música y la industria, sí, pero sobre todo –y sin temor a exagerar– a todos aquellos gustosos de un cine contado sin ataduras y con una frescura insospechada.

Hype! de Doug Pray
Calificación: 4 de 5 (Más que Buena).