Replicantes.

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España, 2009.

Sunset Boulevard

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martes, 11 de septiembre de 2007

El Otro Día/ Amor y Odio

EL AMOR ES ODIO

Quinta entrega de este adiestramiento de dolor.

EL OTRO DÍA.

El otro día me encontré moviendo las manos como tú, de esa forma en que te critico tanto. Sonreí. No dejaba de pensar en lo que me dirías.
Mejor me puse a escuchar una canción; de esas viejas como bien les dices y reprochas. Y volví a reír. No dejaba de pensar en como las defendería.
Luego desperté; aletargado por el ritmo del carro que me había adormecido y fui feliz.
Tú estabas ahí, conduciendo lentamente ese vehiculo, conduciendo quedamente mi sueño y pensamiento; y reí.
Esa canción que tanto me gusta estaba sonando, tú la habías colocado. En cambio, yo, seguía haciendo ese movimiento extraño con las manos.
¿Lo concibes? Aún sin habernos acostado y odiosamente vencido en el sexo de una cama costumbrista, pude percatarme que aún solemos ser uno mismo.
Y sin decirnos nada, aún acostumbramos a simplemente amarnos.


AMOR Y ODIO.

El amor es odio.
Es odio porque yo a ti te odio tanto.
¿Conoces a ese amante que se la pasa todo el día planeando como acercarte a ti para tan sólo llevarte a la cama?
Yo soy igual. No hay un segundo del día que no piense como dañarte, como hacerte sufrir, como hacerte mal
Y así, llevarte a la cama para hacerte llorar
El amor es odio
Odio del que no deja amar.
¿Cuántas veces no te he dicho que me haces mal, con tal de hacerte sentir como un harapo viejo?
Tú no eres diferente a los demás. En ocasiones has hecho que me tire en la calle, a media noche, a morderme las uñas por tu amor
El tiempo ha hecho que nos veamos con rencor
El tiempo nos ha llenado de su polvo, de su polvo de odio
El amor es odio mujer.
Y créeme; porque yo lo creo.
El amor es odio
Y soy yo el que más te odia en este planeta.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Nosotros/ A veces

EL AMOR ES ODIO

Cuarta entrega…

NOSOTROS.

Nosotros somos los que no dejamos en paz al amor, amor mió.
Cuando peleamos, cuando reímos, cuando nos contentamos. Cuando te abandono y cuando regreso con la ropa sucia y me perdonas después de que me traicionaras con aquel.
Nosotros somos los que no dejamos dormir el amor.
Cuando nos gritamos, él agacha su mirada y triste recoge esos pedazos de corazón que hemos cristalizado con el banal paso del tiempo.
Cuando nos besamos, ligeramente una sonrisa se tuerce en su boca. No ríe, ni cree en nosotros. Sabe que no será para siempre, sabe que habremos de hacernos daño una vez más, todos los días, todas las horas, toda la vida.
Nosotros somos los que hablamos con el silencio guardado de los años. Sabemos que nos odiamos y aún así, nos seguimos queriendo y revolcando en la cama un par de noches cada mes, cada vez que nos odiamos tanto.
Nosotros somos los que torturamos el amor.
Los que siempre lo ponemos en duda y al final le damos una sorpresa con un beso falso, en un falso sueño. Cuando te quiero y me quieres, cuando te veo caminar y me ves verte caminando. Cuando lo digo y tú lo guardas en tu mirada, con la respuesta que todo hombre cansado quisiera escuchar antes de seguir matando al amor.
Nosotros somos los que cansamos al amor, lo agotamos hasta sangrarlo.
Cuando reñimos y te insulto, y lloras, y me pegas, y me arrepiento y en vez de un beso, un abrazo, te dejo sola y me voy corriendo a engañarte con cualquiera. O cuando en las noches en sueños digo tu nombre y tú lo escuchas, y me tapas, y me das un beso que jamás sabré fue dado. Cuando te hago feliz y cuando tu me haces odiarte.
Nosotros somos los que no creemos en el amor.
Porque cuando te recuerdo, tan sólo lo distraigo para que puedas engañarme. Para que no recoja la sangre de nuestra traición. Porque cuando me piensas, bosteza por verme tomando una cerveza en vez de estar contigo, en los brazos de quien yo elegí, sería no él, ni yo, ni tú, sino nosotros.
Nosotros los que no amamos el amor. Un par de malditos, celosos y narcisistas amantes, que tan sólo nos amamos entre nosotros, sin la necesidad del amor.


A VECES.

A veces me pregunto que tanto sé usar este lenguaje cuando te digo; Te quiero.
De una u otra forma sé que te estoy mintiendo.
A veces no, no siento eso por ti; no lo siento. Quisiera estar solo; debería de decir.
Al contrario, en otras ocasiones; tampoco lo siento. Me rebasa el sentimiento, es incontenible, quisiera matarte, quisiera darte un beso pero no, no lo confieso.
Sábelo
A veces me pregunto que tanto sé decirte que Te quiero.

No confío en mí/ Anhelo / Un pequeño espacio

EL AMOR ES ODIO

Tercera entrega de esta terca aventura de cariño ensombrecido por un natural resentimiento.

NO CONFIÓ EN MÍ.

No confió en mí cuando salgo a visitar la eterna costumbre que te rodea, que me rodea, que nos mantiene rodeándonos día a día; entre los brazos del sol y los cantos de esa nube que asegura una tarde de lluvia.
No confió en mí, debido a ti. Por la eterna costumbre que has impuesto aún cuando la lluvia no aparece. No puedo, aun así asegure el odio que te tengo (porque acostumbrado estoy a gritarlo al medio día). ¡Cuanto te odio, cuanto daño me has hecho! ¿Porque no te mueres?, o mejor aun, ¿porque no visitas mi odio? Te puedo llevar de la mano en mis visitas a la eterna costumbre que me has dictado; cuando grito como un loco que te odio, cuando lo hago tan sólo para que sepan que algún día te ame y yo me recuerde, brevemente, que aún suelo hacerlo cuando más te odio.
No confió en mí, debido a ti; eterna costumbre que me rodea y me alienta a seguir amando la muerte, a pesar de la vida, a pesar de ti; que tanto odio y quiero vida mía.

ANHELO.

Que más quisiera yo que dejar de quererte; que dejar de soñarte, de pensarte, de reírte. Pero ayer lo hice ¿sabes? Mientras te engañaba con el abrigo olvidado del día en que dejaste de soñarme, de pensarme, reírme, quererme.
Que más quisiera yo que dejar de vivirme. (De habitarte).

UN PEQUEÑO ESPACIO.

Te quiero cuando no te quiero y te amo cuando dejo de quererte.
¿Ves? Siempre guardo, en mi corazón, un pequeño espacio para tenerte.