Un poco distante, relajante e iraciblemente coqueto. Un acercamiento nada vital a la experencia propia de mis memorias (a corto y a largo plazo). Escritos, fotos y una que otra sorpresa.
Replicantes.
España, 2009.
Sunset Boulevard
España, 2009.
El que Busca Encuentra
miércoles, 8 de febrero de 2012
La Cajita De Las Rolas: Las Terceras 5 Cajitas.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Adrian Belew. Plaza Condesa. México. 2012
Adrian Belew. Plaza Condesa. México. 2012
29/Ene./2012
Al hablar de Rock, nos referimos a un género que, como todas las incipientes sepas artísticas que intentan mantenerse en sitio y tiempo, se debe a un crecimiento y una evolución. Tanto es el caso en este género – contracultural a todas luces y estudios– que muchas de las subsecuentes variantes del mismo se han ido desarrollando como clases independientes; sobre todo para el público que se hace adepta a ellos de manera profunda, por no decir fanática. Y es dentro de tantas formalidades existentes, quizá el Rock Progresivo la ramificación que resalta como la más independiente y artística, al mismo tiempo que se le puede señalar como las más elitista de todas. Un género, pues, que aunque lactante de raíz, se ha desarrollado histórica y maquinalmente por su cuenta… Prueba de ello, y con una extensa trayectoria dentro de las esquelas de esta variante, se encuentra “Adrian Belew”, cantante y multiinstrumentista (refugiado más bien en la guitarra) ligado a todas estas manías de experimentación y arte que quizá lo más justo sería llamarle a todas luces: ejecutante.
Con más de tres décadas como músico profesional, sus vínculos se reparten fácilmente entre gente de la fama y calidad de “David Bowie”, “Talking Heads”, “Ryuichi Sakamoto”, “Porcupine Tree”, “Mike Odfield”, “Paul Simon” y un largo etcétera, pero sobre todo, por sus colaboraciones con “Frank Zappa” y su co-liderazgo dentro de “King Crimson” por alrededor de 20 años. No obstante, su carrera de solista ha sido amplía y progresista. Siempre vuelto hacía los estándares más altos en cuanto a propiedad y gestación.
Ahora bien, para todos sus adeptos es bien sabido que el territorio mexicano no le es para nada desconocido. En severas ocasiones lo ha pisado; tanto para producir (“Caifanes”, “Santa Sabina” & “Jaguares” tienen placas con su mano cual telón de fondo), como para interpretar: ya sea con “King Crimson” o con algún proyecto solista; siendo esta última ocasión la segunda en que se presenta de esta manera: con su “Power Trio” para ser más exacto, constituido esta vez junto a “Julie Slick” en el bajo y “Tobias Ralph” en la batería.
Fue así, entonces, en este contexto –y enmarcado bajo una lluviosa noche dominical de la Ciudad de México– que esperamos, todos los asistentes ávidos, cobijados por una apertura a todas luces vanidosa que corrió a cargo del ego de (Alonso) Arreola y que al final de cuentas resultó por ser sobreactuada, presuntuosa y, eso sí, agradecidamente breve. Pero la evasiva no estaba de más; la ausencia del abridor sólo es indicativo de una cosa, el verdadero espectáculo va a comenzar.
Y el espectáculo se dio paso, sí, explotó, y el espectáculo fue grande, grande en toda la extensión y definición de la palabra. Belew y compañía dominaron el escenario desde el inicio como si de una banda mayor (en cuanto a integrantes) se tratase, como si sus instrumentos fueran una extensión no de sus cuerpos sino de sus mentes, de sus instintivamente musicales mentes y sentidos. Y con una alegría reflejada en todos sus actos escénicos y personales, con placer y gusto por el oficio del intérprete, dieron paso a una nocturnal experiencia que rebasó cualquier expectativa hecha y que se fue quedando lejos de sus orígenes; progresando y siempre quedando detrás. Y la expectativa, si somos sinceros, era igualmente grande.
