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miércoles, 19 de agosto de 2015

Ecos de Fortín: Metlac

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Primer Capítulo. 


La barranca del Metlac no sólo es una de las más bellas del país, sino que es una de las más importantes históricamente hablando. Por ahí cruzaban algunos de los primeros caminos de México; los primeros trazados de la nación que mismo sirvieron de guía como de defensa en algún momento. No obstante, para Fortín ha sido de igual manera un pretexto de unión, de jolgorio. La gran mayoría de sus habitantes tienen historias allí que le son de suma importancia. En este sitio nació Fortín y con él todos los Fortinenses. Aquí su historia. 

Ecos de Fortín: Personajes

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Segundo Capítulo. 


Todo pueblo toma importancia, volumen y relevancia social a través de su gente. Es ésta la que le da color y calor a todo lo que circunda el territorio; son los personajes que resaltan los que nos dirigen al pasado y detallan la dirección del presente y el futuro. Son la historia de Fortín muchos de estos personajes, son su sentimiento y su camino; su Salud, su Fe y su Vida Social. Aquí su historia.

Ecos de Fortín: Floricultura

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Tercer Capítulo. 


La Floricultura y Fortín van de la mano. Parte de la fama de uno radica en el otro; la belleza y el color del municipio tienen años de ir de la mano; han trazado ya una tradición que en ocasiones se ha visto algo perdida. En tiempos presentes la gente recuerda ese colorido paisaje que eran todas las calles de Fortín y algunos de ellos nos las relatan y nos las hacen ver a través de la gente que lo hizo posible. El Fortín de las Flores renace a través de sus voces. Aquí su historia. 


Ecos de Fortín: La Monte Blanco

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Cuarto Capítulo. 


Podría decirse que son sólo ruinas, pero los muchos o pocos vestigios que quedan de la Hacienda de La Monte Blanco nos hablan de siglos de historia, no sólo para la región sino para toda México. Tanto ex-presidentes de la nación como revolucionarios han utilizado el terreno para diversas operaciones y objetivos. El trasfondo de la Hacienda es rico en anécdotas y es de suma importancia para la comprensión de algunos momentos clave de nuestro país. Aquí su historia.


Ecos de Fortín: Rafael Guerrero Morales

La serie documental “Ecos De Fortín”, donde se relata la historia de este joven municipio de Veracruz sale por fin a la luz. Aquí el Quinto Capítulo. 


Rafael Guerrero Morales fue uno de los más grandes artistas plásticos mexicanos; sus esculturas son expuestas en diversos sitios del mundo –Japón, Yugoslavia, Estados Unidos– bajo un trasfondo cultural y artístico de suma importancia. Su historia, queda claro, es universal; al termino de sus días era ya un ciudadano global. No obstante, sus primeros, medianos y finales pasos circundan Fortín; fue aquí donde aprendió los primeros trazos para lo que sería toda su carrera. Aquí su historia. 

viernes, 28 de noviembre de 2014

Ecos De Fortín: Trailer

El último proyecto en el que hemos estado involucrados fue en la dirección de una serie de 5 Documentales Cortos que relatan parte de la Historia del municipio de Fortín, Ver. México. Aquí está el Trailer de dicha seria. En pocos días estará ya completa en el canal que se menciona. 


Ecos de Fortín: Trailer from A. Güiris V. on Vimeo.

lunes, 7 de abril de 2008

Adiós

EL BOLSILLO IZQUIERDO

Para está ocasión, me base mucho en cierta palabrería con la que suelen dos amigos a criticar parte del todo, del todo lo que es el mundo conocido y los supuestos por conocer. Como ya lo verán, me uní un poco a algunas de las críticas que he escuchado en ellos en estas últimas semanas, mezclando con esa también antipatía mía. He aquí pues un relato un tanto local.

ADIÓS.

