Replicantes.

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España, 2009.

Sunset Boulevard

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miércoles, 19 de agosto de 2015

Ecos de Fortín: Personajes

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Segundo Capítulo. 


Todo pueblo toma importancia, volumen y relevancia social a través de su gente. Es ésta la que le da color y calor a todo lo que circunda el territorio; son los personajes que resaltan los que nos dirigen al pasado y detallan la dirección del presente y el futuro. Son la historia de Fortín muchos de estos personajes, son su sentimiento y su camino; su Salud, su Fe y su Vida Social. Aquí su historia.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Lecter, Harris & Viva México Ca…

EL BOLSILLO IZQUIERDO

Para esta semana decidí hablar sobre nuestro – ahora difunto – caníbal. Desde que empezamos a saber de su historia, la trama se fue acomplejando; acercándolo cada vez más a uno de tantos personajes surrealistas que bien cohabitan en nuestro territorio (y de los cuales podríamos establecer buenas obras), pero que bien terminan como historia nada digna de videohome. En paz descanse, pues, nuestro caníbal.

LECTER, HARRIS & VIVA MÉXICO CA…

Posiblemente no se encuentre en México una versión amable y notable de aquel veterano y mítico personaje del séptimo arte, Clarice Sterling para poder relatarnos los últimos días de nuestro caníbal, poeta, cuentista, novelista, actor y amante. ¡Lastima!
Al parecer, los fuertes lazos de esa circundante atmósfera de realidad – ficción en que cohabitamos como personajes de una trama melodramática con tintes surrealistas (lejos de un realismo y un montaje fino), no ha desaprovechado la oportunidad – de nueva cuenta – que le hemos otorgado en nuestra amplia cultura de penumbra para cuando las cuentas deben ser dilucidadas.
¡Fue droga!, nos dicen, cosa que debemos tomar bastante cuenta, pues cabe en la gama de posibilidades, sí, pero siempre queda esa duda, esa ambigüedad e incertidumbre en la palabra de las autoridades, esa paranoia y sentir de que debajo de todo hay algo que se mueve sin el consentimiento del “sentimiento de la nación” – para ponerme un poco rosa con la versión, igualmente, rosa de nuestra historia. Pero ya hablamos de eso la semana pasada con resultados bastante jocosos.
Fue droga, sí, nos dicen, ¿por que no creerlo? Una persona tan dedicada – “y a tantas cosas” – tal vez necesitaba un poco de inspiración de vez en cuando; los “videohomes” nos lo han enseñado (sobre todo esas pobres pero divertidísimas producciones cristianas). Por, ende, cual fan de esos relatos “meta surrealistas”, espero con ansias la cinta hecha con la clásica tecnología casera (bien podrían justificar ellos como calor de hogar), de este nuestro nuevo personaje citadino. La versión polémica, pues, provendrá de este tipo de realizaciones, mientras la versión oficial de la angustiada familia saldrá en una de las afamadas mini series de la Pinal.
El único ruido que me causa este asunto de la explicación oficial es el asunto de la Droga en sí; no del dolor, ni el llanto, ni las declaraciones de su apesadumbrado núcleo familiar. Digamos que el argumento de inculpar al mundo de los estupefacientes de todo el mal de este país es ya un estandarte oficial – al parecer el relator de los pretextos oficiales ha sido renovado para colocar en su lugar a los ex -guionistas de aquel cine de ficheras que impusieran anteriores gobiernos.
Fue droga, sí, tal vez, ¿por qué dudarlo? El caso aquí es no opacar la obra de tan celebre muchacho. Aquel conocido con el admirable seudónimo de “El Poeta Caníbal”.
Pues, tan cuestionable, discutible pero serafín protagonista furtivo de nuestra capital nacional, se ha ido, nos ha abandonado. Nos deja en las manos del extraño destino, el que posiblemente decidió llevárselo para contar con uno más de esas caricaturas humanas en que nos convertimos, sobre todo después de la pobre educación recibida hasta nuestro nivel medio superior. ¡Que mejor! La fama se puede encontrar en todo rincón de este país, desde las corbatas de los pasmosos dueños de las televisoras (por medio de realidades no reales, no creíbles pero muy vendibles) hasta crímenes que rememoran a los más grandes antagonistas de la cinematografía mundial. Bien, dejen citó a ese otro arquetipo de caricatura, Homero Simpson: “Que bonito es mí país” (Con todo y el tono irónico, critico y contextual a que se me asemeja el a su patria natal).
Bien, yo escribo estas líneas, últimas de este año – antes de dedicarme, en forma, a mis ya tradicionales reseñas en contra de las celebraciones navideñas y metas de fin de año – en dedicatoria explicita a nuestro querido caníbal, poeta, cuentista, novelista, actor y amante – pues la cúspide de su obra, ha sido su salida estrepitosa y altercada de este mundo.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Ese dulce olor...

EL BOLSILLO IZQUIERDO

El día de muertos, siempre una de mis creencias favoritas. El ritual asentado en México es, creo yo, una de los más románticos y enternecedores que podemos presenciar en el mundo, una entrega de cariño y afecto para lo imperceptible, para lo que no está pero se trato y conoció, una muestra de que el olvido es ajeno al tiempo.

