Replicantes.

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España, 2009.

Sunset Boulevard

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lunes, 3 de diciembre de 2007

Mal-ogro

EL BOLSILLO IZQUIERDO

Hay momentos en que ciertos asuntos se colocan como una coqueta moda a las que hay que vestir de galanura o preocupación, dependiendo, claro, de la calidad moral de quien la represente o bien de quien sea el afectado. Yo recuerdo muy bien aquella vieja usanza del mocha-orejas y como todos los santos días teníamos que escuchar una más de sus fechorías. Pues bien, en ocasiones, cual terremoto, ciertos asuntos como que retornan esporádicamente a nuestros territorios; es así que escribo acerca de la extorsión - boga ocasional (si es que el termino existe o es permitido) - que se suscitó la semana pasada aquí en la nación.

MAL-OGRO.

Titulo así, de esta manera; porque la extorsión fue el tema de moda de la semana pasada, algo que me dejó con la estima un poco más hundida que en las anteriores semanas - en que me había estado recuperando después de que Fox pidiera cerrar filas en pos de su situación a sus anteriores colegas de partido (algo hilarantemente exquisito).
Y es que al enterarme de los ya - por fin - populares secuestros virtuales por parte de los representantes del pueblo, no me dio por más sentir que no soy nada ni nadie en este desprestigiado y cada vez más caliente mundo (o eso nos dicen). Y es que esa serie de actos - valientes para algunos, cobardes para otros - sólo se les ha de realizar a la gente importante; son meros gritos, pues, de un puñado de personas que quieren llamar la atención de alguna manera. Lo más lógico, obviamente, es hacérselo saber a la gente que, gracias a su disfrazada personalidad, puede masificar la nota. Dígase de otra manera, yo no recibí ningún mensaje o llamada de chantaje porque no tengo ni suelo pagado para dejarme caer a descansar un poco.
Por otra parte, en uno de esos días de la recién desaparecida semana, me levanté con una muy coqueta nota en los desaliñados noticiarios que suelo presenciar al despertarme, esto con el objeto de percatarme que el mundo sigue siendo el mismo caso vacío de razón como para no preocuparme al salir a la calle y reírme de las cosas que me alegran sin sentirme socialmente culpable. La nota, pues, fue aquella del agente muerto en el enfrentamiento entre policías judiciales y policías de la secretaria de seguridad. Resulta, como ya todos sabrán, que los “Buenos Muchachos” de los judiciales (o “Judas” como coloquialmente se les dice) llevaban a un secuestrado; de esos objetos humanos que bien utilizan para sacar “pa´l chesco”. Esta vez no fue le excepción, los muchachos querían, tal vez, lograr un acuerdo para no pagar demás en lo que respecta a vinos y licores en estas celebraciones navideñas. En fin, hay que entenderlos; los tiempos son difíciles y se acerca cada vez más la temida cuesta de enero - posiblemente la respuesta sea aquella de la vieja fabula “gringa” del Grinch, esa de secuestra la navidad.
El exhorto de este tópico malogrado fue, pues, la inspiración de este presente escrito, ya que fuera de este par de ejemplos, todos sabemos que como estas, hubo bastantes versiones similares en centenares de ciudades en el país, eso sí, de manera mucho más humilde, muchos más imponente e impotente, pero sobre todo, mucho más silenciadas. Que se le va a hacer, ya lo dije, se acerca el fin de año y a todos nos entra la necesidad ¿de qué?, no sé, pero es necesidad. Hay que regalar ¿por qué?, ni idea, pero hay que gastar. Hay que celebrar ¿qué?, una festividad pagana de un dios romano pero disfrazada en el catolicismo, ¿cómo?, a la vieja usanza de la mismísima celebración romana; bebiendo como desquiciados en un sin fin de reuniones pecaminosas donde de lo menos que se habla es de la espiritualidad y la fe. Los buenos desean se dejan para el lecho de muerte, ¿que no?
El último mes de este año ha empezado ya a desvanecer todos nuestros anhelos y metas dictados con ahínco en el delirio mortal del año pasado. Es hora del olvido y la populachera visión a futuro, es hora de ser políticos, es hora de borrar todas esas promesas no cumplidas y empezar a formular las venideras; las que han de ir desapareciendo poco a poco hasta estas mismas instancias en el año que entra. Nótese mi descortesía al no colocar años fijos; posiblemente utilice el mismo texto durante toda mí vida, posiblemente este redactando el mejor texto de toda mí existencia. Posiblemente en realidad me este auto-secuestrando. Maldita sea, soy demasiado influenciable.

lunes, 15 de octubre de 2007

Poli...