Con un setlist alejado, más no olvidado, de sus éxitos de “King Crimson”, enfocado más que nada en su trilogía de discos “Side One”, “Side Two” & “Side Three” y sin abandonar el resto de su discografía, incluyendo su más reciente producción de estudio, el talento, la exigencia y el virtuosismo –raspante, dúctil y eléctrico– se mezclaron en la tornadiza atmósfera que nunca dejó de estar en total control del líder de la agrupación. Para más, ese mágico momento en que solitariamente, bajo una simple luz que le enfocaba apenas su sitio, armó una sobresaliente orquestación que previamente había dedicado a “Rita Guerrero”, así como el concierto entero. Al igual, claro, que las doctas improvisaciones que sirvieron como ampliaciones en la mayoría de los temas demostrados por parte de los 3 músicos en escena.
El grupo encendió, dio ritmo, mostró –dio fe– de una madurez no sólo musical sino artística. Demostró a propios y extraños, los menos presentes en la sala, que el Rock no se ha perdido, o muerto (como dicen los fatalistas), sino que aún se mantiene fresco, hábil, cultivado; quizá ya no masivo, pero que en efecto aún puede mantener su estatus de exquisito y estético: de actividad plenamente artística –en algunas de sus vertientes, como en ésta, claro está… Fue, pues, en resumidas cuentas, una noche grata, emocionante, inquietante, sorprendente, conmovedora y hasta hilarante. Un concierto para abrirnos los sentidos, no sólo los oídos. Una deleitante prueba de que el virtuoso puede entretener, ser escuchado, gustado y no simplemente añejado y reservado por las clases más intrínsecas de los grupos más selectos de la música. Un pacto entre lo sustantivo y la acción. Uno de los mejores shows en vivo a los que he asistido en años. En simples palabras, un conciertazo.
Con una duración aproximada a las dos horas, el recorrido fue basto, la energía expuesta y el juicio capaz de solventar ya el veredicto de que éste ha de ser uno de los mejores espectáculos musicales del año. Sencillo, escueto y honesto en lo que respecta a su “puesta en escena” pero complejo, atrevido y voluminoso en lo interpretativo. No sólo fueron tres los músicos sobre ese templete y bello escenario, sobra decir, sino que fue la propia historia del género la que se abrió camino, a pasos agigantados, pernoctando nuestras debilidades, antes asumidas como habilidades, para discernir entre los múltiples estilos y calidades de la música y, sobre todo, el Rock.
Al final, las sonrisas entre los asistentes aún eran desconocidas. Los rostros de sorpresa, deleite y excitación nos permanecieron durante la misiva de salir a la noche, a la calle mojada y comenzar a recapitular lo antes experimentado. El recuerdo y la añoranza tardarían unos minutos aún en gobernar el silencio encontrado bajo el ruidoso ambiente del mundo coloquial.
Adrian Belew dio cátedra, una vez más, en nuestro país. Se dejó sentir y se sintió ante un pequeño pero fiel público que lo cogió entre sus brazos y oídos. Será difícil olvidarlo. Caso contrario y lúgubre el de Arreola, abridor y conocido, por lo que se sabe, del mismo Belew. No obstante su talento, su técnica y su virtuosismo –lo concedo– aún le falta mucho por aprender de los grandes. Pero ahí cerca tiene a uno, sobre el cual deberá formarse las figuras y valores de la sencillez, el oficio, el contento y sobre todo la sutileza (incluyendo, obviamente, la humildad).
SETLIST: b3. Writing On The Wall. Ampersand. Young Lions. Beat Box Guitar. Dinosaur (King Crimson). Drive. Within You Without You (The Beatles). Of Bow And Drum. Futurevision. Neurotica (King Crimson). e. Thela Hun Ginjeet (King Crimson).
martes, 24 de enero de 2012
La Cajita De Las Rolas: Las Segundas 5 Cajitas.
sábado, 14 de enero de 2012
Emerson Lake And Palmer - 40th Anniversary Reunion Concert
REDONDO.
