Replicantes.

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España, 2009.

Sunset Boulevard

Sunset Boulevard
España, 2009.

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sábado, 18 de septiembre de 2021

Saloon Cazale Num. 37

 Para el penúltimo sábado y capítulo de Septiembre, celebrando el Cine Mexicano, nos enfocamos en la ruta de la denuncia y crítica Social que tanto realizador y película ha tomado como bandera para reflejar la realidad que se ha vivido a través de nuestra historia y por todo el territorio nacional. 

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sábado, 4 de septiembre de 2021

Saloon Cazale Num. 35

 Durante todo este mes el Saloon se vestirá con adornos tricolores. Celebraremos al Cine Mexicano por todo lo alto. Nuestra intención es abordarlo desde distintas aristas. Para este primer video les traemos un par de recomendaciones sobre filmes, de entre los tantos que existen, que creemos son imprescindibles en el marco de la Cinematografía Nacional. 

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lunes, 25 de agosto de 2014

Un Ave Fénix Parada Encima De Un Nopal…


Un Ave Fénix Parada Encima De Un Nopal…

Inflexiones sobre el Cine Mexicano a través del verbo renacer. 




El cine  de todos las regiones se ha reescrito en incontables ocasiones siendo distintos los entornos que han marcado estas cicatrices o bien nuevos rumbos.  Desde los encuadres políticos hasta las económicos, pasando por los siempre refrescantes movimientos sociales o manifiestos artísticos, es algo que ni siquiera las industrias existentes en el mundo han podido frenar. Podríamos resumirlo como un sano entendimiento del renacer generacional.; Desde que se avala el cine con la posibilidad de ser una representación social con Kracauer en la Alemania de entre guerras, todos los países han visto enmarcar estilos y cualidades en distintos periodos; algunos de éstos perdidos, algunos reencontrados años más tarde para el culto o el gusto kitsch de otros movimientos: banderas que ondean en el horizonte de corrientes nutridas del pasado. Nuestro cine, tantas veces llamado al renacimiento de su calidad, no está ajeno a todo ello.



Desde el llamado inicial por parte de la política derrocada (Porfirio Díaz como protagonista de sus propias cintas) en el supuesto movimiento revolucionario; mismo que llenara los primeros filmes de la llamada “Época de Oro”, el cine en México se ve envuelto bajo ciertos criterios que han marcado su paso sistemáticamente. Las razones de sus melodramas para convenir tanto con el miedo estadounidense a una influencia fascista y/o socialista después de la Segunda Guerra Mundial, como con la utilidad para hacer ver un mejor escenario de vida en las clases baja y media baja, genera y regenera la nostalgia de un México contado a escala de grises, adornado siempre con las buenas intenciones de los pobres (ahora jodidos), en un cine que es parte sustancial de una educación que sirvió consecuentemente para el encubrimiento de una “verdad” socio-política pero bajo un sello de calidad alto, muy alto en ocasiones si partimos del uso del lenguaje, la técnica y la narrativa. Asunto que, debido al alejamiento de la ayuda de nuestro siempre bipolar vecino del norte, decae prontamente gracias a la falta de escuelas firmes: la degeneración. Es entonces cuando la televisión se convierte en el medio preferido –y predilecto– para ese velo de veracidad y el cine es heredado a la política con toda su burocracia, por un lado, y a los favoritismos por el otro.


Surge así –tal vez resurge sea la palabra más incómodamente adecuada– un cine nacional que lucha con garras por oportunidades mientras se abrazan tramas de los bajos barrios del centralismo. La oportunidad de nuevos “estrellatos” se da a una generación que busca el bienestar propio sin importar las consecuencias (privilegios políticos de por medio), que se describe con un total desinterés ante la calidad evolutiva, cinematográficamente hablando, de aquellos tiempos vividos. Las anomalías de ese sistema, en este caso, daban y dan aún la vuelta al espectro de los tiempos “dorados”… las elegidas por el tiempo se cuentan como los amigos con los dedos de la mano. La mayoría, en realidad, resultaron bloques burdos narrativos que facilitaron y beneficiaron el amiguismo, el compadrazgo y la nueva industria de la droga. Los “grandes” filmes de dicho periodo (que hemos aprendido a apreciar desde una escala de valores distinta a la del mundo), no llegaron muy lejos dentro de los escaparates mundiales debido a su escaso presupuesto y poco espacio de manejabilidad fílmica (no creativa) bajo el paupérrimo contexto con que era manejada la cultura en nuestro país. Sin embargo, no todo estaba tan perdido…

Razones aparte se encuentran en nuestra ocasiones olvidada, en ocasiones recordada, elogiada y citada (a conveniencia) escuela de cine nacional, CUEC (después su jactanciosa y mediática hermana CCC), que más pronto que le llegó un movimiento –Cinema Novo– al cual adherirse, le alcanzó la fuerza del estado (Díaz Ordaz, Echeverría) y murió lo que podría haber sido una primera y segunda generación pensante de un cine distintivo e inteligentemente nacional.

El llamado “Nuevo cine mexicano”, el mismo en el que nadie se pone de acuerdo cómo y dónde nace, dónde muere (si es que lo hace) o re-nace o re-muere, aparece por brios de sacrificio personal. Un cine apoyado, sí, en parte por las mismas instancias gubernamentales pero que es, y está, educado fuera de éstas. Una generación que salta a un ruedo casi vuelto a la virginidad del mercado que acapara la atención por parte de organismos más fuertes y avocados al oficio de hacer, estudiar, criticar y analizar cine (nuestras escuelas se integran a éstas tareas gustosa y eficazmente), así como de algunos medios que le ven provecho para sí y algunos personajes (realizadores) educados y/o gustosos de lo extranjero. El cambio de estafeta, es cierto, no queda tan claro como los resultados puesto que realizadores que pelearon en el ring más reacio retoman los nuevos aires.

La época actual de nuestro cine, guste o no, es el resultado de esa apertura ochentena-noventera que se hizo a través de la expiación, el homenaje, la inmolación y el ofrecimiento al marketing –el tártaro de nuestra era–, que bajo sus preceptos, lejos de ir degenerándose como en otros tiempos, se ha abierto a distintas fronteras, mercados le llaman ellos,  y es así como tenemos hoy opciones de producción tan diversas. Lemon Films en su afán de creerse parte de una industria-espectáculo Mexican-hollywoodense. Los Three-Amigos, que lejos de acrecentar la producción nacional, propagan la de su familia y la de realizadores noveles de otros países (pero que llevan la bandera de México en cada festival al que visitan cual seleccionador nacional de futbol), los Mantarraya que reivindican el cine de autor con aperturas a las reglas cinematográficas (así como a su ego) en algunos de los más prestigiados festivales de cine del mundo, como también su brazo comercial: Cadereyta Films. Están los Canana, otrora guapos y deseados de la nación, que tratan de dar (o más bien darse) oportunidad(es), está su gira Ambulante que abre caminos al documental, están distribuidoras como Corazón Films, Zima, los propios Mantarraya que se auto-mercadean. Están los festivales nacionales a los que asisten algunos de los directores de mayor renombre y que cumplen más años de los que uno estaba enterado de su existencia… y un largo, pero no tan largo etcétera.

