Replicantes.

Replicantes.
España, 2009.

Sunset Boulevard

Sunset Boulevard
España, 2009.

El que Busca Encuentra

Mostrando entradas con la etiqueta Tragedía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tragedía. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de mayo de 2008

Negro

EL BOLSILLO IZQUIERDO

Al parecer no hay más que un luto perenne por el globo. En estos momentos de desesperanza es que nos damos cuenta como la sensibilidad ante ciertos factores, en realidad se ha ido perdiendo. Que más se puede decir…

NEGRO.

Noticias y notas, de toda índole... en estos días se han reunido las tragedias, los pesares; al parecer ellos también han salido a festejar en este apático mes donde los recovecos en las labores no dan más que para este tipo de festividades – luces, ruidos, bailes, cha cha cha y un poco de habladurías lejanas, ¿por qué no?
Cual guerra sin tregua como lo es el paso del tiempo, hemos ido a parar a un campo inhóspito donde los milagros de la vida se cuentan con escasez y hemos empezado a contar a nuestros muertos; bien por causas naturales como la catástrofe suscitada en China, este país tan en boga por todo lo que suscita/suscitará; sino lo es por controversias políticas, lo es por estalles demográficos, asuntos deportivos y/o terremotos (bien podríamos estar hablando, pues, del ombligo del mundo en este momento). No obstante las notas no estan tan lejos de casa, siempre hemos de tener algo de que hablar por estas latitudes, donde al parecer, y también de moda, está la cuestión funesta del paso hacía el más allá. Aún me pregunto hacía que dirección se encontrará.
Así es, la guerra desatada hace ya algún tiempo ante el narcotráfico ha dejado su buena marca en las ultimas semanas, donde las cifras empiezan a dejar un déficit que empieza a ser considerable. La sangre empieza a recorrer el pavimento mal colocado de anteriores decisiones e incisiones bien realizadas. Una vez más, la disciplina ha salido victoriosa ante los apacibles factores de la tradición profesional nacional, o sea, la lúbrica manera de mantenerse al margen de hacer lo implícitamente básico.
Yo me he mantenido un poco al ras de todo este amurallado trecho de informaciones, incluso del entretenido espectáculo que fue el primer debate sobre la reforma energética, donde podemos contabilizar a uno más de nuestros connacionales muertos (yo lo creía tan sólo moribundo), pero es lógico que el poder de la palabra en una discusión respetable donde se intercambien las ideas en pos de una dignidad nacional merecida, nos ha dejado hace ya algunos ayeres. Me he mantenido un tanto alejado pero enterado del acontecer, digo, tan sólo por este otro argumento tan eterno como la vida, el rumor, el morbo por saber más de la cuenta para poder optar a transformarlo como mejor me plazca la gana; algún día tal vez termine siendo un “periodista” de espectáculos. Sí, algún me propondré ser parte de la parte más baja de la sociedad. Será cuando ya veo que todo este perdido y no haya más que pecar en todas formas, mientras tanto, lo digo de manera amable, me mantengo al margen de la situación.
Muertos, muertos y más muertos es lo que nos han dejado las últimas semanas, sean del otro lado del mundo o del otro lado del país, no hay más que un luto esparcido por cualquier región mientras algunos, como yo, se mantienen al limite, apáticos a manera de este mes que cada vez me conquista más. Mí única forma de defensa, es tal vez que no me tapo los ojos ni coloco un rostro de sorpresa ante los factores tan atroces que siempre se supo, vendrían con la corriente. Las cosas estan siguiendo su cause natural, es por eso, tal vez, que me he refugiado en estas ultimas fechas en un pasado musical que me ha reencontrado también. Esas tonalidades acomplejada y sincopadas que se acompañan de líricas fantásticas y oníricas de finales de los 60 y los 70 que fueron conceptualizadas como rock progresivo bajo ciertos estatutos y que hoy, las nuevas generaciones las malinterpretan mediocremente con tan sólo el hecho de sonar imposiblemente ejecutable y con un toque de pesadez (apuesto que no les gustaría lo que en realidad es). Lo he dicho desde hace algunos años, a estas nuevas generaciones no les interesa en ningún sentido la historia, la reinterpretan a su conveniencia o gusto (más pobre aún) y no salen de un escaparte de ignorancia que los delimita. Por eso tal vez ahora haya tanto rostro de preocupación ante los temas contemporáneos. Yo me doy por bien servido y admito recibir lo que nos toca después de tantos años de oscurantismo colectivo.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Ensueños

EL BOLSILLO IZQUIERDO

Sumado, muy a mi manera, a las tragedias que se ha suscitado en este territorio (nacional) escribí un texto para poder desahogar la impresión que me ocasionan este tipo de acciones, hechos que sí bien son desventuras de la sociedad mexicana no dejan de ser parte del gran adeudo de la risible y fachosa familia política y mediática.