Emerson Lake And Palmer - 40th Anniversary Reunion Concert (2011)
Debo ser sincero; siempre que me acerco a uno de esos reencuentros de bandas clásicas que son reclutadas para ciertas festividades musicales –y no– mi sentido del escepticismo claramente me pone en alerta. Sobre todo cuando se trata de algunas de mi predilección.
El caso, en esta ocasión, no fue distinto. Emerson Lake And Palmer es una de esas agrupaciones que durante años me mantuvieron esperanzado y fiel a los limites que puede realmente imponer el rock. Un poderoso trío cuyas voces musicales se hallaban siempre equilibradas al punto que en severas ocasiones se dieron el lujo, no simplemente de rozar, sino de abrazar la música sinfónica inculpándole su estilo, su género y su ecléctico acento. Una banda enérgica que impulsaba siempre hacía adelante la particular fuerza de sus canciones, sobre todo con el escenario frente a sus seguidores. Es por ello, que al tener en manos la grabación de éste su primer concierto en 12 años; bajo el pretexto de su 40 aniversario y la primera edición del High Voltage Festival, las dudas ensombrecían el panorama. No por negarme a su calidad como ejecutantes, sino debido a la mercadotecnia en esta era tan anodina en los mass media, y teniendo de fondo al tan grave mercado de la nostalgia que nunca oculta sus garras de interés por el dinero, haciendo a un lado los criterios de calidad.
No obstante, el resultado fue una muy agradable sorpresa. El documento videográfico –que se encuentra obviamente en los formatos de moda– es una muestra fiel de la aptitud y la disposición de sus integrantes. Los años han pasado, sí, pero la energía y el espectáculo aún se muestran con sumo cuidado y eficacia. El montaje de las canciones está realizado con tacto y la producción (tanto de imagen como de audio) es eficaz. La lista de canciones es tal vez breve pero no así la elegancia de su ejecución. Tenemos, pues, a un Greg Lake, a un Carl Palmer y a un Keith Emerson en un excelente estado anímico y musical –asunto aparte el físico y corporal (breve guiño de humor)– en una total entrega a sus seguidores con los impedimentos lógicos del paso de los años, claro, pero que por ganas no queda (para muestra los últimos minutos del concierto, que son de una energía inusitada y por más emotiva).
Con interpretaciones de algunos de sus más grandes éxitos, entre los que destacan: “Karn Evil 9: 1st Impression (Part 2)”, “Tarkus”, “Fanfarre For The Common Man”, “Pictures At An Exhibition”, los minutos se alargan con inquietantes interpretaciones escaladas con otras remembranzas del pasado como: “Lucky Man” o “Knife Edge”. Esto sin nombrar las siempre claras improvisaciones por parte de sus integrantes.
Con éste, su concierto de 40 aniversario; ya disponible desde hace meses en el mercado, Emerson Lake And Palmer no sólo reanima el latir de sus himnos, sino que demuestra que su sangre aún se encuentra presente en los altares del rock progresivo. Es un concierto que todos los amantes del género, así como del rock en general, no deberían perderse. He aquí, pues, la grata muestra de uno de los grandes pilares de la música popular. Imperdible.
Calificación: 4.5 de 5 (Excelente).
lunes, 9 de enero de 2012
La Cajita De Las Rolas: Las Primeras 5 Cajitas.
Yo & El Cine
Cortinilla from A. Güiris V. on Vimeo.
Dos Días En Noviembre from A. Güiris V. on Vimeo.
Trailer "Los Buenos Borrachos (La Máquina Del Tiempo)" from A. Güiris V. on Vimeo.
Rave No. 1 from A. Güiris V. on Vimeo.
Boletazo En Los Mojos from A. Güiris V. on Vimeo.
Sobre la Luna en pleno Día.... from A. Güiris V. on Vimeo.
Vampirito from A. Güiris V. on Vimeo.
Rave No.2 from A. Güiris V. on Vimeo.
Ocio from A. Güiris V. on Vimeo.
Mario Cuellar - Paris from A. Güiris V. on Vimeo.