ESE DULCE OLOR...

Los muertos ya se han ido…
Dos, tres horas se quedaron charlando entre ellos antes de tomar el camino que había de llevarlos a casa, ese lugar al cual aún no estamos invitados pues no somos dignos - ni siquiera de eso - dicen ellos, que ya lo saben. Este año estuvo concurrida la recepción, se encontraban ahí varios compañeros que recientemente habían obtenido, por parte de este burlón contexto social, los atributos necesarios para conseguir su boleto.
Algunos novatos observaban, sorprendidos, su primera experiencia en este luctuoso festín de creencias; algunos bien devoraban sagazmente la fe mientras otros dejaban las marcas de sus nuevas dentaduras en alguna que otra religión. Los trabajadores de Campeche estaban ahí, tratando de encontrarse unos a otros en lo que bien era un reencuentro sin mucha conciencia; uno de los más numerosos que se recuerden. A la postre, se convertirían en el momento más memorable y sentimental de la noche.
Detrás de ellos llego el primer cajón victimario, en su interior se encontraban las primeras almas caídas de las inundaciones, vientos y calores del desierto, quienes los cargaban eran los náufragos celebres de las costas de Oaxaca. Detrás del cajón vendrían más y más paisanos con le incertidumbre reflejada en su extrañada mirada que no dejaba de observar el enorme mitin del cual formaban parte. Nadie, si quiera, intento preguntar que era lo que sucedía.
Las risas se escuchaban en todas direcciones…
La música a ritmo de swing puso a todos a bailar, incluso algunos - irónicamente - se movían cual esqueleto danzante a la vieja usanza de cualquier fantasía mortal. Algunos reían por el hecho, aunque los novatos aún no reconocían el sentido del poco recuerdo que aún les quedaría por el tiempo necesario de esa eterna permanencia.
Al calor de las copas los alimentos empezaron a ser compartidos, en tanto la banda fúnebre que amenizaba el cortejo decidió darse un descanso para después regresar con la última tanda de melodías. Para acabar la velada (musicalmente hablando) se interpretó un tango que recordaba a todos aquellos que no emprenden los primeros pasos del viaje - algunos entristecieron pero la mayoría seguía entrelazado con el ambiente, que era de vil alegría.
La charla, pues, comenzó, y todos aquellos ya veteranos mediaban el asunto, nadie podía hablar en demasía de lo que se fue, pero si de lo que se quedo. La nostalgia se mezclaba cual bello color con el alcohol otorgado por aquellos que han de seguir recordando hasta que el cansancio los lleve a reír junto a la comunidad que ocasionalmente los conmemora.
Los novatos se integraban cada vez más a la plática; sus dudas cada vez eran menos, el sentimiento de verdadera conformidad los hacia olvidarse de toso aquello conocido como rencor, celo, dolor. Al final de cuentas, dicen, siempre que se trata de debatir con el pasado, salimos ganando.
El silencio empezaba a reinar, el cansancio a gobernar el sitio. Los temas acerca de los vivo cada vez eran menos interesantes, y eso que habían comenzado sin serlo de fuerte manera. La divagues de lo que pasa en su anterior territorio sólo los colmaba de alegría.- Aquí estamos mejor, decían con una sinceridad total. Al fina, esa fue la frase que más se repitió durante la noche, nada extraño, pues suele ser esa, o bien una variación bastante parecida. ¿Quien desearía estar vivo? Se preguntan con bastante sarcasmo todos los años mientras se comen la esencia de todo aquel sentimiento ya perdido.
Después de dos, tres horas de charla, ya se habían ido…

lunes, 3 de septiembre de 2007

Las cosas, cosas son

VÍA LIBRE

El presente texto nació el día que alguien me hizo revalorar mi labor como supuesto fotógrafo – cosa que no soy. Se me prometió, en aquella vez, un espacio para exponer parte de mi trabajo, el de aquellas imágenes que en ocasiones detengo. Este texto, pues, es lo que surgió como una reflexión personal de mi labor como…
Asimismo, serviría como la introducción a la colección que presentaría.


LAS COSAS, COSAS SON.