¡Menuda!… y utilizo este vocablo en tributo a un par de amigos que la suelen estilizar después de haberla experimentado en una película mal traducida, ¡menuda! Menuda sociedad a la que nos ha tocado asistir en este fragmento de vida; tiene todo para no ser salvada en un mundo usualmente (siempre) cerca de un cataclismo social y aún más próximo de una sonada catástrofe mayor que nunca he entendido el porque, siempre mantiene a todos con una mayúscula pasividad. Ante el fin del mundo, agarro mi lugar para asistir, que mejor. ¡Menudo precepto!
El antepasado sábado me encontraba en buena compañía de unos amigos, platicábamos sobre trivialidades acompañadas de otras tantas mezcladas con un poco de alcohol, mientras el mentado juego de las patadas se llevaba acabo en el puerto de la ciudad, la gente regresaba con un regocijo casi espiritual, como si la victoria levantará el polvo que debajo esconde el otro polvo ya sedimentado, al que solamente se cae cuando uno va a parar al fondo, el indiscutible fondo.
No dejaba de cuestionarme el asunto de la felicidad – y no es que sea tan amargado, sé que lo soy en cierto grado menor – pero la duda intrínsecamente crecía por el factor de que el argumento pertenecía a una cierta categoría de banalidad. Al recorrer las calles matutinales, pocas horas antes del alba, se podía retratar parte de un horizonte pocas veces visto. ¡Menuda sociedad!, repito, y es que en ocasiones no nos fijamos mucho en lo que creemos tener, tuvimos o solemos decir que hubo, y lo que en efecto está explícitamente al hacer camino. La gente estaba contenta por ganar un partido, el partido donde los dos peores equipos no se disputaban nada realmente, se estaba entrando a una zona de confort total, alegrados por no haber sido el peor, sino el consecutivo por si acaso el otro desapareciese mágica o milagrosamente. No lo sé del todo, no soy un aficionado a ese deporte, pero en lo personal la situación antes descrita no me hace referencia a una colectividad abrumadoramente alegre. Sería en todo caso un repudio más ante la vergüenza de encontrar al equipo seguido en las posiciones de siempre, y siempre luchando por la sobrevivencia, nunca por la gloria y la historia. Grandes y menudas metas las que se imponen en esta sociedad, ¡menuda! también por cierto.
Así que aquí nos encontramos, ante una casta acompañante que disfruta como grandes logros las mínimas victorias, que se enorgullece de ellos como si de palmares se tratase, ¿pero porque quedarse ahí?, también nos reconfortamos ante un equipo campeón en la ciudad, donde por cierto, la mayoría no es originaria ni siquiera de la zona. Un equipo de gigantes desconocidos que según nos dicen dan identidad, no me suena muy coherente tampoco. A los equipos perdedores les levantamos la mano por hacer lo mínimo, lo básico y a los foráneos también y de la misma forma porque debe haber un discurso de expiación (en cualquiera de los casos). ¿No será que los dos equipos son exactamente lo mismo, no obstante sus resultados (falsificados en un contexto de ironía y revuelo con que se nos aborda en todo sentido en esta gerencia)? No lo sé, ¿cómo puedo decirlo si sólo observo los titulares y los gigantescos carteles? ¿No será que soy parte de todo ese sistema con el que hemos lavado el cerebro a todos? ¿Seré uno más de los culpables por tener ese mediocre cine que nos llega todos los fines de semana? Creo que al igual que todos, necesito de un método de expiación. Una enmienda al estilo nacionalista; dolor (más), sufrimiento (más) para encontrar una mágica cura a los problemas, lejos de yo hacer algo por ellos, claro. Los milagros existen ¿qué no? ¿A quien le adjudicaremos el del sábado antepasado y que miles pudieron observar?
Hace tiempo que está ciudad se ha reservado el derecho de admisión para los gastos de una cultura mayor. Nos encanta el confort y la fe ante los retos por enfrentar. ¿O algún día los santos también se vestirán con algún de los colores de un semáforo? ¡Menuda vida!