Replicantes.

Replicantes.
España, 2009.

Sunset Boulevard

Sunset Boulevard
España, 2009.

El que Busca Encuentra

lunes, 24 de febrero de 2014

Robocop


REDONDO.

Robocop
Robocop (José Padilha, 2014)

En el clímax de su segunda y más reacia denuncia fílmica, Tropa De Elite 2 (2010), Padilha logra un momento sustancialmente esclarecedor al apuntar todas sus armas (herramientas en este caso) en todo aquello que comenzó como una acusación directa a las mafias policiales brasileñas en las favelas (2007), y que terminó con la imputación de la políticas públicas y los hacedoras de éstas –en aquella toma aérea al centro gubernamental del país con una voz en off que comienza el cierre de la saga– como el origen de las malas circunstancias del pueblo. Padilha, pues, logra un efervescente y galante instante que muchos realizadores de las actuales generaciones en ocasiones acaso piensan ya no digamos realizar, sino siquiera imaginar. Elementos simples para discursos reacios, o como dicen por ahí: menos es más… Más refinado al menos, que no es poca cosa… No cabía duda, Padilha tenía los elementos, los básicos al menos, para poder llevar a cabo una reedición de Robocop (Verhoeven, 1987), aquel filme ultra-violento que no sólo profetizó sino que, lamentablemente, predijo los tiempos actuales.

Queda claro entonces que el realizador brasileño parecía el indicado para una reedición de una trama llena de fuerte crítica social; conceptos supuestamente “inexistentes” por las cúpulas del poder. Un marco compuesto por vejaciones ante los que menos tienen, la oligarquía de los consorcios empresariales y el altísimo poder de los medios de comunicación. Lastimosamente, son estos propios preceptos, en la actualidad, los que gobiernan dentro del encuadre de una nueva trama creada alrededor de la promesa discursiva de su predecesora.

El trabajo de Padilha se nota en la gran mayoría de las escenas: el tiempo no lineal como pretexto para viajar dentro de la trama (incluso el espacio onírico lo presenta de esta manera), el sistema como un absurdo que se rige por caprichos sumamente personales (en este caso más inclinado a la mercadotecnia) y sus pulcras escenas de acción (pocos atacan este género con tal garbo y elegancia en estos tiempos). Es por ello que, hay que decirlo claramente, el resultado no deja de ser entretenido, de buena mano; con una calidad cinematográfica que resulta más alta que la media en estos tiempos que se viven álgidamente, pero que en todo caso, no queda ni cerca de la densidad discursiva de su antecesora. Es una película disfrutable, sí –tiene el derecho de alentarse como una película ajena (alejada la trama de la original)– pero que en efecto deja mucho a deber –igualmente está obligada a compararse por su origen. Resulta obvio, quizá hasta lógico, que todo lo que la primera entrega reprochó asociando con un desalentador futuro, en realidad construye a esta.

Padilha logra tejer su cine, eso sí, dentro de las (cada vez más pobres) manías del Hollywood actual, empero no logra desarticular los estrictos fines irreflexivos de la industria estadounidense: somos la mejor y más poderosa nación del universo. Es más, el último plano es una total bofetada de esto. No obstante, no resulta ser una cinta menor por los conceptos del lenguaje, medianos la mayoría de ellos, que utiliza el realizador y su equipo. El respetuoso montaje de Peter McNulty & Daniel Rezende, la efectiva fotografía de Lula Carvalho, la insípida partitura de Pedro Bromfman, el look en boga (y que por ende envejecerá rapidamente) de Martin Whist, así como el patriótico guión de Joshua Zetumer. De sobra están las obligadas referencias a la original.

De manifiesto, pues, resulta entonces el trabajo de Padilha. Su labor como director ha salvado mucho de los elementos bajo los que se pensaba construir esta nueva trama. El resultado, no lo dudo, es mejor que el que habría saldado un director más novel o más americanizado. Sin embargo, con esta versión de Robocop queda claro que todo aquello que en alguna ocasión el cine osó atacar, criticar; desmantelar desde su esquina en el ring, le ha ganado por mucho la partida. Entretenimiento irónico, acaso. No profetiza nada, sólo nos da una cachetada total al absurdo e ignorante poder de los medios; tanto dentro del filme como en su exterior. Y es que es eso lo que la ha construido a sus anchas y bajo sus condiciones.

Robocop de José Padilha
Calificación: 3 de 5 (Regular).

martes, 4 de febrero de 2014

Prisoners


REDONDO.

Prisoners
Intriga (Denis Villeneuve, 2013)

Desde su anterior cinta, Incendies (2010), tal vez la más lograda en su corta filmografía, Denis Villeneuve daba muestras amplias de madurez fílmica. El trazado de su historia, humanamente intricado, se tornaba a la vez más interesante mientras la información escaseaba para el espectador –y poder así darle la última estocada hacía el final de la cinta.  El encadenamiento de los sucesos, paralelos en aquella ocasión, eran de una impía crueldad que se hacían soportables entre otros factores por su delicada puesta en cámara, su inteligible narración y su refinada mano como realizador. Estábamos pues, ante un director que sin muchos aspavientos, lograba retratar el lado más oscuro del humano.

