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martes, 13 de noviembre de 2012

Argo


REDONDO.

Argo
Argo (Ben Affleck, 2012)

En sus dos primeras cintas, Ben Affleck, un actor más que se convertía en realizador bajo el cobijo de Hollywood, ensayaba se carácter y estilo bajo una mano templada y eficaz sobre el pretexto de tramas sorprendentemente nada sencillas. Primeramente bajo un correcto balance entre lo humano y lo dramático con “Gone Baby Gone” (2007); basado en una novela de “Dennie Lehane” –el mismo de “Mystic River” (Estwood, 2003) y “Shutter Island” (Scorsese, 2010)– y con cierto grado de “espectacularidad” y acción en “The Town” (2010) sin dejar jamás a un lado el conflicto personal de su figura eje (nuevamente presentando un eficaz lado humano).

No obstante, es hasta este año con “Argo”, cinta que estrena con bombo y platillo tanto en las arenas comerciales como en las especializadas, que puede erigirse como un director confiable que merece que se enmarque su trabajo como serio, sensato y con cierto valor de madurez. Y es que en éste, su más reciente trabajo, da muestras notables de un manejo y control de un ritmo para nada sencillo, así como de una experticia real en las directrices actorales.

Inspirado en un hecho histórico, el primer gran acierto de Affleck es no convertir su historia en un acto panfletario (cualesquiera de los casos o lados que se pudieran obtener), sino mantenerse fiel a una historia –como historia fílmica– que nos introduce visualmente bajo el eje mediático de la trama –la industria del cine– así como nos contextúa con el objeto de no caer desnudos ante una narrativa que desde su inicio, nos imputa como testigos un drama auxiliado de cautivadora manera con un formal y sólido suspenso, así como de una buena carga de emociones. Lo que logra Affleck, pues, es hilar una más que decente bola de tensión alrededor de una película casi coral que en un segundo gran acierto, arropa a su personaje central (el propio Affleck) a través de todos estos secundarios caracteres. Es decir, el propio director deja varado en cierta medida a su personaje principal; no lo eleva o vanagloria sino que lo soporta (se soporta) bajo los hombros de todo el colectivo actoral y eso, sin lugar a duda, le da una riqueza honesta y bien sazonada a la cinta.

No interesa pues del todo el agregado estricto del hecho real, de lo que en efecto sucedió… No se suma ni se asoma a los posibles cuestionamientos de su acercamiento rígido al hecho en si. Affleck escribe un entramado cinematográfico que entretiene a la vez que se sufre y se aligera con un humor negro sutil y fino, a la vez que se toma la libertad de darle un par de patadas bajas a la industria de la cual proviene no sólo la cinta, sino la historia en la que está basada, o inspirada (tal vez esa sea la palabra correcta).

Argo se establece pues como una cinta honesta, sumamente bien construida y sedimentada en el sobresaliente trabajo fotográfico de Rodrigo Prieto, que nos lleva al espacio y tiempo representados, así como el montaje de William Goldenberg que teje de manera grácil todas las situaciones en espera de esa resolución que nos mantiene al filo de la butaca en el último tercio de la película. Mención aparte merece Chris Terrio cuyo guión resulta vigoroso y comprendido al detalle por el mismo director.

No podemos negar, entonces, que Ben Affleck es hoy por hoy el heredero por naturaleza a ésa tradición Hollywoodense del cambio de estafeta que han manejado por años gente del tamaño de Robert Redford o Clint Eastwood. Es cierto, el camino aún comienza para un Affleck que da su primer paso de confianza, pero al mismo tiempo hay que exigirle de ahora en adelante que su camino siga por la misma senda. Hasta ahora ha demostrado con sus tres primeras cintas que su cargo y meta como director es seria. Ha logrado pues la confidencia y sí la línea sigue el mismo trazo, no creo que hayamos visto aún lo mejor de él.

Argo de Ben Affleck
Calificación: 3.5 de 5 (Muy Buena).

1 comentario:

Jorge Loeza dijo...

Espero aún esté en cine, para darse una vueltesita y ver que más hay de interés; hace un rato que no piso una sala, me vuelvo más y más adicto al asunto de descargar material, eso de andar bajo en chelines y con internet abriendo sus piernas... supongo que al mismo tiempo por esa inconsistencia, disfruto aún más cuando se da el asunto de asistir para ver algo de interés.

Por cierto, me llegó tu envío con un miserable vago fortinense, ¡gracias!, aunque creí que eran los programas grabados, pero está chido el compilado, aún no lo termino y va pa largo por lo que veo. Saludos, ya hace falta una reunionsilla de aquellas, a ver si pronto.

También leí tu crónica de Plant, se ve que andas todavía con la efervecencia clásica post concierto, ¡chingón! y de esos que son permanentes... tsss de lo mejor.