Replicantes.

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España, 2009.

Sunset Boulevard

Sunset Boulevard
España, 2009.

El que Busca Encuentra

martes, 24 de febrero de 2015

American Sniper

REDONDO.

American Sniper 
El Francotirador (Clint Eastwood, 2014)

Si bien Clint Eastwood nos acostumbró a una mano firme, portentosa y elegante como realizador durante los 90 y la primera década de éste siglo –con alguno que otro claro vaivén, por supuesto. Durante éste su periodo más reciente, su cine; chapado a la antigua y con una escuela más que clásica, se sigue manteniendo pero resulta obvio que la elección de ciertos guiones no han dejado llevarle a esos rincones a los que nos tuvo aclimatados. Sus últimas cintas se quedan un tanto lejos de esa fineza fílmica. No obstante “American Sniper”, que sí bien no se inscribe entre sus obras mayúsculas, sí resulta ser lo más cercano a ese gran director que reconocemos al escuchar su nombre. 
Eficiente y manejada a detalle bajo ciertos elementos de un fino melodrama, la cinta se sostiene bajo una hábil dirección actoral y un ritmo a detalle de lo que pretende colocar como objetivo discursivo el director: la educación, el destino y el quebranto interno –sin ser ésta una trama abocada en especifico a alguno de estos rubros. Con una estructura sencilla en cuanto a las elipsis presentadas, la trama se va desarrollando sin hacer hincapié en elementos que habrían tornado ese código melodramático en algo realmente kitsch. El balance que logra el guión en conjunto con el montaje final respeta la visión del espectador y no nos hace caer en situaciones emocionalmente desmedidas sobre los dos universos claros que confronta la cinta: los familiares y los militares.
Sin llegar a ser un dilema moral para los personajes de forma directa, sin llegar a retratar los horrores de la guerra bajo un enmarcado y riguroso discurso nacionalista o anti-nacionalista pero, sobre todo, sin llegar a presentarse como una cinta cuyo peso recae en las escenas de acción y/o enfrentamientos, el principal acierto del entramado es mantearse lo más alejado posible de un rincón específico y afirmarse como una ventana a los tiempos bélicos presentes. A las causas y consecuencias del factor humano que está en juego, no razones políticas o económicas. Aunque claro, ese lado estadounidense no puede negarse. Mucho menos si se trata de Eastwood.
“El Francotirador” sencillamente no llega a estar a la altura de otros entramados del mismo tono que ha realizado el propio realizador como “Letters From Iwo Jima” (2006), pero sí se somete a otro tipo de presión y raciocinio como la contraparte de esta última,“Flags Of Our Father” (2006). El sentido no es el ataque o la denuncia abierta a esos recovecos de ilógica violencia que todos hemos escuchado sobre la guerra de Irak, sino mediar la ceguera emocional por la que vive –y por la cual se desvive– nuestro protagonista. Que dicho sea de paso, se sostiene dentro del filme de una manera más que palpable. 
Con un trabajo fotográfico bastante preciso por parte de Tom Stern y un más que cuidado montaje de Joel Cox y Gary Roach, el trabajo de Eastwood se sustenta durante el metraje al dejarnos parte de la trama. No nos cuenta por demás las cosas, aboca a ciertos espacios para después confirmarlos o bien enfrentarlos. Los objetivos durante la cinta son antagonistas que marcan una pauta a seguir y en la que quedamos al margen de nuestras propias emociones y juicios. 
Si bien no logra ser una película en su totalidad redonda, si bien recae en algunos golpes bajos encuadrados en el código melodramático del que ya hablamos antes, “American Sniper” se alza como una cinta echa a conciencia y que nos entrega una versión, si bien no fresca, sí más concreta de la atmósfera en Irak durante la invasión de los Estados Unidos. 

El Francotirador de Clint Eastwood

Calificación: 3 de 5 (Buena a Secas).

sábado, 31 de enero de 2015

Fuerza Mayor

REDONDO. 

Force Majeure
Fuerza Mayor (Ruben Östlund, 2014)


Ganadora del premio del jurado en la sección Una Cierta Mirada en el pasado Festival de Cine de Cannes, “Fuerza Mayor”se eleva como una de las comedias más interesantes e inteligentes en el pasado reciente del cine europeo. Una tragicomedia, podríamos decir, de la naturaleza humana en un rubro tan misterioso como encajonado: el matrimonio. La relación de este con la necesidad e idealismo de la valentía, el coraje, pero sobre todo –y bajo un elegante entendido– el miedo. 