Con Prisoners, su primera cinta con pasos dentro de la industria estadounidense, ese animo por la opacidad de sus personajes no se pierde sino que incluso se suma a las consecuencias de los actos que se van desarrollando en la trama y que al igual que en su anterior filme, pareciera un entramado con nudos hechos al aire pero que tienen una razón de ser para con el último movimiento de la película.

La gama emotiva de la cinta se dispara entre los recovecos de oscuridad en que se van transformando los miembros de dos familias promedio (y luchonas) de los suburbios de los Estados Unidos cuando son secuestradas sus dos hijas pequeñas, así como todo lo que comienza a trastocar el suceso; la investigación policial, la necedad y prioridad de la evidencia, la venganza, la cerrazón del paso de los días y una gama de personajes que tejen una red que no sólo suman presión, sino más sombra y confusión al punto que varias secuencias rozan el horror más eficaz.

Con Prisoners, queda claro, estamos ante la construcción de la mazmorra donde quedarán varados no sólo los personajes, sino nuestras propias emociones (muy lamentable la traducción mexicana al titulo original): el suspenso, la maquinación, el nerviosismo, la tensión y la intranquilidad que se vive en la gran mayoría del filme. De una incomodidad elegante y sumamente cinematográfica resulta la mano de Denis Villeneuve en esta su más reciente entrega, quién además da muestras nuevamente de un paso firme y estoico en el mundo de la cinematografía mundial.

Bajo el notable guión de Aaron Guzikowski, el encadenamiento se va desarrollando con un pulcro ritmo a cargo del meticuloso montaje de Joel Cox y Gary Roach, la dedicada y delicada escenografía (tan importante en este tipo de tramas) de Patrice Vermette y la siempre eficiente y pasmosa fotografía de Roger Deakins, que en conjunto se suman a la enérgica dirección actoral del propio realizador; su elenco responde de una manera redonda al igual que la partitura de Jóhan Jóhannsson que genera siempre la atmosfera correcta paro lo que la escena requiere.

Lamentablemente la popularidad de un realizador como Villeneuve, que paso a paso ha ido demostrando y demostrándose cine, queda enmarcado en un circulo pequeño y tristemente cerrado. Con Prisoners, queda claro, se espera ansiosamente que su carrera no sólo tome más brios sino más apoyo. Su visión, si no original, si refresca y suda elegancia ante hechos plenamente lúgubres que atañen a nuestros monstruos internos. Su toque es preciso y respeta por completo al espectador dejándole integrarse a la trama como éste desee. “Intriga”, su primera cinta que llega a nuestro país dentro del circulo “comercial” es una de las mejores propuestas en años en ese circuito. Una película intrínseca, llena de pasajes que nos “sacuden” mientras nos miramos en el opaco espejo de nuestros sentimientos más escondidos.

Intriga  de Denis Villeneuve
Calificación: 4 de 5 (Muy Buena).

lunes, 20 de enero de 2014

The Plugger - ¿Con Quién?

Mi último trabajo audiovisual hasta el momento. Se trata de un video musical para una banda de Rock Alternativo de Veracruz.


The Plugger - ¿Con Quién? from A. Güiris V. on Vimeo.

jueves, 16 de enero de 2014

La Cajita De Las Rolas: Las Veinteavas 5 Cajitas: Las Últimas 5 Cajitas.


LAS VEINTEAVAS 5 CAJITAS: LAS ÚLTIMAS 5 CAJITAS.

Atareados en otros proyectos, sumidos en otras metas y aunado a los meses que estuvimos fuera de circulación por asunto técnicos en la estación, decidimos que nuestro último programa sería el 100. Se nos hizo el tiempo pertinente y el tema más Ad hoc. Así que la aventura terminó aquí, con estas últimas emisiones que derivaron en viajes de carretera, otras épocas más coloridas, la espuma del mar e himnos para toda la vida. 

96.- Carros & Automóviles.

Lejos de querer obviar el tema, el cual salió desde las primeras emisiones del programa, siempre opté por ir abriendo caminos con temas alejados de éste en plena conciencia que algún día debía de tomarlo por los cuernos. El momento llegó y he aquí, por fin, lo que muchos de mis amigos siempre me propusieron: Nuestra Lista de las máquinas rodantes.

01.        Drive – Adrian Belew. “Side Three, 2006”
02.        Roll On Down The Highway – Bachman-Turner Overdrive. “Not Fragile, 1974”
03.        Get Behind The Wheel – Neil Young. “Fork In The Road, 2009”
04.        One Piece At A Time – Johnny Cash. “One Piece At A Time, 1976”
05.        Rocket 88 – Jackie Breston & His Delta Cats. “1951 (Single)”
06.        Drive My Car – Bobby McFerrin. “Simple Pleasures, 1988”
07.        66 Impala (Feat. Poncho Sánchez & Sheila E.). “Sound The Alarm, 2013”
08.        Trempled Under Foot – Led Zeppelin. “Physical Graffiti, 1975”
09.        Coupe De Ville – Mike Stern. “Big Neighborhood, 2009”
10.        Red Barchetta – Rush. “Moving Pictures, 1981”
11.        Under My Wheels – Alice Cooper. “Killer, 1971”
12.        Highway Star – Deep Purple. “Machine Head, 1971”
13.        Mercedez Benz – Taj Mahal. “All Blues'd Up: Janis Joplin Tribute, 2002”

97.- ¡Hippie!