El cine mexicano está, sí. Está y se encuentra en una época en la que existe alrededor del mundo con garbo, presencia y sustancia. Como todo en su historia, tiene sus excepciones para bien y para mal, para mal y para bien. Las instancias federativas continúan rigiendo gran parte del espectro fílmico, pero ahora, por fin, se puede dar paso adelante por lados alternos. Eso, claro, no quita el siempre combativo territorio de esta maravillosa y terca guerra de querer hacer un filme, llevarlo a cabo, terminarlo, venderlo, distribuirlo y, sobre todo, ver ganancias en  ello. Pero que más da, el sentido de una industria no nos pertenece, como a ningún otro país exceptuando la India y Estados Unidos (donde cada vez el cine independiente lo es y lo parece menos). Nuestro cine es lo que cuenta su propia trama: parte de una historia de por sí ya rebuscada como para irla fragmentando más y más. No se trata de una cadena con eslabones que se dan paso unos a otros –para eso tenemos ya el día a día–, nuestro cine es uno solo y sólo uno. No hay ni uno nuevo, ni uno viejo, ni uno clásico o dorado. El cine nacional es su pasado, presente y futuro. Uno que nos atañe, sí y es innegable que en él nos veamos y escribamos; que en él nos inventemos y también nos reinventemos, que  nos analicemos y nos describamos fielmente… A final de cuentas hemos sido lo que hemos de ser a lo largo del camino, pero eso, sépase de antemano, pasa en todo el mundo.

martes, 29 de octubre de 2013

Black Sabbath. Foro Sol. México. 2013.


Black Sabbath. Foro Sol. México. 2013.
26/Oct./2013


La tarde fue propicia para la llegada del ocaso; después la oscuridad… La tan anunciada y pronosticada lluvia por los vendedores no arribó y cierto candor originado en el ambiente atenúo la espera para que dos de las escuelas más importantes en la historia del Heavy Metal; la vieja (y original) y quizá la última de relevancia, rompieran la calma bajo el cobijo de la experticia de los años y una energía que, lejos de la lógica de los cansino, se encontró explosivamente renovada. Quizás por la conjunción de los pilares que se habrían de encontrar sobre el escenario: el pasado y su futuro en un presente que concluía su más reciente gira.

Faltaban 10 minutos para las 20:00 horas cuando las luces del foro detuvieron su brillo y cedieron su paso a los watts del escenario. Megadeth, con una energía rica en sustento y nostalgia; sabedora de que su último álbum dejó muchos oídos insatisfechos, planificó su participación en base de clásicos que hicieron a más de uno dar un viaje a sus pretéritos adolescentes y primerizos en el rock; contextuados de manera inteligible en estos tiempos multimedia bajo una serie de videos al ritmo de su fuerza y base que mostraron brío, carácter y sobre todo contemporaneidad (a pesar de haber bastante pietaje de su generación). Su paso por el escenario despertó no sólo los oídos y miradas sino también una que otra conciencia adormilada por el paso de los años. El foro rugió por aproximadamente una hora con todo y los encores. El candor ya roto como copa de cristal por la potencia de Mustaine y compañía dejó  inquietud en el aire, estacionó por encima nuestra la espesura que habría de caer en pocos minutos. El asunto quedaba más que claro; la noche estaba en pleno, pero a la oscuridad aún no la habíamos visto de frente todavía.

Durante unos 20/30 minutos los oídos se mantuvieron turbios, aún se encontraban en la cúpula los riffs poderosos y veloces, los ecos de una época distante traída de tajo hasta las sienes. Bastó entonces sólo un par de palabras, aún con el escenario encendido, para que las últimas barreras temporales se rompieran –era Ozzy llamando a la ceremonia. Black Sabbath, la banda que sacara un disco homónimo hace 43 años y que cambiara el mundo de la música originando toda una ramificación de géneros y estilos a través de sus canciones, se encontraba frente a nosotros. El árbol creador se dejo sentir en pleno con la densidad que creara el concepto del Heavy; lo pesado, lo espeso: la negrura. El abrazo de la historia nos acogió y se respiraron aires de tiempos inmemoriales.

Tonny Iommi con su siempre estilo de “intelectual” (pelo medianamente largo, lentes, gabardina de cuero) y siendo más bien el cura relator de los primigenios riffs y ritos del metal, se postró sobre el escenario junto a la imagen de su primera iglesia, Ozzy Osbourne –que lejos de las pasadas desdichas mediáticas y largos años de malogrados proyectos musicales se notó alegre y centrado en su labor, recitar algunas de las primeras grandes frases en la historia oscura del Rock– al igual que con Geezer Butler como la portentosa base que hizo retumbar los pechos de todos los asistentes al ritmo de su bajo cuasi hasta el agotamiento y la detención, así como el nuevo integrante/colaborador de los Sabbath para esta gira, Tommy Clufetos, quien no sólo hizo su parte de forma decorosa, sino que se hizo notar en cada una de las interpretaciones –de sobra el solo que encaminó hacía uno de los momentos más emblemáticos de la noche.

Ni tan alejados de los elementos multimedia; denotando eso sí las diferencias generacionales con sus predecesores en escena, Megadeth, Sabbath utilizó las pantallas sobre el entarimado para mostrarse junto a pietajes de películas que denotaban y explotaban en la sociedad; en lo oscuro de ésta. Repeticiones y escalas dispares fueron el vestido de una noche de alta consistencia. De un grosor tonal y musical que entonó severos gritos ahogados de generaciones que enmarcan, en si, el legado de una de las bandas más importantes en la historia de la música popular.