ENSUEÑOS.

El sol aparece por mi ventana, es un domingo caluroso y radiante, el sonido de las aves despierta melódicamente al vecindario mientras mí vecino, el melómano, acompaña eses hermoso cántico con “Sunday Morninmg” de “Velvet Underground”. Las ventanas del vecindario comienzan a abrirse a la vez que los saludos entre vecinos no se hacen esperar; el rezo de los ¡buenos días!, se repite constantemente entre los muros de la pintoresca calle, a la par que los ecos los multiplican en un arco de tonalidades que acompañan el dueto musical de las aves y la melodía, perfectamente elegida, por el filarmónico del barrio. El sol aparece por mi ventana en una experiencia casi onírica, Tabasco sigue bajo el agua y la desgracia.
No quiero parecer el amargoso ser que represento casi todas las semanas en este espacio; en efecto apoyo a todos aquellos que en desgracia están, pero al parecer, el asunto, como en todo en lo que la política mete la mano, tiene sus “bemoles”. Mucho se ha repetido en frases - únicamente frases - que este tipo de desgracias no debe de ser un canal para los propósitos de partidos políticos y/o individuos que intenten desarrollar algún tipo de discurso que no sea el del humilde apoyo sin más miramientos que el auxilio al que necesita de ayuda, claro que eso queda ensombrecido por los rituales mediáticos, gubernamentales y sociales de este extraordinario país que una vez más, tendrá que poner el rostro de aquí no ha pasado nada.
Esta pesadilla kitch con la que comencé este escrito es parte de la realidad de aquellos que en realidad negocian con este tipo de desgracias, claro que muchos lo sabemos, claro que muchos lo obviamos, claro que muchos apoyamos a los que viven en la desdicha poniendo ese rostro de insipiencia y virginidad. En ocasiones me uno parcialmente por que suelo tener un poco más de suerte con las damiselas que me llaman la atención en mis viajes como transeúnte urbano, claro que esa parcialidad tiene su precio y ningún costo.
Esta temporada decembrina será dura, muchos habremos de tener que apretarnos un poco el cinturón, lo que no involucra un real sacrificio. Otros, en cambio, tendrán que imaginar que mejores tiempo han de venir; implícita mentira que salivan los enunciados de los gobernantes de este país, pero ¿qué opciones hay? No queda más que escucharlos con atención cuando las ganas ya no dan para más - cuando la desesperanza le gana el terreno a la fe humana. Yo ofusco sobre lo que está por venir; gastos que se han ido creando por parte de los medios para hacernos sentir mejores personas: colectas de cobijas, ropa, juguetes, comida, etcétera, etcétera, etcétera. Algo en lo que la naturaleza ya no tiene más piedad; cosa que debo admitir, me da gusto, muchos gusto. Todo el daño que le hemos hecho debe ser retroactivo para ella de alguna forma; ahora bien, que sus métodos no sean muy tenues no es nuestro problema, nosotros tampoco hemos sido muy sinceros con este nuestro hogar. ¿Nos lo merecemos? Claro que sí y aún faltan peores cosas por ver. Por ende, el discurso de los futuros tiempos mejores sigue en incremento como la más coqueta de las falacias políticas.
El otro día alguien me recordaba del mentado Teleton, cosa que me traslado a varios amargos recuerdos de navidades pasadas, pero luego vi un comercial en la tele que hacía alusión a tal evento y fui feliz. Ahora veo que hasta apuestas y premios se hacen para aquel que atine la “sufrida” cifra que mágicamente siempre se logra ¿Que no sería mejor dar ese dinero al evento? En fin, si la pregunta fuese ¿Cuánto ayudan estos eventos a la nación? Diría que nada y juro que saldría siendo todo un ganador. ¡Viva el infortunio!