Cuando hicimos nuestro programa 47 “Pachequerías: Música Para Un Humeante Cerebro”, mucha gente pensó que lejos de la música experimental que elegimos para dicha emisión, todo confluiría más con aquella época de finales de los 60 y principios de los 70 donde las drogas, el amor y la música se unían en un solo canto y visión. Pagando esa no-deuda, cabe aclarar, realicé este programa donde en efecto, los enervantes dejarían salir su efecto por las bocinas.

01.        Revival – The Allman Brothers Band. “Idlewild South, 1970”
02.        Flowers And Beads – Iron Butterfly. “In A Gadda Da Vida, 1968”
03.        Rain Song (Don't Let It Bring You Down) – The Youngbloods. “Elephant Mountain, 1969”
04.        ¡Que Vida! – Love. “De Capo, 1967”
05.        Love Street – The Doors. “Waiting For The Sun, 1968”
06.        Witchi-Tai-To – Brewer & Shipley. “Weeds, 1969”
07.        When The Earth Moves Again – Jefferson Airplane. “Bark, 1971”
08.        Colours – Donovan. “Fairytale, 1965
09.        Music Is Love – David Crosby. “If I Could Only Remember My Name, 1971”
10.        Have You Ever Been (To Electric Ladyland) – The Jimi Hendrix Experience. “Electric Ladyland, 1968”
11.        Magic Carpet Ride – Steppenwolf. “The Second, 1968”
12.        We're Going Wrong – Cream. “Disraeili Gears, 1967”
13.        Lovin' Cup – Paul Butterfield Blues Band. “What's Shakin', 1966”
  
98.- El Mar.

Nuevamente mi allegado me puso un tema sobre la mesa. Influenciado tal vez por un guión que escribía en aquel momento, divagó y me mencionó “El Mar” y todo lo que conlleva como tema. No pidió un ángulo exacto sino una interpretación abierta del concepto. Tarde un poco sufragarle la apuesta, pero a vísperas del segundo aniversario lo hice. Nota: Una de las canciones le gustó bastante para su guión.

01.        Go To Cross The Deep Blue Sea – T-Bone Walker. “Every Day I Have The Blues, 1970”
02.        Fish In The Sea (Feat. Angeline Morrison) – Frootful. “The Craig Charles Funk & Soul Club, 2012 (Compilación)”
03.        All The Sand In All The Sea – DeVotchKa. “100 Lovers, 2011”
04.        Ode To The Big sea – The Cinematic Orchestra. “Motion, 1999”
05.        Serra Do Mar – McCoy Tyner. “Land Of Giants, 2002”
06.        Raging Sea – Steve Winwood. “Nine Lives, 2008”
07.        The Cruel Sea – California Guitar. “Echoes, 2008”
08.        Seagull – Bad Company. “Bad Company, 1974”
09.        Cerulean Sea (Live) – Bruford Levin Upper Extremities. “B.L.U.E. Nights, 2000”
10.        Prayer Of The Sea – Stanley Jordan. “State Of Nature, 2008”
11.        Shallow Sea – Allan Holdsworth. “I.O.U., 1982”
12.        Río & Mar – León Gieco. “Mensajes Del Alma, 1992”
13.        Oceano – Caetano Veloso. “Circuladô Vivo, 1992”

99.- De Colores.

Hechos ya los programas con Nombres de Mujer, Animales, Ciudades, Frutas & Verduras, etcétera, el siguiente y lógico paso era este; los colores. Aquí, pues, no opté por mencionar un color distinto en cada canción; hubiera sido de una complejidad mucho mayor. No obstante, creo que la lista quedo lo suficientemente variada como las anteriormente mencionadas.

01.        Sky Blue Red Bird, Green House – Adrian Belew. “Op Zop Too Wah, 1997”
02.        Orange Skies – Love. “De Capo, 1967”
03.        The Purple Speed Queen – Curved Air. “Air Cut, 1973”
04.        Vestir De Rojo – Chac Mool. “Caricia Digital, 1984”
05.        Blue Condition – Cream. “Disraeli Gears, 1967”
06.        Red House – John Lee Hooker. “Power Of Soul: A Tribute To Jimi Hendrix, 2004”
07.        Azul – Real De Catorce. “Real De Catorce, 1987”
08.        Amarillo Barbados – Ginger Baker. “Falling Of The Roof, 1995”
09.        In The Land Of Grey And Pink – Caravan. “Land Of Gray And Pink,1971”
10.        Black & White – Lite. “Phantasia, 2008”
11.        Black, Red, Yellow – Pearl Jam. “Hail, Hail, 1996”
12.        Azul Casi Morado – Santa Sabina. “Santa Sabina, 1992”
13.        Paint It, Black – The Rolling Stones. “Aftermath, 1966”

100.- Canciones Que No Necesitan Presentación: La Última Cajita.

El Segundo aniversario llegó y el tema estaba listo desde semanas atrás. Sería una lista un tanto cuestionable debido a lo abierto del mismo, no obstante, siguiendo las reglas del programa (no repetir artistas del programa anterior), la lista se fue armando tratando de colocar todas las tesituras que abarca –genéricamente– La Cajita de las Rolas. Con el paso del tiempo y demás situaciones, esta lista se convirtió en nuestra última emisión. 