Sobre un pretexto sumamente sencillo: el padre de una familia que vacaciona en un complejo de esquí de primer mundo muestra cobardía en cierto momento de una comida familiar, el entramado que bien puede ser confundido con un drama (son los pequeños y finos detalles los que delatan el real código genérico) va tomando forma, ritmo y nos sumerge no en encontrar las respuestas a las que nuestro núcleo histriónico tiene temor a enfrentarse, sino que nos arrincona también a hacérnoslas.

De un acto que para algunos quizá hubiera sido burdo, anecdótico o pasajero, nos lleva a una debacle finamente contada sin sentimentalismos baratos ni clichés. Toma lo mejor de sus actores, cuya naturalidad sobresale y se agradece en un filme de esta naturaleza, para introducirnos en el estancamiento al que se obligan todos los miembros de esta familia y sus cercanos. Su desenvolvimiento es franco, no nos lleva forzadamente por sus distintos caminos sino que nos hace participe de ellos; algunos con cierto aroma de surrealismo, o risibles y grotescos… o bien  sumamente dramáticos y hasta conmovedores. 

El trazado de “Fuerza Mayor, queda de manifiesto, no es lineal aunque no salgamos del mismo tipo de locaciones. Su recorrido está pensado con claridad y entendimiento de los temas que se retratan. Su ritmo, manejado a detalle, nos vuelca siempre hasta la duda personal: ¿que hubiera hecho yo?, ¿cómo se podría solucionar esto? De una sencillez y manufactura armonizadas bajo el lecho de su conflicto cuerdamente exacto –no se necesita de mucho para generar un complicado tratado familiar– el encadenamiento de sucesos nos lleva por diversos rumbos con las miras siempre vistas en el fondo de los sentimiento humanos. 

Bajo un exacto uso de la música, sobre todo esa versión modernizada del Concierto No. 2 en Sol menor de Vivaldi, la más que eficiente Fotografía de Fredrik Wenzel, el propio guión de Ruben Östlund, cuya dirección (actoral y cinematográfica) sobresale como el verdadero líder de la producción, así como un extraordinario desempeño de todo su elenco, esta cinta aviva las llamas del cine sueco. Mantiene frescos los brios en una elegantemente comedia sobre lo que somos como humanos en momentos de tensión y de fracaso. 

“Fuerza Mayor” nos desdibuja, nos re-decora. Nos opaca y abrillanta pues deduce que si bien podemos fracasar, podemos levantarnos y ver nuestros problemas en los demás sin saber, en realidad, como reaccionar o remediarlos. Aguda, entretenida, tensa y atrevida, esta cinta es una gran muestra de una total sinceridad cinematográfica. 

Fuerza Mayor de Ruben Östlund

Calificación: 3.5 de 5 (Muy Buena).

viernes, 30 de enero de 2015

Unbroken

REDONDO. 

Unbroken
Inquebrantable (Angelina Jolie, 2014)


No es para nadie una sorpresa que el cine estadounidense tenga como objetivo primario el explotar –y sobre-explotar y re-explotar– las figuras heroicas y trascendentalmente melodramáticas que ha producido su corta historia; conquistas malsanas, prohibiciones moralistas, política vil, caídas económicas, genios adoptados, atletas venidos a menos, racismo en su máxima expresión y cuanto  vencido y vencedor de cada suceso bélico en el que se ha entrometido por convicción o simple conveniencia. La significación de su nación recae en gran parte sobre este tipo de historias que venden como discurso (reacio, muy reacio) de su supuesta personalidad. El derecho lo tienen, con el dinero cuentan, sí. El poderío es suyo. Pero en ocasiones el talento más innocuo –incluso acaparando mentes de amplia calidad dentro del circulo más cercano– no pueden darle cuerpo a una historia que sigue el eje central de la invasión cultural de nuestros vecinos del norte.