Un par de horas más tarde al primer grito que desafiara el silencio que había dejado tras de si la herencia, los murmullos se hicieron escuchar al compás de la canción más tranquila del último álbum de la banda. La gente salía aún sin reconocer el momento y el sitio en que se habían encontrado y sumergido. Pasados los vendedores de playeras, tasas, encendedores, promesas y nostalgia, en las calles los transeúntes se unían sin rumbo fijo; acaso por que no deseaban tenerlo. Quedaba claro, el pasado estaba siendo, literalmente, dejado atrás. En las pupilas y las miradas de todos los asistentes quedaba impreso un sello que entonaba una verdad futura; las noches a partir de ese momento serían mucho más claras. Habían estado en conjunto con Black Sabbath.


SETLIST MEGADETH: Hangar 18. Wake Up Dead. In My Darkest Hour. Kingmaker. Sweating Bullets. Tornado Of Souls. She Wolf. Symphony Of Destruction. ENCORE: Peace Sells. Holy Wars.

SETLIST BLACK SABBATH: War Pigs. Into The Void. Under The Sun. Snowblind. Age OF Reason. Black Sabbath. Behind The Wall Of Sleep. Nativity In Black. End Of The Beginning. Fairies Wear Boots. Rat Salad. Iron Man. God Is Dead. Dirty Women. ENCORE: Children Of The Grave. Sabbath Bloody Sabbath (Intro)/Paranoid.

jueves, 15 de agosto de 2013

Heli


REDONDO.

Heli
Heli (Amat Escalante, 2013)

Ganadora del premio a Mejor Director en la pasada edición del festival de Cannes, Heli, tercer largometraje en forma de Amat Escalante, resulta una de las cinta mexicanas más portentosas en la historia reciente del cine nacional. Deriva, a su vez, de una esclarecedora pero lúgubre realidad nacional; nuestra actual capacidad para observar –cuasi contemplar– actos de violencia con una sensatez de cotidianeidad.

Lejos de las excedidas polémicas que intentaron ponerle sazón a su estreno, “Heli” en realidad da muestras de un cine íntegro, frugal (pero fibroso), intenso y bien realizado… Pensado y llevado de la  misma manera; su intención no es la de demandar (ni señalar) sino la de mostrar… Mediante una historia cuyo corte a primer lectura parece sencillo, nos va sembrando en un mundo que entre rumores, reportes, confesiones y un largo etcétera, nos pertenece en plenitud como sociedad. Heli, su colateral y paciente protagonista, se encuentra envuelto en la rutinaria realidad del sobrevivir bajo el manto de un territorio dominado por el narco; una cultura dominada por la venganza, los ajustes de cuenta; el atropello, la rabia, el estupro y la ferocidad que se enseña y ensaña desde los primeros años de edad, y que no hace más que germinar ante la necesidad… La cinta de Amat Escalante no es, pues, un retrato intimo de la nación mexicana, sino un retrato en si. Una instantánea de tantas posibilidades y sucesos reales que se van conociendo como evaporando ante su propia densidad.

Con un manejo claro de sus personajes, el realizador teje una situación que lejos de salirse de control, denota las consecuencias naturales de un territorio con las características antes descritas.  El terror y la sorpresa no son factores aquí pues la lógica impera de una manera que resulta ser, bajo los códigos establecidos, sensata. Tan legitima como ilegitima: Tan mexicana.

Bajo la bella y eficiente cámara de Lorenzo Hagerman, la punzante edición de Natalia López, el detallado arte de Daniela Schneider y el cabal sonido de Sergio Diaz, la mano –cada vez más madura– de Amat Escalante nos coloca en medio de una situación tan cruda como cinematográfica. Su dirección actoral hace que el talento de sus histriones sea sumamente eficiente y natural, sobresaliendo las excelentes interpretaciones de Armando Espitia como el propio Heli y Andrea Vergara como la hermana del protagonista.

Recibida con dispares valores en el pasado festival de Cannes, Heli nos demuestra la larga distancia que existe entre el tacto y el hecho, el impacto y el retrato de una puesta en escena cruda y veraz sobre la violencia que se ha generado en nuestro país alrededor del mundo; la aceptación de esta y la negación también por parte de todos los involucrados: gobierno y entidad.

“Heli”, pues, se erige en un campo ajeno a los cánones supuestamente regulares del cine mexicano. Demuestra una vez más, e incisivamente, junto a otras cintas de “Mantarraya”, la apertura ya no temática, sino de hechura, técnica y visión autoral. Se levanta no sólo bajo el cobijo de los palmares, sino en sobriedad y eficacia. Es audaz y apremiante, es pasmosa y ferozmente vigorizante. Queda claro, pues, que en esta su tercer película de larga duración, Amat Escalante nos ha brindado una de las mejores películas mexicanas (y por qué no de Latinoamérica) en los últimos años. Se debe de ver, no hay más.

Heli de Amat Escalante
Calificación: 4 de 5 (Muy Buena).

viernes, 29 de julio de 2011

Notas Irónicas Sobre Un Mundo Mexicanizado Pt. IV

NOTAS IRONICAS

SOBRE UN MUNDO MEXICANIZADO PT. IV

1.- A veces me pregunto si todas las esposas del mundo amarían más si se les comprarán todos los artículos femeninos que aparecen en los infomerciales televisivos de las madrugadas. A veces me cuestiono la ingenuidad.

2.- Es tan detallista mi psicólogo que le he sugerido que se vuelva dentista.

3.- Mis primeras citas siempre tienen cierto fervor incalculable y oculto como la de una populachera profecía maya.

4.- No es que quiera engañar a mis amantes –y mi esposa– pero como está la moral hoy en día… ¿Qué más se puede esperar?

5.- Si comparamos todas las veces que “seres mágicos e irreales” ingresan ilegalmente a nuestros hogares para dejarnos “exorbitantes” regalos bajo las promesas de envío, con todas las ocasiones en que reales personas invaden nuestros espacios para dejarnos sin algunas de nuestras más queridas pertenencias, la vida y la fantasía quedan bastante a deber. ¿Será esa a lo que llaman realidad?

6.- Nunca hago reservación en algún hotel hasta no saber si tienen un plan de contingencia para con gente como yo.

7.- Si al menos supiera lo que me hace sentir al ver sus fotografías, me pregunto si se cuestionaría alguna vez todos los siglos de progreso en la pintura.

8.- Un buen trago de licor lo cura todo, inclusive la memoria.

9.- El amor, como la mayoría de las cosas, se presenta en primera instancia con un lindo moño y un bello empaque que, lógicamente, es lo primero que se tira a la basura.

10.- No es que uno no quiera sentar cabeza. Lo que realmente sucede es que uno está peleado con la aventura.