01.        Baba O'Riley – The Who. “Who's Next, 1971”
02.        Tom Sawyer – Rush. “Moving Pictures, 1981”
03.        Take Five – Dave Brubeck Quartet. “Time Out, 1959”
04.        Layla – Derek & The Dominoes. “Layla And Other Assorted Love Songs, 1970”
05.        The Thrill Is Gone – B. B. King. “Completely Well, 1969”
06.        So What – Miles Davis. “Out Of Blue, 1959”
07.        Giant Steps – John Coltrane. “Giant Steps, 1959”
08.        Jessica – The Allman Brothers Band. “Brothers And Sisters, 1973”
09.        Hoochie Coochie Man – Muddy Waters. “1954 (Single)”
10.        Hell's Bels – AC/DC. “Back In Black, 1980”
11.        Mother – Pink Floyd. “The Wall, 1979”
12.        Rockin' In The Free World – Neil Young. “Freedom, 1989”
13.        Kashmir – Led Zeppelin. “Physical Graffiti, 1975”

lunes, 2 de diciembre de 2013

Capitán Phillips


REDONDO.

Captain Phillips
Capitán Phillips (Paul Greengrass, 2013)

Para el tercer acto del filme, lejos de la obviedad en la que ha caído el básico entramado ya conocido desde el trailer, los objetivos de la película quedan cruda y evidentemente al desnudo: la sobreexplotación –una vez más– del poderío militar de los Estados Unidos y su hosco proceder que los hace autonombrarse la policía del mundo; un discurso soso, tosco y tan rústico y reconocible que resulta en suma ordinario. Pocas cosas funcionan realmente en la película que no se basen en estrategias y formulas repetidas hasta el cansancio por el cine que asoma como gran apuesta para el cine estadounidense que incluye, claro, a una estrella de alta alcurnia cuya carrera se ha visto un tanto relegada de la popularidad, así como un director de moda cuyo mayor aporte es un agilísimo uso de la cámara que ha posicionado también en boga. Al final, es cierto, la última apuesta de Greengrass es llegar a todo ese público que hace suyos todos esos valores patrioteros con los que nos ha obligado a vivir la industria.

El arco, como ya hemos mencionado, resulta simple y llano. Inclusive la mercadotecnia no le ha hecho fuerte ni auxilio; siempre vamos un paso delante de la cinta… Las propias acciones nos proveen la lógica cuando la situación podría prestarse a una ligera impresión de cambio o sorpresa. La mano del realizador, queda plasmado claramente (no sólo en esta obra sino en su filmografía), se inclina por una plástica sin mayores aspavientos que logran su mayor ejecución cuando de acción desenfrenada se trata. Lamentablemente, el caso aquí es distinto, la apuesta mayor es por el manejo de la emoción, de cierta tensión que lejos de ser lograda por medio de su puesta en cámara (ni mencionemos la puesta en escena), queda relegada a la simplicidad de sus personajes; caracteres sin un objetivo que nos circunde a seguirlos, a sentir la presión a la que son objetos durante el desencadenamiento de los sucesos.

De burda y patente manera, la historia toma partida desde el inicio a través del simple guión de Billy Ray, al dejar de lado todos los posibles complejos fondos sociales de nuestros chauvinistamente tratados antagonistas, al igual que todo el factor humano-familiar de nuestro protagonista con que lo intenta presentar, o más bien presenta, y que repentinamente vuelve hacía el final en un mal logrado intento de hacernos creer lo que la actuación de Tom Hanks nunca puede durante toda la cinta, sentirlo realmente hastiado y oprimido hasta el punto de quiebre con su situación; misma que nos deja de interesar al entrar en escena el siempre buscado, y recetado como oración, factor de la inteligencia y manejo de situaciones de crisis por el poderío del gobierno “americano”… Y es que para ese momento, seamos sinceros, nada nos debe interesar más que ese vacuo espacio que pasa por la mente de la gente que se autoproclama con la flama de la paz y se da –a la vez– la libertad de matar a quien sea que le estorba en sus objetivos a nombre de todos nosotros; su mundo.

La cámara de Barry Ackroyd, lejos de presentar ese constante movimiento tan gustado por el director, resulta inocua al igual que la partitura de Henry Jackman, que pasa mayormente desapercibida. El montaje, en caso (a cargo de Cristopher Rouse), convierte esta básica apuesta Hollywoodense tan común y trivial en una situación con el ritmo necesario para que el entretenimiento sea mayor y sobre todo occidentalmente constante en ciertas secuencias.

Lejos de contarnos una historia de vida basada en el sufrimiento de un personaje que se ha visto azarosamente en circunstancias por total extremas, la última película de Paul Greengrass resulta panfletaria, peligrosamente patriotera. Si bien podemos y queremos detallarla desde cierto punto de vista humorístico y a la vez alarmante, resulta ser una prueba más de que ciertas películas deberían llegar directamente a la tele abierta y ser programadas sin discreción para el entretenimiento de una sociedad que, eso sí muy lastimeramente, ha sido sólidamente conquistada por toda esa radical valorización de la moral Estadounidense.