Para su tercera cinta como realizadora, segunda ficción, Angelina Jolie se embarca en una aventura que a grandes rasgos es narrativamente simple: los trágicos años de uno de estos productos emotivo-humanos así como de uno que otro recuerdo de sus años mozos que si bien se nota que el guión les exigía más peso simbólico, en el producto final resultan más un exceso de metraje. Y es que lejos de integrarnos en la pesadilla de Louis Zamperini, persona en la que se basa la trama, parecemos ajenos testigos de una vida que más parece únicamente haber tenido la peor de la suertes. La sucesión de eventos no encarna la pelea interna de nuestro personaje para que al final nos desnudemos con él en esa rigurosa y obligada escena en la que logra vencerse y vencer a su enemigos encontrando el mero sentido del titulo, sino que simplemente se dan paso de una manera tal que al final hay que poner en texto las cosas que debimos haber sacado de todo lo visto. 

“Unbroken”, pues, resulta ser una cinta sin el volumen emotivo necesario. No rebasa la frontera, asunto plenamente más común en estos casos (mucho tuvieron que ver aquí los 4 guionistas de la cinta) sino que se queda flaca. La dirección actoral es por demás gris, alejada del trabajo preciso a dotar a cada uno de los personajes. La intensidad se mantiene plana, el ritmo es uniforme; las secuencias de superación no giran en ningún sentido. Más pone el espectador que la puesta en escena en si. Es más, durante la gran mayoría del metraje, la directora se concentra de tal manera en los dos melodramáticos personajes del espectro genérico (el bueno y el malo) de tal forma –empecinada diría yo– que su trabajo resulta en la simpleza de que nos caiga cada vez más mal el antagonista por sus “injustisimas" acciones que ponernos del lado del protagonista por soportar las adversidades, sortear las tentaciones y mantenerse con las esperanzas de vivir y regresar a su familia. La cual, valga aquí la redundancia de la propia cinta, también desaparece de la trama y reaparece a conveniencia de la duración.

Si bien en papel el entramado parecía algo interesante: Guión de William Nicholson (Gladiator), Richard LaGravanese (The Bridges of Madison County) y los Hermanos Coen (No Country For Old Men); de los cuales no se encuentra nada o casi nada dentro de la cinta (quizá algunos chistes que acabaron de muy mal manera), una Fotografía de Roger Deakins; de la cual hay que decir que es técnicamente impecable (como siempre) pero nada más –no se le saca mucho provecho (capaz y por eso ahora sí le dan el Oscar), y una Partitura de Alexandre Desplat la cual pasa igualmente a bien desaparecida la mayor parte del tiempo. Todo queda ahí, sí, en la idea, en la amalgama soñada que se vino abajo por un mando aún no capacitado para una obra de tal magnitud; presupuestal, artística, organizacional y, sobre todo, emocional. 

Inquebrantable, no me queda duda alguna, habrá sido la capacidad y fe (de la cual ningún tratado más que el mensaje cuasi de advertencia al final) del propio Louis Zamperini, que vivió de manera trágica los sucesos de una guerra que dejo cicatrices en millones más. Pero en lo que respecta a la cinta, es y resulta más que claro que todo lo opuesto se le puede achacar. Es una cinta que no sorprende ni intenta; es un entramado más en ese discurso empecinado donde los estadounidenses se hacen sentir todopoderosos pero que cinematográficamente resulta mayormente descorazonado.

Inquebrantable de Angelina Jolie
2.5 de 5 (Regular).

viernes, 28 de noviembre de 2014

Ecos De Fortín: Trailer

El último proyecto en el que hemos estado involucrados fue en la dirección de una serie de 5 Documentales Cortos que relatan parte de la Historia del municipio de Fortín, Ver. México. Aquí está el Trailer de dicha seria. En pocos días estará ya completa en el canal que se menciona. 


Ecos de Fortín: Trailer from A. Güiris V. on Vimeo.

martes, 28 de octubre de 2014

Fuera de Lugar


Fuera de Lugar. 



Ricaño sacó de la maleta de objetivos el 40 milímetros, lo limpió cuidadosamente con un pañuelo de seda que le ofrecí y lo montó en la cámara bajo la supervisión del primer operador, Alberto Castrosana, así como del ojo frío, estricto y calculadoramente arrogante de Matías Spencer, director de fotografía. Los primeros planos debían filmarse con dicho objetivo ya que el director, Marcial Flaubert, aseguraba que ese era uno de los favoritos de Buñuel. El retraso del astro Donaldo (como se nos exigió nombrarle) le había proporcionado tiempo al equipo de un canal deportivo para realizarle una entrevista a Monseuir Maciel, como había pedido que se le llamase sin excepción, bajo una de las sombras que proyectaban las gradas del Estadio Azteca. Era medio día.