Bonus: Me levanté esa mañana para poder abrazarme con el rocío que cae sobre mi ventana, pero a la madrugada se la había llevado el eclipse y me tuve que conformar con rascarme con el marco de mi nostálgica ceguera.

viernes, 3 de junio de 2011

El Turista Lector

EL BOLSILLO IZQUIERDO

En esta ocasión, retomó mi columna que hace ya algunos ayeres se publicaba en cierto periódico local debido a esta fastuosa situación en que nos encontramos: polarizados entre supuestos buenos actos, y sucesos que amargan y apenan en todo sentido.

El TURISTA LECTOR.

A aquel hombre lo había visto en otra ocasión, pero sus ojos al principio tristes se habían inundado de cierto misterio. Casi estoy seguro que vino a esta región del mundo a descargar su penas, quizá como algún personaje de Tennesse Williams; en constante exilio… No supe a bien su suerte ni quise acercármele a cuestionarlo, no me creí capaz de hacerlo. Me encontraba, en cierto sentido, en la misma posición que él. Al menos, en la lógica, tomaríamos el mismo vuelo.

Los pequeños asientos de la terminal aérea, con su incomodidad y su aburrimiento, me hicieron pues adentrarme en su rostro. Sus facciones eran completamente extranjeras, foráneas y fuera de sí. Sólo le hacía falta un periódico extendido en sus manos para caer en el cliché; el sombrero era su iniciación. ¿Cuántos años, meses o días llevaría aquí en el país? Su español era fluido y su conocimiento del folclor nacional también. Lo escuché platicando con un par de personas y ayudando a una monja a llegar a su anden. ¿Estaría huyendo de este centro de masoquistas también?, ¿se habría dado cuenta ya que está región no es más que una trampa de arena gigante? ¿De que habrá sido testigo y/o castigo?

En la sala un grupo de televisores con vista hacía nosotros mostraban la más grande gala de surrealismo posible. Por un lado el clásico e imberbe personaje de Bolaños, ¡ahora en caricatura!, haciendo una declaración –la máxima declaración diría yo– de lo ignominiosamente predecible. Por otro los dos noticiarios matutinos de las dos cadenas más importantes: sonrisas, mofas y datos por demás maquillados para contrapuntear la guerra mediática de moda (ya que, somos un país de guerras). La unión hace la fuerza. Luego, que si el video de la balacera, que si la historia triste de Doña Lupe (que se llena de esperanza al saberse en la caja idiota pero que mantendrá su indomable curso de vida al apagarse las cámaras), que si la corrupción y el fuero, que si el trillonésimo abrazo de camaradería entre dos políticos faltos de memoria e historia que se buscan para la victoria, que si la traición, que si el perdedor deportivo de nuevo es de la nación, que si el clima y la contaminación, que si la nueva legislación rige a todos menos a los que la argumentaron y crearon, que si la novela –el resumen de la novela– y, ¡por Dios!, el análisis de ésta y el apoyo gubernamental ante estos melodramas de manufactura paupérrima. Que la nueva declaración del mandatario que más bien parece broma de pésimo y peyorativo gusto. Que si el arte y la ciencia de nuevo lo lograron con el único requisito de largarse de aquí, que de nuevo hemos caído en los niveles de educación… Que la nueva manifestación y la nueva era de pensamiento (que nadie sabe cual es), que la sangre corre pero es “altamente” necesaria, que la lucha y el apoyo internacional, que la vida y el mundo se nos acaba, que la nueva campaña para leer y sus lectores son en gran cantidad actores de la televisora más poderosa. Que si la prostitución al carisma y “talento” de los niños, que si la extorsión. Que si nos ponemos la camiseta, que si somos un país de calidad, que si nos apoyamos sin apoyo real… Que sí, sí me quejo pero no hago nada por cambiar ni cambiarme a mí.

Cuando volteé a verlo tenía ya los ojos cerrados, un bolero pasaba en ese momento detrás suyo cargando un espejo. Detrás mió logré vislumbrar bajo el reflejo de un destello un pequeño puesto de revistas y periódicos. Nada diferente a los monitores que nos cubrían las cabezas; encabezados con tendencias por demás obvias, lógicas y notorias. Fotos alarmantes y alguna que otra pasada de toque editorialista: cabezas explotadas, miembros en el concreto, sangre y oscuridad… El pequeño salón que despedía o daba bienvenida al país dictaba el curso de la guerra. Somos un territorio de guerras y además, en el fondo se lograba escuchar una canción popular de una “artista” que no hace mucho estuvo encerrada en la cárcel que hoy goza de alta popularidad por lo mismo. También yo cerré los ojos, sí, y me crecieron tantas las ganas de amar y perderme en ese tenue dolor que acerca al vicio, que la alegoría de arrancarme las orejas y los demás sentidos daba por completo dirección a mi huida. Casi lo puedo jurar, de hacerme creer en el olvido, un limbo de pulcritud pecaminosa habría sido mi destino. Un purgatorio mexicano, pues, no el tártaro o las cuevas de la afrenta.

En mi imaginación –e­­ntre ilusiones concebidas– me le acercaba y le ofrecía un trago de licor. Ron. Éste lo aceptaba y al final me miraba con un dejo de miseria, de lastima, me daba un par de palmadas en la espalda y yo guardaba silencio, bajaba la mirada y me perdía entre los brillos de los azulejos. Una voz, entonces, lo recuerdo así, interrumpió el silencio exigiendo armar una fila para subir al vuelo. Abrí los ojos. Lastimeramente me coloqué detrás suyo y no sé porque, pero dieron unas escasas ganas de llorar. Cuando el vuelo comenzó a elevarse supe que ahora yo era el que estaba en el exilio, quizá para siempre, quizá para bien, quizás, tal vez… Si soy sincero, entonces (nunca me han gustado los finales felices), desperté del todo. Me encontraba en mi cama, mojada, y a aquel que ya había visto antes con mirada triste, no sé como decirlo, era a alguien que siempre he conocido muy de cerca con la nostalgia más que agotada. Quizás era yo, quizás, quizás tal vez…

viernes, 18 de marzo de 2011

Notas Irónicas Sobre Un Mundo Mexicanizado (Pt. III)

NOTAS IRONICAS

SOBRE UN MUNDO MEXICANIZADO PT. III

1.- ¿Desear que todos los políticos mexicanos mueran de inmediato será políticamente incorrecto o inocentemente sensato?

2.- Me pregunto si las esposas amarían más a sus parejas si estas le comprarán todo los productos que se anuncian en las madrugadas por medio de los infomerciales televisivos a pesar de dejarlas solas en la cama la noche entera.