Capitán Pillips  de Paul Greengrass
Calificación: 2 de 5 (Regular).



miércoles, 27 de noviembre de 2013

SUBMARINO. Las Series, Vol. 8


SUBMARINO. Las Series, Vol. 8

No te laves nunca las manos antes del pecado. Se gastará más rápido el jabón..
A. Güiris V.

Era tan excéntrico y testarudo como buen amante, me lo confesó Estefanía cierta noche en que las copas se tornaron “volteretas indiscutibles del destino” (como ella le llamó al suceso); su pluma en ese momento se encontraba en su más álgida y acre madures. “Pero no imagines”, me dijo, “tan sólo nos dimos un beso al final de la noche, uno de esos que bien podrían catalogarse como tiernos. Después, claro, de revisarle muy bien la cartuchera y las balas… Si algo te puedo decir, es que maneja muy bien su calibre…” Para muchos, no lo dudo, les habría sido casi imposible sacarse de la mente una imagen sumamente sugestiva en la cual se conjugaran un sillón ahuecado, su mejor amiga y el tipo más demencialmente misterioso del bar al que es asiduo, pero en realidad eso no se me cruzó ni por las sienes en aquel momento, ni ahora, no. Si bien hablo con honestidad, lo que en realidad jamás logré sacarme de la cabeza fue la imagen de un Frankie engalanado en la pasión; detallista y bien entonado en las artes de la seducción. Digo, era como imaginarme una reunión de gángsters en pijama cediendo amorosa y ecuánimemente la parte correspondiente a sus ex-esposas. La de un Marlon Brando joven sin motocicleta, la de un James Deen aún con la cabeza puesta. Pero en parte creo que era esa en realidad su naturaleza, su rol impuesto –por así decir– dentro de nuestro nada peligroso y tampoco cortés ambiente. Sugería, pues, su silueta, una pesadilla y amenaza para nuestros más claros deseos de hombría. “Por algo Dios no exigió llevar a dos Noés en la barca, ¿cierto?”, como sopesó alguna vez Carmelo cuando recibió la demanda de divorcio y potestad.

La sombra de Frankie, quedaba claro, tenía un grosor y peso especifico que nos hacía verlo por debajo de lo hombros. Un grosor y peso específico que hasta ese momento, en aquellas “volteretas del destino”, comprendí que él nunca había sabido, controlado o bien ansiado sino que fuimos nosotros quienes la creamos para estar más unidos en la desdicha. En aquellos años jamás confesé o mencioné parte de las palabras con las que cerramos aquella conversación nocturna Estefanía y yo, pero de haberlo hecho estoy seguro que su figura, lejos de ser destruida, hubiera roto todo aquel mito en que gustan aún vivir todos los hombres que, pongámoslo así, se inclinan ágil y románticamente por la botella antes que por una mujer. Es decir, estar por debajo (respeto) y encima (orgullo) de tantos otros como él: yo bebo más, él bebe más. Pero ahora, a tantos años de los decesos de ambas figuras tan importantes en el sitio, me atrevo a detallarlas con la precisión exacta con la que me fueron mencionadas: “Es curioso como de un tipo tan lleno de misterios no sacas nada de lo cual sospechar en la primera noche que le cedes y pasas con él después de tanto rogarte. No lo sé, tu sabrás más de eso, pero quizá sea esa la razón del porque son tan populares entre ustedes las películas de espías.”

En El Submarino, es cierto, los amoríos eran más comunes de lo que uno podría llegar a suponer. Eran, por así decir, asuntos tan rutinarios como los quebrantos, los cuales eran, implícitamente, más constantes que el calendario... Te cruzabas con ellos de la misma forma en que sonaban las canciones de Sabina: a veces hasta el hartazgo, a veces con clara y honesta empatía y solidaridad. Mayormente se suscitaban en el área de fumar –cuando fue instaurada dicha “ala”– dado que en la barra, debido al poco espacio que dejaban los clientes seculares, sólo se podía aspirar el humo de las hieles del recelo. Muchos renegaban del hecho, sí, se negaban a creerlo hasta que un día la experiencia se les presentaba de la misma forma en que uno secretamente se empeña en beber hasta acabar dormido en la azotea. Todos, y digo todos, pasamos por “esas tersas y tediosas manos de cupido”, como alguna vez simbolizó Mauro, nuestro refinado juglar de cabecera, cuando por fin alguien le compró voluntariosamente su libro de poesías. 

Regularmente, salvando las siempre lógicas excepciones, era en plazos de cierto candor quincenal que las miradas perdidas entre las sonrisas de un hombre ligando y uno ebrio de deseo se conjugaban a futuro cuando aquellas muescas de divertimento las daba, pasados los días, aquel que escuchaba al derrotado en la jornada en que éste último llegaba primeramente a beber y luego a contar –con lujo de detalle– su impotencia ante las ciencias oscuras del amor y el dinero, a sabiendas que su relación nunca más, podría llegar a contabilizarse como parte del misterio y/o milagro del Fénix. “Cuantas veces no he visto salir el dolor por la boca después de una buena ronda de tequilas” solía decir Raúl, que aparentemente tenía una nuez acojinada en vez de corazón, cada que las lagrimabas asomaban cerca de la orilla de los vasos donde conjuraba las micheladas.