Muy a pesar de los ascéticos comentarios que he recibido de mis allegados en la onírica experiencia del cotidiano vivir, sigo creyendo fuertemente que mi muerte aparecerá de repente, como si nada, con la vulgar imagen de un carrito de supermercados dirigiéndose a mí abnegado cuerpo después de haber sufrido algún tipo de infarto. Tirado, tardío y con menos fuerzas que un acorralado sueño en la realidad; estaré más como un pedazo de carne en desuso que como lo que fue una vida. Será, pues, ese choque brutal del carrito de supermercado con mi cuerpo lo que liquidase de tajo el camino hacía aquella luz al final del túnel en el viejo cliché espiritista. Empero, la creencia siempre se separa del último halito del deseo, ya que si en la humilde herencia humana del desear, alguien me preguntase como apetecería morir, tal vez contestara de una forma distinta a la de aquella que me aqueja desde la natural comedia negra. En el legado de mis hábitos podría mencionar que mis deseos son los de apagar el corazón en una azotea, de noche, sentado en una silla de plástico corriente, con una botella de vino en la mano y una grabadora a lado que hiciera resonar algún jazz aletargado, de preferencia alguna tonada de Gillespie o de Pass.
Y mencionó la muerte porque la muerte da vida. En todo caso, no tenemos otra opción que creer en eso. Y es que las imágenes de un empleador de cámara amateur como lo soy, no me dejan más creencia que esa.
Soy un asesino confeso, desde pequeño lo sé, amante de la muerte, adorador de lo eventual. En todo caso, soy más un cuenta-cuentos que lo que pareciese un creador de imágenes. Verdugo de una realidad por medio de la mirada en pos de un regalo casi eterno (por lo menos más que un hombre).
Ven, toma, te regalo mi mundo, tu mundo, nuestro mundo. Tan sólo quiero que lo veas desde mí. Iba caminando por la calle, ya sabes, lento, agraviado por el aire y entumecido por los diálogos que se escuchan en cada esquina. Y así, de la nada, como lo será también mi muerte, decidí asesinar ese vigoroso ritmo urbano que sitiaba el edificio donde te vi por vez primera. ¿Cuántas veces hemos estado ahí?, ¿Dos, tres?, ¿Fue ahí donde nos conocimos? No lo recuerdo, pero hoy evoque ese momento. Por cuestión del pasado decidí que fuera en blanco y negro, por cuestión de un semáforo, la tome desde el suelo. No lo sé, me gustó el resultado. Si alguien me cuestionara sobre ella no sabría que decir. Es una realidad asesinada, no hay más vida dentro de ella que lo que cada persona le dará. Ves, la muerte da vida y a mi me encanta desnucar esa realidad que nos abruma; darle un respiro, detenerla, perpetuarla para encontrar en ella historias que después podré contar como mías. Al fin y al cabo yo estuve ahí.
Ven, toma, te regalo tu calle, vista desde mí. Quiero que entiendas que es lo que veo cada que me acerco a tu casa. Debo admitir que siempre he creído que en esa casa amarilla se realizan orgías. Tengo una foto acerca de eso, la tome un día después de observar como entraban tres tipos afeminados. No te preocupes, sabes que no soy del todo lúcido. ¿Te he contado como quiero morir? ¿Alguna vez intente hacerte reír con la absurda historia del carrito de supermercados? Son sólo imágenes más que me invento cuando no llevo mi cámara.
Ven, toma, te regalo un asesinato más, este es de la playa, de paso te regalo parte de mí mirada. De esta forma, creo, le doy la vuelta a aquella guapa frase que cantase Tizoc. ¿La recuerdas? A mi me la enseño Nicanor, un amigo imaginario que tenía de niño. En ocasiones aún se asoma arriba de mi hombro a aconsejarme como ver está ciudad que en ocasiones comparto asesinándola.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Me llamo Maria

VÍA LIBRE

Hubo un tiempo, hace algunas primaveras ya momificadas (espero) que me aleje del ejercicio de escribir. Después me percate que en realidad era muy malo y que eso nunca iba a cambiar; ¿qué hice? Seguí escribiendo. He aquí el primer texto después de aquellos años del alejamiento – y ya jamás pare.

ME LLAMO MARIA.
Mayo, 1999.

Los años han cambiado José…
¿Te acuerdas de Marta, Rodrigo y Rosa? La vida se los llevo lejos, a las grandes ciudades, donde, dicen, los edificios tocan las nubes. Y el camino, él que antes era de tierra, los alejo de este, su hogar; el tiempo se encargó de matarlos.
El polvo se encomendó a ensuciar la sabana del niño, pero ya la lave, el chamaco ya duerme con todo limpio y Mario ya se sabe bañar solo.
Que rápido pasan las horas José, el sol se oculta atrás del monte cada vez más rápido, ¿será que nos escuche?, ¿será que quiere que durmamos?
Comete tu caldo por favor y perdona, no tuve para más; es el que te gusta y como te gusta: medio caliente y medio frió, también te traje tu botellita, la que dejaste aquel día, recuerdas, cuando fuimos a casa de Doña Lupe y Don Felipe, ¿lo recuerdas?: Las risas, los chismes, las bromas: fue cuando te caíste y por primera vez me pude reír de ti sin que me pegaras, estabas demasiado borracho, yo igual. En fin, dejaste la botella en su casa, una semana más tarde la fueron a entregar. Recuerdo que cuando te acordaste lanzaste el grito al cielo y le dijiste a Don Felipe aprovechado. Pues ya vez que no, aquí estoy con la botella para que veas que ni Don Felipe ni su hijo Nabor son unos desgraciados, salieron a la capital y no habían podido regresar la botella. Lastima que ya no estuviste para ver que la gente te quería.
Los años han cambiado José. ¿Te acuerdas de Marta, Rodrigo y Rosa? El tiempo se encargo de matarlos, igual que a ti.

Por cierto, se me olvido decirte que nunca barrí abajo de la cama.