EL BOLSILLO IZQUIERDO

Bueno, la semana fue demasiado para mí; hubo muchos casos de los cuales poder hablar, lamentablemente no pude ahondar en uno más que en la emoción de tan peculiar y agradable semana.

POLI…

Hay semanas malas, sí, donde me es difícil encontrar alguna historia que escribir, donde la complicada experiencia de observar los pequeños detalles me lleva al hastío. Entonces, me siento frente al monitor y exacerbo pequeños relatos de la penosa política mundial, de la vaga humanidad de la que está hecha la sociedad, sus ambivalentes valores que no admiten, o de cualquier otro asunto que quiera externar. Sentado, en la nocturna experiencia del desvelo, tomó (ocasionalmente) una copa de vino y me pongo a escuchar alguno que otro bossa nova. Pues, me siento a escribir. Terminando prendo el televisor para observar alguna película de Wes Anderson - o bien secuencia de alguna. Creo que prefiero ir a dormirme con una sonrisa en la boca; sabiendo, claramente, que el mundo y todo este universo de perdedores que habitamos en él, aún puede darme y darnos muchas alegrías.
Hay semanas malas, claro, todos las tenemos. Hasta las historias se ocultan un poco para no llamar tanto la atención, pero como todo, hay veces que se dejan venir en cascada. La semana pasada, pues, fue para mí un regocijo tal que no supe ni en que centrarme para ponerme a escribir. Los relatos eran tales y tantos que no había en mis interiores otra cosa que alegría desenfrenada; se podía hacer tanto con tales seres que llenaría una buena parte de mí anecdotario de vida.
Uno de mis personajes favoritos reapareció con fuerza; fiel a sus oblicuos actos que realiza con un alto grado de soez improvisación (o bien por mandato femenil), nuestro ex presidente estrenó un libro sobre sus memorias en la presidencia, bien esto puede llegar a significar dos cosas; o ya se percató de que su mandato ha muerto (por fin, ¡que bueno!), porque sino, ¿con que otro objeto escribir los relatos de una experiencia pasada? O bien, tenemos en nuestras manos el primer tomo de una publicación con tintes de ser tomada en serio, relatada (de alguna forma) por un limitado - de conocimientos - publicista (como lo son casi todos) que cuenta con toda una gira de estrenos cual estrella de música popular (aunque con tintes de sacar un segundo álbum en la onda ranchera). ¿Será que tenga que ser lectura obligada para los diputados de la comisión que lo investigará?
Por otra parte, y sin hacer menos el evento, está la ingrata trampilla “estudiantil” que realizo Madrazo en cierto evento deportivo. Pero muy a pesar de todos los que con ironía han tratado el suceso, yo he de entenderlo por medio de una lógica espiritual. Una travesía fantasmal sólo podía ser realizada por un espíritu chocarrero - y más que mangoneado - de la política nacional. Yo opino que para el siguiente maratón ni esté en el balazo inicial, que se aparezca así de repente como el espiritú de los maratones pasados, en clara alusión al ya también más que mangoneado cuento de Dickens (al fin, tal para cual). O mejor aún, que aplique la de su gobierno, que ni participe y salga triunfador.
Para lo último dejó algo que llego al hecho de darme bastante ternura. En este semana - gloriosa repito - se nos dio el berrinche terrenal de un ser que tiene poder celestial, ¿qué como es eso?, yo también me lo he preguntado. En otras palabras, más seculares y menos vanagloriadas por el vaticano; me refirió a la demanda del Cardenal (ustedes saben cual), por supuestas - pues aún no se comprueban - amenazas de muerte. Yo sinceramente no encuentro sentido al temor social que expresa el jerarca de la iglesia católica mexicana. ¿Qué no todos ellos esperan algún día poder estar de frente con el creador? ¿Qué no está matrimoniado con el mismísimo hacedor de los cielos y el tiempo? ¿Qué no son ellos los que nos quitan ese temor al último aliento cuando está por suceder? ¿Qué no ellos son los que alientan a los pobres de fe? ¿Qué no son ellos los regidores de la eterna palabra? Al parecer no; pero yo la verdad compruebo una vez más la existencia de un ser todopodersoso, pues esta semana fue todo un hermoso milagro.