Hubo, claro, con el tiempo, ciertas parejas que hicieron creer a varios de los asiduos que el romance podría llegar a buenos términos pasados los años, los ciclos y los tragos. Muchas de estas, sí, se fueron conformando como una parte más de las ganancias del lugar. Vaya, con su presencia el sitio se fue transformando no sólo en un lugar para que ciertos especimenes otrora contraculturales escaparan de su realidad, sino también en un buen rincón para llevar a tus posibles conquistas. Estaban Alfredo y Marina, que aunque pocas ocasiones se les veía juntos, eran parte del linaje debido a que algunos de sus familiares se contaban ya como parte del inmobiliario. Estaban también Nicanor y Manuela, que a su edad siempre mostraron briosamente a las nuevas generaciones como el alcohol no sólo era una moda sino un estilo de vida… Si mal no recuerdo, sólo fue Jimmy él que no entendió del todo las razones de sus cada vez más habituales inasistencias –supongo que ya se los habrá preguntado con ahínco y ahora se encuentran juntos brindando en aquel “lugar mejor”… Se encontraban de igual manera Alberto y Carolina, pareja que orgullosamente inicié en el sitio a base de ron, caña, folclor y que terminó por ser más aplicada e insistente que yo en el tiempo en que comencé a dejar de asistir regularmente, inclusive cuando se separaron. Supe con los años que, como se dice por ahí, el paso de los ciclos y unos buenos roces de mojito los reunieron pasadas varias parejas de por medio, que en el tiempo restante que duró el bar abierto se mantuvieron juntos como una sola silueta dibujada en la pared, pero para esos momentos  yo ya no me encontraba en la ciudad. Obviamente, en cierta parte de la línea del tiempo Marcos y Estefanía fueron una de las parejas más populares, lamentablemente su termino salió peor de lo estipulado. Juntos, sin saber  a ciencia cierta de sus traiciones o trivialidades, hicieron de su quebranto la insignia máxima para que cualquier candor de esperanza en el romance terminará por consumirse en el fondo de la tasa del sanitario. Igualmente podemos hablar de Sussie, quizá la mujer más hermosa que haya pisado nuestros aposentos; deseada y admirada por todo aquel que cruzase la puerta por vez primera, y su cartera, Frankie, nuestro misterio casero que siempre deseó a Estefanía ni tan secretamente y que un día, de luna llena (no exagero), la llevó a la cama dejándole “la sonrisa más grande y honesta de su vida” –palabras de ella– pero que en el fondo resultó no ser más que un ser humano cualquiera; como yo o como aquel que jamás piso el lugar. “Nada de ese príncipe azul que nos inculcan ir a buscar”, me comentó aquella noche de las “volteretas” con los ojos ya brillosos de tanto alcohol y nostalgia. “Es cierto, amigo, es cierto,” y me tomó del hombro, “créeme que incluso algún día pensé en invitarte a los arrumacos conmigo en tu colchón, pero es cierto, muy cierto: El amor, como dicen, no existe. Sólo es parte del imaginario de esa generación que creció viendo los Muppets, o cualquier otro programa de televisión para niños.”

Si de mi habría que hablar, bueno, mis aventuras se cuentan por botellas. Nunca las concluía antes de que perdieran su sabor. Si acaso alguna vez salí del bar con una mujer bajo el brazo, ésta sólo me sirvió para taparme con las colchas de mi cama al quedarme dormido y así despertar con menos frío. Es cierto, lo digo sin rencor; en realidad tampoco me hace sentir del todo orgulloso, pero podría decirse que en aquel tiempo era de ese tipo de borrachos al que de la figura clásica e icónica de un caballero en plena batalla, sólo le entalla el olor de la armadura. Si acaso indago un poco más, en este momento recuerdo una ocasión en que la libido me traicionó quedándose un tanto más despierta que la garganta. Se llamaba, o se hacía llamar Bibby (si es que aún respira); una mujer cuya descripción me daré la libertad de licenciarme a groso modo. Tan sólo diré que era de esa clase, físico, y sobre todo personalidad, que llegado el momento no sabías a ciencia cierta si hacerle “el favorcito” significaba a bien otorgarle un beso en la mejilla, o bien propinarle una bofetada para que por fin –y por vez primera– se sintiera flotando por las nubes.

Kasuo alguna vez escribió en una de sus columnas que los hombres que visitaban aquel “oscuramente atractivo, polvoso y encantador rincón de la ciudad”, eran la “vil y máxima prueba de que las personas feas tampoco terminaban con una vida feliz”. Lo hizo bajo pretexto de un líneas en que enjuiciaba los melodramas nacionales, hasta cierto punto con rencor, utilizando nuestras figuras como explosión más que esclarecedora de las consecuencias en los actos opuestos. Éramos, pues, si mal no recuerdo, masas que chocábamos sin volvernos más complejos o intentos de llegar a un común acuerdo, o desacuerdo, sino más bien testigos del cortejo fúnebre del equipo contrario. Carmelo, que siempre resolvía de tajante manera todos los acertijos del lugar, categóricamente disipó las dudas el mismo día en que perdió la “pujanza por sus hijas” –como describió un cada vez más amargado Marcos– antes del tercer, tal vez quinto tequila, mientras el resto se pasaba el segundo por el escote de las vanidades con cierta tristeza compartida: “Lo único que sigue las jodidas reglas aquí, es todo eso que cantó José José en aquella de El Amor Acaba”.