3.- Dada la precaria situación actual y nuestra incipiente personalidad colectiva de ir siempre a la contra (seamos honestos), yo me cuestiono: ¿Si las telenovelas nacionales fueran más reales, la vida sería más melodramática?

4.- La verdad, no es que quiera ser un hombre infiel; pero como está la moral hoy en día… que puedo llegar a decir. No soy tan malo por un simple y llano par de ocasiones.

5.- Quién dice que no tenemos personalidad exitosa. No hay día en que no pensemos en alzar las copas.

6.- Los muertos tienen su día. Los vivos tenemos al narco –¡y jugando al alfabeto!

7.- La proeza de hacer que una falta de ortografía fuera mercadologicamente fuerte, pronto la evolucionaremos al hecho de que el incesto sea una tradición familiar. La herencia intrínseca del mediocre Marketing.

8.- …Al final de cuentas, no estamos tan mal educados. Creemos en la tragedia. ¿O alguno de ustedes se ha puesto a pensar en la posibilidad de que después de la hecatombe final sólo sobrevivan los comediantes del “Canal de las Estrellas”?

9.- Dicen que la globalización la trajo el Internet pero yo recuerdo que incluso antes de las computadoras, aquí recibíamos a todas las basuras de otros países para hacerlas sentir dioses.

10.- ¿Será una coincidencia que “Reggaeton” rime con “Maricón” y “Moretón”? Deberíamos preguntárselo a Arjona.

viernes, 4 de febrero de 2011

Notas Irónicas Sobre Un Mundo Mexicanizado (Pt. II)

Vía Libre.


NOTAS IRONICAS

SOBRE UN MUNDO MEXICANIZADO PT. II


1.- No es difícil ir a un restaurante fino y encargar un buen vino. En parte, le pagas al mesero para que te diga aquello de: “Excelente elección señor.”

2.- Navidad es pura y meramente disciplina. Miren que quitar todos los adornos, cachivachitos y el mismísimo pino cuando ya las ganas del jolgorio se han marchado con la cuesta de enero… pocos. Muy pocos. Quien no ha visto a aquellos que prefieren ahorrarse el asunto de colocarlos nuevamente en el consecuente año.

3.- Con esto del fin del mundo, ¿todos los artículos perecederos tendrán como fecha de expiración el 01/01/2012, o bien si son mayas el 21/12/20012?

4.- Me he dado cuenta porque el Baskteball no ha logrado una amplía cobertura de pasión en el país –salvo, claro, cuando se pone como ignominioso símbolo de mediocre popularidad en algunas zonas. Y es que hay que entender nuestras raíces, para nosotros es en realidad un show de fenómenos. No es más que la “lucha” de diez monigotes gigantescos que intentan lo más, limpiamente, meter una bola en una canastita. ¡No! para nosotros eso no es la verdadera imagen del culto. Lo nuestro es la patada y la guerra sucia sobre un llano enlodado con el único afán de; no ser mejor, sino simplemente joder al otro.

5.- Si huele a perro, es que el puesto de tacos anda cerca.

6.- Algunos me han comentado que mi gusto para vestir es un tanto inusual. La razón es que no tengo tal gusto, sino que mi padre me compra la ropa bajo la nostalgia de la figura del suyo ya acaecido en las manos del señor. ¡Vaya!, hasta en la etiqueta cargo con mis pesadas piedras del pasado.

7.- Bebo, luego existo. Bebo luego soy –realmente. Bebo, luego pago. Bebo, luego olvido. ¡Que bella forma de bevir! (¡hip!)

8.- No soy de esas personas que puedan despertarse hasta muy tarde. Suelo mejor dormirme temprano.

9.- Dios no me permita llegar a esa edad donde el único día en que pueda departir las copas con los amigos, sea el domingo. ¡Por favor, no!

10.- Lo he pensado bien: Si el mexicano promedio comenzará a parecerse más a su antecesor natural, lo dejarían entrar sin problemas a los Estados Unidos. Ahora bien, si los “gringos” entendieran que ellos son los menos indicados, históricamente, para hablar de Paz, Libertad, Derechos e Igualdad, quizá el mundo sería enervantemente más justo. Sobre todo para todos aquellos que ya tenían enraizadas creencias antes de que ellos apareciesen como si nada.

viernes, 7 de enero de 2011

Notas Irónicas Sobre Un Mundo Mexicanizado (Pt. 1)

Vía Libre.

NOTAS IRONICAS

SOBRE UN MUNDO MEXICANIZADO.


1.- El otro día detallé en una estampa que llevaba pegado un coche en la parte exterior de la cajuela. Esta decía: “El corazón de Dios está conmigo”. ¡Ah que caray!, a mí que me habían enseñado otras cosas en el catecismo.

2.- Me he dado cuenta que la publicidad conlleva a que uno se sienta insignificante. A medio día en un parque solitario, me senté en una de sus bellas bancas y por encima de los árboles me encontré con un espectacular que decía: “Más de 10,000 personas han leído este letrero.” No tuve de otra que irme sintiéndome menos a cada segundo.

3.- Tenía un amigo que nos narraba consecutivamente la siguiente historia: “Mi madre, queridos hermanos (de nocturnos quehaceres), siempre me anda jodiendo con eso de sentar cabeza. Pero yo no soy ningún tonto, estimados colegas, no… Yo soy una persona harto ingeniosa. Así que cuando me lo dice de manera enérgica, no tengo de otra que acomodarme gustosamente en el sofá y colocarme un cojín entre cuello y cerebelo para que no me vaya a desnucar.” Pobre de mi amigo, murió hace poco en un terremoto. Podemos decir que se le vino el mundo encima.

4.- Era básicamente leche cortada con azúcar, pero él le llamaba Atole. Era un Don nadie pero todos le decíamos Chef. Usaba ese sombrerito.

5.- Una de mis primeras decepciones al empezar a tener uso de razón fue el percatarme que envejecería con los años. Que calamidad, hubiera preferido ser anciano desde pequeño. Así nunca habría atenido decepciones.

6.- Dios sabe que no debí ser poderoso, o bien con sobresalientes influencias en las altas esferas sociales y políticas. De haber sido así ya habría encarcelado a todos mis enemigos y matado a todos mis mejores vecinos y colegas, y a estas alturas ya estaría solo. Dios sabe que soy un mexicano sensato. ¿Qué otra cosa más que la pobreza en la nacionalidad podía otorgarme?

7.- Por mi casa hay una publicidad enorme que reza: “La casa de mis sueños está aquí” Y entonces yo me pregunto, ¿quién será aquel con tales sueños de banqueta que viene a restregarnos sus más profundos anhelos?