“Fue por trabajar con Phillipe Gruenberg”, relató Matías Spencer durante el receso de las operaciones a su operador y foquista, Raúl Sisniega, quien en su juventud había formado parte de una banda de Rock que llegó a tener cierta popularidad en Argentina. “Estuve con él durante el proceso de reedición de “El Cholo” en 2004; una cinta medianamente reconocida en Perú por los cinéfilos de aquella nación que dirigió Bernardo Batievsky en 1972 donde un futbolista, Hugo Sotil, hace como que actúa. La verdad es que resulta más histórica que buena... Realicé algunos planos que se suponía ayudarían a contar mejor la trama pero al final sólo se uso material original como insignia de respeto. El señor Flaubert vio parte de ese material en una exposición de artistas visuales que realicé con unos colegas en Colombia y me llamó para este comercial. No puedo quejarme: el Cine será siempre pasión y carne; sangre si se quiere y tiene demasiado imaginación. Pero la publicidad es la única y original chequera.” Observé que frotaba su dedo pulgar con la punta del anular y medio mientras los demás reían. Ricaño organizaba los objetivos y filtros en las maletas correspondientes con largos rastros de sudor en su playera color rojo; un primer plano de Roger Waters viendo hacía el horizonte. Unas nubes cirrus irrumpieron el paso de la luz natural en el cielo y en su entereza el equipo de producción alzó la vista, algunos incluso bajo algunos improperios sin percatarse que el astro Donaldo había pisado ya el pasto sagrado, como había pedido Monseuir Maciel que le dijéramos a la cancha.

Dos días antes se habían rodado las tomas abiertas del penalty con que terminaba el anuncio bajo el cobijo económico del doble de piernas y doble de espaldas que había conseguido Gary Alazraki, productor encargado de la filmación en el Distrito Federal, cuyo único talento al parecer era mentir a base del reciclaje fílmico. De igual forma se había aprovechado con creces que la selección nacional había tenido un juego amistoso –su despedida para el mundial– para obtener pietaje de las gradas en su plenitud de convocatoria. Fue durante un viernes calido y yo tan sólo pensaba en la hora en que la primera asistente, Michelle Michel, gritara el final del rodaje para largarme a la Cineteca y ver parte del ciclo de Atom Egoyan; quería dormir bajo el yugo de sus pesadillas morales y olvidarme de la desazón de las últimas dos semanas en que había transcurrido el rodaje: Querétaro, Madrid, Milán, Yucatán, Nuevo León y el Distrito Federal.

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Estudié cine en Guadalajara cuando tenía 23, mis primeros cortos me dieron un poco de renombre en ciertos rincones festivaleros de Europa y Sudamérica pero como bien han de saber, ese tipo de premios importan tanto como las ganancias que le sacas a tus producciones. Vagué con el sueño de realizar mi primer largometraje en unas eternas vacaciones por Europa del Este que realicé a los 27 pero lo más que logré fue llegar a ser gerente de un McDonalds en Noruega. Desperté un sexenio después cuando uno de mis hermanos, el menor, me rescató de ser aprehendido por la Interpol debido a una venta ilegal de armas en Hungría; la tierra de Béla Tarr.

Tres años después de laborar como portero de un edificio en la zona residencial de Polanco el mismo hermano llegó nuevamente a mi rescate ofreciéndome éste trabajo: Seguridad privada para filmaciones extranjeras en México “Falcon”. Al parecer el caos mediático del mundillo del narco había impactado a todas las productoras extranjeras que coqueteaban sus locaciones en nuestro país por la facilidad de mano de obra y bajos costos. El asombroso e ignorante temor de verse secuestrados en una casucha húmeda o bien sin una oreja, aunque de eso habían pasado ya algunos lustros, les inundaba los ojos cada que las camionetas blindadas daban vuelta en una esquina; lo que para algunos significó –obviamente– una fructífera empresa a dos bandas. “Será como matar dos pájaros de un tiro”, dijo mi hermano en una divertida frase salida de su boca: salida de un alto mando de la judicial… “A ti te gusta eso del cine y ahí verás a muchos de esos. Será como matar dos gorriones con la misma piedra, créeme. Quien quita y hasta te contratan luego como actor, he oído que luego los guaruras son buenos para la pantalla. ¿Así le dicen no?, ¿La Pantalla? ”