En realidad nunca hubo algo peor que ver a uno de los nuestros en un estado de total inquietud. Era como querer abastecer con maquillaje a una bien ganada ojera, abrazar una sombra con delicadeza o sustraer el suspiro de los pensamientos en el pleno de un concierto. Era tan imposible “como querer beber pagando la cuenta” dijo Jimmy alguna vez, cuando para variar, traía más aire en las bolsas de los pantalones que en las de sus propios  pulmones. No lo puedo saber a ciencia cierta, pero me supongo que ahora las tristezas se encuentran aún allí, guardadas y preescritas, junto a todas las historias confinadas en el suelo cual hojarasca de memorias, junto a todo hallazgo que no fue descubierto y que ahora se ha tornado tan fantasmal como nosotros, los sobrevivientes, que después del cierre tan trivial nos hicimos limadura como los amores, las vidas, los quebrantos y las bajas pasiones. El destino, pues, bien podría describirse con aquel pasaje que en alguna ocasión encontré debajo del lavabo un 14 de febrero: “Si te dejo esto aquí, es porque con tus actos has rechazado ser la tinta en la pluma de mis hojas en blanco por venir.”

jueves, 21 de noviembre de 2013

La Cajita De Las Rolas: Las Diecinueveavas 5 Cajitas.


LAS DIECINUEVEAVAS 5 CAJITAS.

Después de un descanso obligado debido a contratiempos tecnológicos en la estación, volvimos después de casi tres meses de inactividad. No obstante, aquí dejamos las últimas 5 Cajitas que hemos presentado. En ellas podemos observar las distintas estirpes que puede significar el Rock And Roll, las influencias literarias de algunos compositores así como grandes entre grandes: grandes proyectos, grandes guitarristas latinos y el grande de Dylan. 

91.- Con El Rock And Roll En La Sangre & El Titulo.

De nueva cuenta nos vimos enfrascados en un tema pedido por uno de nuestros allegados (y sí, el mismo que nos ha mantenido fresco con temas para nuestras listas). En esta ocasión, inspirado por una canción de los Rolling Stones (sí, la de la lista) nos ofreció un tema simple, quizá hasta banal, pero sumamente ineteresante para darle un poco de brillo al verdadero sentido del Rock And Roll: Canciones que llevarán en su titulo el concepto mismo de este género.

01.        Rock And Roll – Mötorhead. “Rock 'N' Roll, 1987”
02.        Rock & Roll Children – Cactus. “One Way... Or Another,1971”
03.        Rock N' Roll Suicide – Seu Jorge. “The Life Aquatic Studio Sessions, 2005”
04.        Echo De Menos El Rock And Roll – Los Humberstones. “Rock Nacional Chile, 2008 (Compilación)”
05.        I Want To Sing That Rock And Roll – Gillian Welch. “Time (The Revelator), 2001”
06.        It's Only Rock And Roll (Buy I Like It) – The Rolling Stones. “It's Only Rock And Roll, 1974”
07.        Born To Rock 'N' Roll – The Byrds. “Byrds, 1973”
08.        Rock & Roll Music – Canned Heat. “The New Age, 1973”
09.        Rock 'N' Roll High School – Ramones. “Rock 'N' Roll High School, 1979”
10.        Yo Can't Kill Rock And Roll – Ozzy Osbourne. “Diary Of A Madman, 1981”
11.        Rock And Roll, Hoochie Koo – Johnny Winter. “Johnny Winter And, 1970”
12.        Rock And Roll Ain't Noise Poll – AC/DC. “Back In Black, 1980”
13.        Long Live Rock 'N' Roll – Rainbow. “Long Live Rock 'N' Roll – Rainbow, 1978”

92.- Bajo Poemas.

Tenía ya un largo rato que había tratado de armar este programa; incluso planeé en algún momento que fuera el tema del primer aniversario, pero por azares de su complejidad es hasta ahora, ya casi a vísperas de la segunda celebración, que por fin terminamos la obra. A primera lectura parecía mucho más fácil de lo que fue, y en realidad fue ardua la búsqueda pero he aquí nuestra lista de canciones que han sido inspiradas en Poemas; tanto desconocidos como muy reconocidos.

01.        Mercy Street – Peter Gabriel. “So, 1986”
02.        I Am Yours – Derek & The Dominoes. “Layla And Other Assorted Love Songs, 1970”
03.        Bare Trees – Fleetwood Mac. “Bare Trees, 1972”
04.        Even This Shall Pass Away – Robert Plant. “Band Of Joy, 2010”
05.        Red Right Hand – Nick Cave & The Bad Seeds. “Let Love In, 1994”
06.        Beyond Here Lies Nothin' – Bob Dylan. “Together Through Life, 2009”
07.        Machinehead – Bush. “Sixteen Stone, 1994”
08.        How Beatiful You Are – The Cure. “Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me, 1987”
09.        The Raven – The Alan Parsons Project. “Tales of Mystery and Imagination, 1976”
10.        Bread And Roses – Judy Collins. “Bread And Roses, 1976”
11.        Out OF The Cradle – Rush. “Vapor Trails, 2002”
12.        Richard Cory – Simon & Garfunkel. “Sounds Of Silence, 1966”
13.        Emili Dickinson – David Sylvian. “Manafon, 2009”

93.- Versionando A Dylan.