8.- Me habían hablado mucho de cierto restaurante pero siempre que pasaba por ahí lo veía vacío. La duda me fue creciendo hasta que cierta tarde alcé la mirada y descubrí que tenía un segundo piso; amplió, oscuro, oculto. “Perfecto para una amante” me dije. Entonces comprendí todo.

9.- No es que el fin del mundo vaya a llegar en el 2012. Es sólo que en México habrá elecciones presidenciales.

10.- Que Mediocre el mundo es. Miren que decir eso de que un helado está muy “bueno” por el simple hecho de saber a lo que debe.

11.- El año que entra me uniré a una secta china. Así no tendré reparos anímicos al negarles mis centavos a todos esos buenos para nada que se la pasan pidiendo dinero en año nuevo. Son una plaga de flojos andantes, mejor que se pongan a trabajar. ¿Alguien les ha dicho que así también se gana el sustento?

12.- Al querido abuelo de un amigo le dio por pregonar eso de “Sólo lo voy a decir una vez…” en sus años de senectud. Cuanta razón tenía, murió a los pocos días.

13.- Me gusta mucho eso del bolero aquel: “Soy tan pobre, qué otra cosa puedo dar…” Imagino que con las regalías, el autor pudo volver y cambiarle la letra a la canción. Eso si es que fue inteligente.

14.- Siempre he creído que “J.”, el encargado de la cocina de cierto tugurio nocturno la ciudad, se encontrará con el hecho de que es 10 centímetros más pequeño el día que se digne bañar.

15.- Lo he decidido, dejaré de lado mi profesión y armare una banda de rock pretencioso y banal, pero con un poco de humor. La llamare “Andrés Calamardo”

16.- Era tan guapo que necesitaba que la tecnología Blu Ray llegase a los espejos.

17.- ¿Será muy cruel si cambiamos eso de “Yo, caminare entre las piedras hasta sentir el temblor”, por tumor? (Fanáticos no se alebresten, es sólo un poco de humor negro y mordaz. Al señor se le respeta.)

18.- Era un hombre que no desperdiciaba nada. Su vajilla era de platos desechables.

19.- Siempre he sido muy sigiloso al andar. ¿No será que mi destino sea el hurto?

20.- Voy a ser sincero y decir que estoy cansado. Así que dejare de escribir en este preciso instan

viernes, 10 de octubre de 2008

Hasta Luego

EL BOLSILLO IZQUIERDO

Esta es una ocasión especial, es por eso que dejo esta columna antes de tiempo. S
aldré de viaje, fuera de esta ciudad y la columna del diario se cancela en pos de atender otras necesidades. He aquí, como dice el titulo de la misma, un hasta luego. Nos volveremos a leer y, querido lector, este espacio sigue abierto y seguirá concibiendo nuevas ideas así que no se den por vencidos. Este blog está más vivo que nunca.

HASTA LUEGO.

Una de las mayores afectaciones que se le ha hecho a nuestra cultura popular mexicana es el mismo, y por tanto irónico, factor que nosotros mismo hemos empleado para con cierta parte de la cultura de otros países. Aquí debo centrarme en las sociedad nuestra y la de nuestro vecino del norte, los estadounidenses.
En cierta parte de la historia, la juventud de esta nación se vio enfrascada en un movimiento cultural más que masivo, global. Durante de la década de los 60s los estudiantes de universidad y preparatoria (así como sus equivalentes en otros países) unieron voces para hacer un llamado a la apertura de ciertos tabúes que debían cancelarse, derogarse y enfrentar una realidad, valga la redundancia, más real y menos fantasiosa como la que dictaminaba las versiones oficiales. Dentro de los conductos que se tomaron y retomaron (podemos verlo así) para hacerse notar, como un medio directo de expresión, fue la música. En aquellos años el Rock Inglés, naciente de el Blues Americano pero con una energía y fuerza mayúscula y el Rock N’ Roll Americano como un incipiente inicio de la juventud que buscaba mayores lugares de esparcimiento y que derivaría en un movimiento si bien aplastado por corrientes contraculturales de mayor envergadura como los “Beatnicks” y los “Hippies”, si con mayor fuerza en cuanto al grito colectivo que buscaba relacionarse con sus allegados de manera más libre y sin ocultamientos, derivaría en el libertinaje que llegaría, pues, con una segunda ola de jóvenes.
México no se quedo atrás y los movimientos de libertad no se hicieron esperar, pero no nos centremos, por favor, en lo que todos lamentablemente conocemos, alejémonos por un instante de aquel ataque de pena internacional e histórica con la que hemos de cargar siempre por ser mexicanos, sino enfoquémonos en el ámbito meramente popular, mercantil, en ese sonido efímero que de igual forma se catalogaría como Rock N’ Roll o Rock Mexicano (siendo que debería ser una división). Me refiero a eso que todos ya sabemos, a esas interpretaciones mexicanizadas de los éxitos del momento – de otro lugar. Muchas de las canciones con que las fueron creciendo generaciones enteras, se refieren a otras con un lenguaje que es completamente antinatural, y esto aunado a la falta de educación con la que crecieron otras, hace que no tengan las referencias exactas, que se extrañen al escuchar esas melodías con las que crecieron con una calidad mayor en su producción y en inglés. Una muestra más del debilitamiento cultural gradual por falta de instrucción de calidad y amplio margen de libertad por parte de la globalización.
Es así como el otro día pensé que no faltará quien se alarmé o levante el grito al cielo, en su afán de ser o parecer nacionalista (nunca falta), y se le hiciera saber que una de las canciones más “sonadas” en Inglaterra, cantada por un estadounidense (herencia inmediata) fue aquella llamada “She Wears My Ring” de Solomon King, que también cantase en su ocasión el Rey, Elvis Presley y que sea una versión americanizada de nuestras afamadas “Golondrinas”. Técnicamente es lo mismo que hicimos y seguimos haciendo con algunas composiciones de allá, pero lo repito, nunca faltará quien quiera sólo verlo de un lado de la moneda, del que nos convenga.
Traje a colación esta historia por el factor de que ésta, querido lector, es mí última columna en un buen rato. Debo culminar esta etapa por hechos meramente personales, por retos y metas que uno debe ir haciendo y rehaciendo, todo esto con el afán de crecer y seguir paso a paso firme, con un camino. Me alejaré un tiempo de estas tierras y traeré más experiencias, más sonidos y visiones.
Agradezco de antemano a todos aquellos que alguna vez tocaron estas hojas y se entretuvieron leyendo las palabras de un servidor. Esto es sólo un hasta luego, como bien he colocado como titulo de esta columna. Agradezco de nueva cuenta y auguro mejores tiempo por venir si es que la educación y la paciencia reinan en estos lugares. Hasta Luego.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Cártel-era

EL BOLSILLO IZQUIERDO

Con esto de los bombazos (mejor tal vez decir granadas) todos se comportan como en un estado de emergencia, es algo lógico. Pero, ¿qué tanto esto debe ser una sorpresa real?, ¿hacía donde podría llevar este acto desleable nuestra “industria cultural” (o bien lo que conocemos como tal)?