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"Pero si hay que ver lo que es la publicidad..”, suspiró para si Ricaño, aprendiz del departamento de fotografía sin derecho a sueldo, que al parecer no sólo tenía estereotipados buenos gustos musicales sino que también sabía algo de fútbol. “...el astro merengue enfundado en los colores de la Coca Cola. Cualquiera diría que juega en un club Alemán.” Sin querer ser del todo escuchado, el comentario hizo eco en los oídos del sindicato de electricistas haciendo sonreír a más de uno y levantando así el polvo de veracidad en el aire: no había alguien en ese sitio que estuviera realmente en el espacio al que pertenecía. Se leía incluso en el slogan de la campaña: “El mundo es una prisión, nuestras celdas los anhelos. Toma Siempre Coca Cola.”

Quince años después del lanzamiento de lo que los críticos “especializados” resumieron como “apabullante y sorprendentemente honesta campaña” conocí en un bar de Tarifa al publicista que la ingenió, se hacía llamar Pablo Lorca desde hacía 27 meses a pesar de ser galés; lo supe por su pareja –asombrosamente un Ricaño sin el menor rastro de envejecimiento en su rostro– mientras saludaba a una amistad en una mesa cercana. Fue un encuentro fortuito, tardamos incluso en reconocernos. Le había invadido la crisis Beigbeder dos años y medio antes por leer su libro “99 Francs”. Bebimos y comimos juntos anécdotas, calamares empanizados, cintas de terror de la Hammer Films, rones nicaragüenses, algunos buenos vinos de la Rioja, distintos tipos de paella, álbumes de Pink Floyd, Gnidrolog, Focus, Yes e históricos enfrentamientos de los mundiales de fútbol. Igualmente vimos y vivimos la recopa española, disputada ésta por los dos eternos equipos de la liga. El astro Donaldo un tanto obeso atestiguando el encuentro desde el palco de honor.

Sin casi tener horas de sueño, cinco días después me embarcaba a la aventura en la estación de tren. Algo en esa semana había hecho que retornase a mi el gusto por la vagancia y el sueño de realizar mi primer cinta de larga duración; estaba dispuesto al menos a la ocurrencia y la desazón… Al despedirnos, tanto Lorca como Ricaño se acercaron uno a uno para confesarse ante mi sin querer que el otro se enterase. Nunca supe a bien por que, pero ambos resultaron con similares desvaríos: se asumieron evidentemente como un par de hombres con errores y virtudes, como hombres con pasados sucios que trataban de hacer brillar en el futuro con alientos de humildad. Ricaño se enjugó las lagrimas y Lorca, escondiendo su nueva faceta de timidez bajo un abrazo cariñoso, me confesó la frase publicitaria que jamás logró llevar a buen puerto antes de retirarse de ese fastuoso mundo de ficciones: “Hay sitios que no reconozco, hay vicios que mueren de pie.”

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Jamás volví a saber de ellos.

viernes, 17 de octubre de 2014

Músicos En Ruta. Episodio 10: Norberto


Nuestro último pasajero fue una de las más grandes figuras del Rock en la ciudad. Nos referimos a Norberto Cuevas, quien no sólo grabó y produjo los primeros álbumes del género que tuvieron una repercusión fuera del estado, sino que previamente había marcado una tendencia aún prevaleciente con el sonido de su guitarra. Ahora dedicado al cien a estar detrás de la consola, su legado no sólo queda en sus grabaciones sino en el cariño y respeto que la gente le tiene. De él aprendí el garbo y el coraje de seguir el camino aunque parezca difícil. Al final, se puede lograr llegar a la meta. 




viernes, 10 de octubre de 2014

Músicos En Ruta. Episodio 09: Tavo


Nuestro penúltimo pasajero fue un verdadero galardón, una idea loca desde el principio del proyecto que por azares del destino se tornó en realidad. Tavo, de la legendaria Tavo's Rock House se subió a nuestro Taxi para recordarnos lo que es vivir del Rock, lo que es Sobrevivir del Rock y sobre todo, lo que es el Rock. Una de las figuras más importantes del género en la ciudad estuvo presente en Músicos En Ruta para hacernos viajar en el tiempo y darnos un panorama real de la historia de éste estilo de vida en la ciudad. De él aprendí y re-aprendí que sólo ha de haber Rock para poder ser felizmente musical.