Un amigo me comentó, justo al terminar el armado del programa anterior, que pretendía hacer una compilación de covers de Bob Dylan para su disfrute personal. Me pidió algunas sugerencias y se las di. No obstante, con la idea en la cabeza, decidí hacer esta lista y entregársela para que pudiera agarrar de ella lo que mejor le conviniera.

01.        Song To Woody – Janet Planet. “Janet Planet Sings The Bob Dylan Songbook Vol. 1, 2010”
02.        Just Like Tom Thumb's Blues – Cliff Eberhardt. “A Nod To Bob 2, 2011”
03.        It's Allright, Ma (I'm Only Bleeding) – Caetano Veloso. A Foreign Sound, 2004”
04.        Gotta Serve Somebody – Eric Bibb, Rory Block & Maria Muldaur. “Sisters & Brothers, 2004”
05.        Just Like A Woman – Richie Havens. “Mixed Bag, 1967”
06.        I Shall Be Released – Jack Johnson. “Endless Highway: The Music Of The Band, 2007”
07.        Lay Lady Lay – Barb Jungr. “Stockport To Memphis, 2012”
08.        One More Cup Of Coffee – Roger McGuinn & Calexico. “
09.        All Along The Watchtower – Brewer & Shipley. “Weeds, 1969”
10.        The Lonesome Death Of Hattie Carroll – Steve Howe. “Portraits of Bob Dylan, 1999”
11.        Don't Think Twice It's Alright – Shelby Lynne. “The Village: A Celebration Of The Music Of Greenwich Village, 2009”
12.        Standing In The Doorway – Bonnie Raitt. “Slipstream, 2012”
13.        Dieu Nos C [With God On Our Side] - Hart-Rouge. A Nod To Bob, 2010”

94.- Supergroups.

Nunca he sido un gran seguidor de los llamados “Supergroups”, pero siendo sincero, algunos de ellos me han dejado un gran sabor de boca. Así que más que una compilación, esta lista fue el resultado de una investigación que hice sobre muchas de estas agrupaciones/proyectos. Al revisar su historial y todos los géneros en los que han confluido dí un paso largo para acercarme más a ellos.

01.        Albert's Shuffle – Michael Bloomfield, Al Kooper & Stephen Stills. “Super Session, 1968”
02.        Bad Company – Bad Company. “Bad Company, 1974”
03.        Scumbag Blues – Them Crooked Vultures. “Them Crooked Vultures, 2009”
04.        Strange Days – Humble Pie. “Rock On, 1971”
05.        Black Country – Black Country Communion. “Black Country, 2010”
06.        Hoedown – Emerson, Lake & Palmer. “Trilogy, 1972”
07.        Owner Of The World – Oysterhead. “The Grand Pecking Order, 2001”
08.        All Falls Down – Flying Colors. Flying Colours, 2012”
09.        Take Cover – Mr.Big. “Take Cover, 1996”
10.        Something Going Wrong – Chickenfoot. “Chicken Foot III, 2011”
11.        Hunger Strike – Temple Of The Dog. “Temple Of The Dog, 1991”
12.        Wake Up – Mad Season. “Above, 1995”
13.        Had To Cry Today – Blind Faith. “Blind Faith, 1969”

95.- Grandes Guitarristas Latinos.

Este tema se lo había comentado desde hacía tiempo a un muy buen colega pero lo dejé por mucho tiempo en el tintero por razones que desconozco (quizá sólo flojera). A sabiendas que este sería un tanto polémico por aquello de las pasiones muy ensimismadas de los gustosos del Rock Nacional y Latino, no me ofusqué e hice una lista de algunos de los  más grandes ejecutantes de la guitarra nacidos en Iberoamérica.

01.        Diablo Rojo (Feat. C.U.B.A.) – Rodrigo & Gabriela (Rodrigo Sánchez & Gabriela Quintero). “Area 52, 2012”
02.        Don Julio – La Barranca (José Manuel Aguilera). “El Fuego De La Noche, 1996”
03.        El Arriero – Divididos (Ricardo Mollo). “La Era De La Boludez, 1993”
04.        Charleena – Javier Bátiz (Javier Bátiz). “16 Grandes Éxitos, 2006”
05.        Batuka – Santana (Carlos Santana). “Santana III, 1971”
06.        No Puedo Verme Más – La Máquina De Hacer Pájaros (Gustavo Bazterrica). “La Máquina De Hacer Pájaros, 1976”
07.        Vamos Mal, Ah, No – Opus Alfa (Daniel Bertolone). “Opus Alfa, 1972”
08.        Madre Blues – Real De Catorce (José Iglesias). “Voces Interiores, 1992”
09.        Me Vale Madre – La Cuca (Galo Ochoa). “La Invasión De Los Blátidos, 1992”
10.        Deberías Amarla – Julio Revueltas. “Mi Santa María, 1998”
11.        Under Heavens – La Revolución De Emiliano Zapata (Javier Martín Del Campo). “La Revolución De Emiliano Zapata, 1971”
12.        Canción Para Que Duermas – Ángel Parra Trío (Ángel Parra). “Ángel Parra Trio, 1992”
13.        Un Millón De Años Luz – Soda Stereo (Gustavo Cerati). “Canción Animal, 1990”