CÁRTEL-ERA.

El tema de estos días es uno, sólo uno y ningún otro que aunque pueda relacionarse directa o indirectamente con ciertos preámbulos con los que ya se había batallado, o bien ya se estaba luchando, es una clara referencia a todos los sectores de un país en decadencia social como lo es este donde habitamos.
¡Bomba!, se diría como una especie de broma elegante en otros tiempos, tal vez unos meses antes. Posiblemente en el sur aún exista un poco de disertación y se diviertan aún haciendo alusión a esta composición de rima y folclor que ahora nos trae a mente algo que parecía no tan lejos, pero si distante: los actos delictivos nombrados como atentados y dirigidos a la sociedad en general.
Como lo es sabido, las bombas han dejado de ser las moderadas construcciones caseras que se hacían con una botella de cristal, gasolina y un trapo viejo (y que cierta cadena televisiva – con referencia a una cultura prehispánica – algún día enseño a realizar en sus noticiarios), potencialmente esta debacle sea debido al incremento en el combustible, que ya casi ningún liquido es embotellado en vidrio y es mejor conservar los trapos para el frío y los huracanes que andar recortándolo para darle fuego a otros. Ahora se ha dado paso a una período un tanto más oscuro (tampoco debemos teñir todo de lobreguez por este simple hecho, las nubes ya estaban a distancia desde hace un buen rato). Ahora las armas ya vienen empaquetadas y podemos hablar de un distensión para con el trabajo amateur. Una granada podría considerarse como una amenaza menor para con lo visto en anteriores meses, yo no sé por qué el gobierno nos muestra lo decomisado, es una visión terrible de lo que nos podemos encontrar en futuros no tan ajenos ni lejanos.
Material creativo suficiente tienen ahora ciertos sectores de nuestro país; los “videhomes” cuentan al momento con muchas tramas que bien pueden ser repetidas por unas cuantas décadas, andamios narrativos tan llanamente viserales y inverosímilmente bélico-militares como lo son sus producciones. No pueden quejarse de estas situaciones, a las que buen provecho sacarán en estos años por venir, realizaciones que emulen de manera coqueta (no creo exista otra manera) esta crisis que ellos tomarán, en su punto de vista, como algo serio y como homenaje; colocando un texto al final o al principio. La música no se debe quedar atrás, no se quedará podemos asegurar. Los narcocorridos podrán suministrarse por más años de tela por cortar, los urbanos y la industria Lora también podrán aportar ciertas tonadas al malogrado desarrollo social del país, unas dos/tres canciones, o bien todo un disquito temático, aunque tampoco podemos descartar a los Hernández, Rocos, Olvera y aquellos que se cambian a cada rato el nombre en una unión para cambiar un mundo que ya han ido cambiando desde hace mucho, según ellos, claro. Mejor manera de descubrir su inservible acto de voluntad por la que dejaron el estudio que tanta falta le hace a este país para, en efecto, mostrar una evolución de verdad.
No es que uno quiera agenciar cierta duda para con aquellos que involuntaria o voluntariamente manifiestan la idiosincrasia del México presente, pero debemos asumir las responsabilidades; tanto años de ver esos entramados cuasi cinematográficos, escuchar tanta “ira” e “impotencia” por parte de los rockeros con conciencia del país y tantas narraciones puristas por parte de los juglares norteños del país, nos hemos ido educando para con una visión que no cambia, que permanece y todo se convierte en un ciclo tan divertido como peligroso; ahora mortal.
Siempre he pensado que las expresiones artísticas de este país, de cualquier país, deberían ajustarse meramente a los criterios imaginativos del creador, situaciones triviales que llegan a algo gracias a las herramientas que cada arte manifiesta después de un estudio profundo de este, posiblemente, por que no, de vez en cuando alguna cita al pie en forma critica a ciertos asuntos, pero nunca el pie encima de nosotros. Nunca.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Bien-vendido

EL BOLSILLO IZQUIERDO

En esta ocasión admito la abominable diversión, el fastuoso entretenimiento con el que se suscitan los domingos nacionales. Las dos más grandes televisoras de nuestro país han retornado a las ya gastadas formulas con las que tratan de haceros saber que los “talentos” (o mejor dicho los “sin talentos”) son parte tan común como la corruptela policial y política y su falta de ingenio y calidad.

BIEN-VENDIDO.

Alegre estoy, los reality shows han regresado a nuestra pantalla nacional para deleite de la ignominia, la mediocridad, la bajeza y por qué no, del entretenimiento vil y viral con que se definen. En los pasados domingos las cadenas más importantes del país dieron rienda suelta a sus axiomáticas representaciones de lo que el país requiere para una sano divertimento. Yo aún me sigo preguntando el por qué nadie se ha dado cuenta del gran insulto que esto encarna (mencionó esto pues ya hasta de sangre andan hablando).
Por un lado me fascina que uno de estos emporios denote su degradación hacia con su propios artistas (o así nombran ellos a quienes salen en sus producciones), haciéndolos pasar por humillaciones y ridículos. No sé ustedes pero yo la verdad no revelaría que parte de los artículos que vendo/rento/mantengo/manifiesto (¿por qué no llamarlos así, por qué no ponerlos así?) no son para nada talentosos en lo que digo que lo son, ¿qué es eso de que nos muestren que aquellos que “apasionan masas” son bien tarugos para con el bailongo y la cantada, si se presume que eso es lo que hacen? Las suposiciones, pues, se han perdido y ahora se redimen ante una verdad que implora y se sumerge en la falsa liturgia de querer auxiliar con el corazón - y al parecer sin nada de capacidad - los sueños del mexicano común o promedio, dígase de otra manera; un jodido que no tiene ni para mantenerse en la media de lo saludable y que para mala fortuna, debe cargar con algún familiar que se encontró con una vida aún más jodida y que ahora comparten. Lindos deseos estos de ayudar, digna representación de un pueblo, que nos dicen, debe de exigir una nueva cara.
Por otra parte, y tanto más o igual de disfrutable, está esta otra nueva versión (renovada y ya nada fresca) de lo que bien en otros años pudo ser el sumamente cursi concurso de la OTI, donde las futuras estrellas de esta país deben empezar a asegurarse un espacio en el corazón de la nación. Esto, claro, con los obstáculos naturales y unos cientos de más que sazonen la sopita instantánea que lentamente se calienta en base a popularidad, polémica, carisma y evaluación del populacho mexicano; esa sociedad nada educada para sobrevivir y menos para las manifestaciones artísticas. Me pregunto yo, un tanto asombradamente (aunque cada vez menos); ¿qué no lo que se buscaba era el talento vil?, ¿una voz que resuene en lo alto de las esferas de aquellos cantores que le han dado brillo a las tan fugaces, corrientes y presuntuosas noches bohemias? Ellos deben ser los herederos de aquellos que hoy son historia, y ceniza, polvo bíblico que vemos cada vez más desparecer; son los beneficiarios de aquellos que acabaron en las drogas, el alcohol, el abuso sexual, la violencia familiar, la cárcel por no saber sumar sus impuestos y confiar en el primero que se les pone enfrente, o bien, de aquellos que hoy en vez de reinventarse, le escupen en la cara a las nuevas generaciones sus éxitos de antaño para recordarnos el insignificante y mediano futuro y desarrollo que nos depara con esta juventud bipolar que se traga todo y que critica todo para con sus gustos y nunca con fundamentos, disciplina y carácter.
Yo alegre estoy, viendo como los dobles discursos se caen por enfrente de nosotros y nadie dice ni hace nada (incluyéndome), observando las buenas intenciones que critican a los políticos por ser el poder; ¿que los medios no lo tienen?, ¿qué no lo saben, que no hasta piden leyes para sus intereses, que no censuran, cesan e invisibilizan la información? Me agrada saber que todo sigue igual, que las cosas no se mueven, que todos hablan y esconden la mano, que las costumbres siguen, eso es lo que imploramos ¿no? Jamás olvidarnos de nuestras costumbres.
Para muestra estos dos “programones” que hay que observar de vez en cuando (y nunca más de quince minutos por transmisión) para salud de todos, para ver nuestra entera realidad, para observar que estamos ahí, representados. Que realmente estamos todos jodidos.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Nidos

EL BOLSILLO IZQUIERDO

Después de un fin de semana lleno de marchas por razones varias, de pretextos y uno que otro capricho, y después de acabadas las olimpiadas y recordar la vida diaria (cotidiana mexicana), me encuentro con ciertas realidades que al parecer nunca van a cambiar.

NIDOS.

¿Qué es lo que hace a una persona ser más primordial que otra? ¿Será acaso lo significativo y lo trascendental o el simple hecho de la competencia social; peor aún, la conveniencia político-profesional? Yo no tengo la menor idea de a que se deba que ciertos nombres sobresalgan ante aquellos brindados cada que me encuentro en algún sitio y decido tenderle la mano para conocerle – a alguien. Personas en la frecuencia de lo habitual, tan comunes que al igual que yo, no tienen donde caerse muertos más que en el sobreprotector colchón de lo que sufridamente hemos contenido de nuestra educación.
¿Por qué entonces esa movilización tan radical (no de raíz sino más bien aparente) y esencial (mediática) para con la inseguridad – que vivimos todos – por el hecho de que un padre (sufrido, muy sufrido y honesto con su dolor hay que decir), miembro de las altas esferas de esta sociedad, haya perdido a su hijo? ¿Por qué esa actitud reaccionaria para con aquellos que sí tienen mayores posibilidades de vida, de argumento en contra de carreras políticas y/o profesionales, ya lo he mencionado?
¿Qué hay de todas esas otras personas que han pasado por lo mismo y sólo han visto pasar el tiempo ensimismados por lo pobres argumentos de un gobierno que no hace más que ser un escaparte de pretextos que en alguna ocasión fueron material para los mediocres cómicos de televisión, pero que hoy vuelven a doler? ¿Acaso no existen? ¿Acaso sólo se manifiestan las cosas si los delitos están próximos a las personas cercanas a nuestros representantes, que bien no son ellos los que deberían estar cercanos a nosotros y no al revés? Farsas y más farsas, una democracia lacónica es la que sustenta la gobernabilidad, la responsabilidad, la confianza y la fe de su pueblo, una democracia nada poderosa que nos abraza con sus brazos fríos (para sentir aún más el velo, cada que se nos pierde un hijo).
¿Por qué esas reacciones tan rápidas, sin meditar, por qué esas reuniones tan fastuosas donde todos deciden parar su cuello blanco y atragantarse con los ánimos de mayores presupuestos? Yo no lo entiendo del todo, sé que en parte es cierta naturaleza la que se refleja; cierta mediocridad nacida de una cultura que no hace más que traicionarse y re-traicionarse, que no hace más que esperar el momento justo para tomar las justas con su propia mano y acabar primero con sus enemigos y luego a sentarse para engordar, muy ajeno a lo que nuestros también vendidos, mediocres y reaccionarios (reacciones aún más vulgares y anodinas) medios nos piden ser. “No seas la gorda estereotipada que hemos creado, eso no es bueno.”
No sé que tan primordial sea yo en este caso, o los míos, en ocasiones me lo pregunto y me ofusco, ¿qué pasaría si en todo caso nos tuviera que evaluar un gobierno partidista como el que tenemos en todos los estados, y en la federación? Acaso habría movilizaciones por un tipo tan corriente como común, tan gris y usual que no hace más que de vez en cuando tomarse una cerveza con los suyos y disfrutar un tanto los minutos, segundos u horas, cantando una que otra rola que nos revela un dolor más profundo y coqueto, el amor. ¿Dónde han quedado nuestros momentos? Esos fueron secuestrados hace muchos años por gente que se dedico a regalarle este país a la desconfianza.

Hoy las cosas deben cambiar, nos dicen, van a cambiar, lo gritan por todos lados, no será lo mismo, con la ayuda de todos haremos de esto algo mejor, ¿qué no es lo que hemos pedido toda la vida, su apoyo para con nuestras luchas? ¿Qué acaso no somos lo suficientemente primordiales, salvo casos de fechas de elecciones próximas? ¿Qué acaso soy más que ustedes? Digo, yo tengo un reconfortante colchón de educación, al parecer, todos esos de arriba ni eso tienen, salvo sus monedas y billetes que apestan a los años.
¿Qué es lo que hace a una persona ser más primordial que la otra? No lo sé, supongo que en este país hay más cuestionamientos que dudas. Dudas que matan.